• La discriminación se convierte en una constante para las personas que quieren disfrutar su sexualidad e identidad de género sin ataduras. El equipo de El Diario conversó con dos víctimas de homofobia en Caracas, y con dos activistas por los derechos LGBTIQ+, quienes compartieron sus testimonios y recomendaciones | Foto: Arquímedes Reyes.

La realidad de la comunidad LGBTIQ+ en Venezuela no ha cambiado, permanece estancada junto a la crisis que arropa a los distintos sectores de la sociedad. En menos de dos meses, activistas por los derechos humanos y distintas organizaciones que apoyan la causa sexodiversa registraron al menos seis casos de discriminación por homofobia y transfobia en el país.

Estamos ante una nueva generación de chamos que quieren salir a disfrutar con sus parejas, que viven con menos inhibiciones sexuales, que se consideran libres para vivir su orientación sexual y de género sin restricciones. Ellos se encuentran con una sociedad que aún no acepta que las parejas del mismo sexo existen y que tienen los mismos derechos que las parejas heterosexuales”, dice Quiteria Franco, activista por los derechos humanos y coordinadora de Unión Afirmativa.

El patrón, ya sea en sitios públicos o cerrados, se convierte en una constante. Dos personas del mismo sexo comparten, bailan, toman sus manos o se dan un beso. Al instante, el personal encargado del sitio les indica que deben separarse pues son conductas que no son aceptadas en el establecimiento. La respuesta normalmente es de rechazo y en el peor de los casos, con violencia, agresiones verbales y actitudes denigrantes.

Homofobia y transfobia en Venezuela: seis casos notorios de discriminación se registraron en los últimos dos meses
Foto: Arquímedes Reyes.
Homofobia y transfobia Se dice que una persona es homofóbica cuando trata de manera discriminatoria, degradante, ofensiva y desfavorable física o verbalmente a las personas que integran la comunidad LGBTIQ+. Cuando se trata de discriminación a las personas transgénero o transexuales, suele aplicarse el término transfobia.

Los casos

El equipo de El Diario conversó con Danny Toro y Luis Padrino, dos personas que fueron víctimas de homofobia en la ciudad de Caracas. Ambos acontecimientos son similares y fueron denunciados a través de Twitter. El 24 de septiembre Toro tuiteó: “Acabo de vivir un hecho de discriminación en Vera Pizza en Chacao”.

Esa noche, comenta el joven, estaba junto a sus amigos y sacó a su novio a bailar. En menos de un minuto, un trabajador del local se le acercó para indicarle que no podía hacerlo. Continuaron compartiendo y al dirigirse a la caja para preguntar si se trataba de un hecho aislado le comentaron que no estaba permitido, alegando que era un ambiente familiar y “clásico”.

“Imagínense ustedes que yo viniera con mi esposa, mis hijos y viera eso. A mí me daría asco”, le dijo el gerente encargado a Toro mientras pagaban para retirarse del restaurante. Al salir, en medio de su molestia, contó lo ocurrido en la red social, y posteriormente se volvió viral.

Hace poco más de un mes, en un bar-restaurante de Sabana Grande, le pasó lo mismo a Luis Padrino. Estaba junto a un grupo de amigos, rodeado de familias. El dueño del local los atendió amablemente. Luego de unas cervezas pidieron que colocaran merengue para bailar y lo hicieron, pero no duraron mucho sobre la pista de baile.

“El dueño le dijo a una amiga que no podíamos bailar, porque una familia pidió que no lo hicieran, pues había niños en el local y los podían confundir”, relata Padrino. Tanto Toro como Padrino no solo cuestionan el acto discriminatorio, también consideran injusto que a otras parejas sí se les permita compartir con libertades y a ellos no. A ninguno le había pasado algo similar y esperan que no les ocurra de nuevo ni a ellos, ni a otras personas.

Homofobia y transfobia en Venezuela: seis casos notorios de discriminación se registraron en los últimos dos meses
Foto: Jessika Paz.

Otros hechos similares de homofobia y transfobia

A parte de los casos de Toro y Padrino, otros tres hechos que ocurrieron bajo las mismas circunstancias en menos de dos meses en el país se registraron en Caracas, Mérida y Margarita. Para las personas transexuales la situación no mejora, ya que son humilladas porque su apariencia no es la misma que aparece en sus cédulas de identidad, pues el Estado no se los permite.

Así le ocurrió a Jessie Eva. El 4 de octubre posteó en su cuenta en Twitter un acto transfóbico que ocurrió en el local mayorista Forum en Los Ilustres (Caracas). Cuando intentaba salir del sitio, cuenta que unos guardias de seguridad la abordaron. Luego de revisar sus pertenencias, la llevaron a otro lugar retirado donde le tocaron su cuerpo y sus partes íntimas, alegando que era parte del procedimiento.

“¿Hombre o mujer? Es simple. Todo el mundo es hombre o mujer”, le preguntó uno de los vigilantes. En medio del miedo, la mujer trans le respondió que era hombre pues ese es el género que aparece en su cédula. “Ves, eso era todo”, le respondió el hombre que la revisó. Al salir, Jessie Eva se sintió humillada.

“Me sentía muy mal. Tenía bastantes ganas de llorar. Ellos nunca dijeron ´lo hacemos porque eres transgénero´, pero fue evidente que así fue. Y me hizo revivir un momento de avances sexuales no consentidos (abuso) que tuve años atrás”, posteó la joven en la red social.

Homofobia y transfobia en Venezuela: seis casos notorios de discriminación se registraron en los últimos dos meses
Foto: Jessika Paz.

La chispa que promueve el odio y la discriminación

Para Quiteria Franco, existen acciones y momentos que colaboran a que se dispare la homofobia en Venezuela, como cuando organizaciones abocadas a los derechos humanos publican informes que exponen los crímenes de odio. También, cuando voceros políticos hacen comentarios despectivos que luego son difundidos en televisión, radio, prensa escrita y redes sociales.

Pone el ejemplo del año 2012, cuando el entonces canciller del régimen de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, le dijo “maricón” en televisión a Henrique Capriles Radonski y a otros dirigentes opositores. La actitud se replicó en 2013, cuando Maduro le dijo “Capriloca” al ex gobernador del estado Miranda. “Sabemos la influencia que tienen los medios de comunicación. Eso motivó a otras personas del régimen para que comenzaran a discriminar con base a la orientación sexual o identidad de género”, comenta para Quiteria Franco.

Franco dice que desde entonces han aumentado los casos de homofobia en el país. Otro motivo que genera reacciones negativas en las personas es cuando las organizaciones de la sociedad civil se organizan y protestan exigiendo respeto a sus derechos. Cuando esto ocurre, por ejemplo, iglesias y gente que no están de acuerdo con ello, expresan su rechazo público; que en algunos casos resulta en insultos a través de redes sociales u otras vías.

Por otra parte, algunos de los casos de homofobia no suelen ser denunciados porque surgen de la discriminación en el núcleo familiar, comenta el activista por los derechos LGBTIQ+ Yendri Velásquez, con base en los casos que ha podido observar en grupos de apoyo a personas LGBTIQ+ en Caracas, Mérida, Táchira y Zulia. En esos casos, los familiares suelen insultar e incluso correr a las personas de la casa por su orientación sexual o de género. El rechazo genera un impacto psicológico y físico que afecta la salud mental de los sexodiversos.

Foto: Jessika Paz.

Las redes sociales no son el primer paso

Al no tener un Estado que promueva la inclusión y se pronuncie contra la discriminación, la situación, de momento, no cambiará. En este sentido, las redes sociales se están convirtiendo en una ventana de documentación y denuncia, para así promover que se aplique justicia. Sin embargo, ese no debe ser el primer paso, opina Quiteria Franco.

“Las redes sociales sirven para hacer visible el hecho, pero lo que es realmente importante es dejar constancia ante las autoridades de esa denuncia, para obligarlas a actuar. La denuncia crea un precedente. Las redes sociales sirven para drenar y exponer, pero eso no es suficiente y no es el primer paso”, dice la activista.

Franco explica que en Venezuela no se reconoce el delito de odio basado en homofobia y transfobia, pero como no es más que un tipo de discriminación, se puede denunciar ante la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y el Ministerio Público. En los municipios pueden asistir a las oficinas de conciliación de paz o de justicia local. Las ONG pueden acompañar y asesorar e incluso documentar. Lo importante es dejar un precedente.

El viralizar los casos en redes sociales puede generar un impacto negativo, comenta Velásquez, pues existen personas que aún no expresan públicamente su sexualidad, lo que los pone en una situación incómoda frente a su familia o su trabajo. Además, las personas están expuestas a comentarios anti derechos, comedia machista y homófoba, y posturas religiosas ortodoxas.

Foto: Arquímedes Reyes.

Pregonar el respeto

Las organizaciones avocadas a los derechos LGBTIQ+, además de denunciar y documentar, responden con una actitud pedagógica y de respeto ante casos de discriminación en el país. Para ellas, es un tema que debe anexarse a la agenda política y social, sobre cualquier creencia política o religiosa.

Franco dice que hay que empezar a desligar el tema de la visión ideológica o política y tiene que discutirse desde una postura de derechos humanos y tomar ejemplos de otros países, en las que tras la aprobación de leyes a favor de la comunidad sexodiversa no ha causado estragos, sino más bien ha creado sociedades más abiertas e inclusivas.

Venezuela es un Estado laico, por lo que ninguna creencia religiosa puede estar sobre los derechos de los ciudadanos, argumenta Yendri Velásquez. “El laicismo es importante que se empiece a aplicar en Venezuela. Es importante que los dirigentes políticos lo asuman, no solo como parte de su discurso, sino también en la práctica. Las creencias religiosas deben formar parte de la vida privada”, relata el joven.

Foto: Arquímedes Reyes.

Los crímenes de odio son el siguiente paso si no se actúa a tiempo

Los dos activistas lamentan que, de los casos documentados sobre discriminación, solo el de Danny Toro haya tenido una respuesta institucional, gracias a la ordenanza de Chacao, sancionada en 2016; de la que participó en la redacción Quiteria Franco. Afirman que deben garantizarse los derechos para todas las personas, sin privilegios, ni discriminación. Exigen que las autoridades legislen y creen políticas públicas, programas y planes integrales con enfoque LGBTIQ+.

Hay que atender las necesidades humanitarias y los niveles de violencia y criminalidad hacia las personas LGBTIQ+. La violencia homofóbica y transfóbica mata en Venezuela. Eso queda evidenciado con los 16 asesinatos a las personas de esta comunidad y los casos de homofobia y transfobia registrados a la fecha”, sentencia Yendri Velásquez.

El respeto en todos los contextos es la clave para evitar que aumenten los casos de homofobia en el país. Las autoridades, así como la sociedad civil organizada, son las encargadas de promover acciones para responder a una generación que exige vivir y disfrutar su sexualidad y su identidad sin restricciones. De no actuar a tiempo, comentan los activistas, la muerte puede ser el siguiente paso para los casos de discriminación por homofobia y transfobia.

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