• Consumidores denuncian constantemente que los comerciantes se aprovechan de sus necesidades y suben los precios de sus productos arbitrariamente. Para los expertos, no es más que un fenómeno derivado de la inflación.

Martina González* se bajó de la camioneta que la trasladó desde Catia con una pequeña bolsa. En ella llevaba medio kilo de queso, 500 gramos de margarina y un envase pequeño de jabón para fregar. En su otra mano, tenía un detergente y un paquete de cuatro rollos de papel higiénico.

Por lo anterior, la señora, de 62 años de edad y residente del oeste de Caracas, tuvo que pagar alrededor de 28 bolívares, o poco más de 6 dólares estadounidenses (según la tasa del Banco Central de Venezuela). Lo indignante -reclama- es que apenas ocho días atrás, había cancelado Bs. 20 por una compra similar.

“Es el remarcaje de los comerciantes”, criticó, mientras secaba su sudor y veía con desánimo los pocos productos que pudo traer de Catia, lugar al que llamó “infierno”, por el calor y la inmensa cantidad de personas que confluían ese día.

Por definición, el remarcaje de precios es la acción de revalorizar los productos ofrecidos al público para la venta, aun cuando la mercancía adquirida antes y a un menor costo, no se ha acabado.

En el caso venezolano, esta acción se comete en base al precio del fluctuante dólar.

De hecho, es una actividad penada. En la Gaceta Oficial N° 40.774 del 27 de octubre de 2015, la reguladora Superintendencia de Precios Justos (Sundde) se refirió a esa actividad como “doble marcaje y enmiendas”, las cuales son causales de sanciones.

Remarcaje de precios en Venezuela: un respiro para algunos comerciantes y un martirio para el consumidor
Un kilo de jabón cuesta 7,2 bolívares al oeste de Caracas. Foto: Jesús Herrera

Dice la ley que ningún comercio, en ningún momento, podrá marcar más de un Precio Máximo de Venta al Público (PMVP) en un mismo bien o servicio, así como remover etiquetas, tachar o enmendar el precio indicado originalmente.

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Sobre las consecuencias, en caso de productos marcados con más de un PMVP, “el sujeto de aplicación está obligado a venderlo al de menor valor”. Y si se detectan tachaduras o enmiendas, o se han fijado en listas PMVP precios superiores a los marcados“ los sujetos de aplicación serán objeto de las sanciones de la ley”.

Si bien la ordenanza existe, parece no tener gran peso en la realidad venezolana. Para la señora González, quien revela que debe comprar a diario para poder comer; el remarcaje es una realidad. Según dice, hay comerciantes que “se aprovechan de la necesidad” de los consumidores, apoyándose en la subida de la divisa norteamericana en el mercado cambiario.

“Es una fechoría. No es nada justificable que el comerciante, en aras de ganar más y en perjuicio del consumidor, aumente los precios de una mercancía ya adquirida y que posee en los anaqueles. Debe ser castigado”, recriminó.

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“Es normal el remarcaje en una economía como la venezolana”

Para intentar entender más el tema, el equipo de El Diario consultó al economista y profesor universitario Luis Oliveros. Tajantemente rechazó que exista tal cosa como el “remarcaje de precios”. A su juicio, simplemente es inflación y esa actividad es normal en economías como la de Venezuela.

En una economía como la venezolana donde los riesgos son elevados, donde los mercados no son libres, donde ejercer una actividad económica privada representa una cantidad de inconvenientes, se ve mucho esto. En Venezuela hay estructuras oligopólicas que impiden que haya competencia, pero que también el mismo desastre institucional que vive el país y el mismo desastre económico que vive el país, nos ha llevado hasta allá”, dijo en exclusiva para El Diario.

Explicó que si una persona sube el costo de sus productos en base al dólar “es muy difícil que lo baje”, porque el simple hecho de hacerlo “implica un riesgo” para el comerciante.

Remarcaje de precios en Venezuela: un respiro para algunos comerciantes y un martirio para el consumidor
Se trató de una compra básica, de cosas que hacían falta en la casa de la señora Martina. Foto: Jesús Herrera.

“Siempre habrá un aprovechamiento de los comerciantes”

Si bien el remarcaje de precios es una actividad consecuente de la inflación, sí hay comerciantes que se aprovechan de la situación. Así lo afirmó uno de ellos, consultado por El Diario y quien prefirió mantener su anonimato.

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 “De que va a haber siempre un aprovechamiento, siempre habrá un aprovechamiento. Cada comerciante ve su posibilidad de hacer más dinero y creo que nunca la deja de perder”, explicó el empresario.

Para él, es un hecho el remarcaje, pues los comerciantes “calculan su capital en base al dólar, sus bienes y servicios, sus inmobiliarios, todo lo que represente su capital como tal, la gente lo valúa en base al dólar”.

Cada vez que el dólar genere un cambio, obviamente en bolívares debes aumentar la mercancía, ya que simplemente te vas devaluando porque a pesar de que se venda en bolívar casi todo el mundo al mayor te vende en dólar. Entonces, a pesar de que el Estado no lo ve de forma legal o no exista en las leyes algo que te permita hacer el remarcaje, para sobrevivir a nivel de comercio, debes hacerlo”, estimó.

Incluso, comenta, remarcar puede volverse algo indispensable para que un comercio sobreviva.

“A pesar de que nuestra moneda es el bolívar, todo el mundo aquí se maneja en dólar. Todos sabes que en su trasfondo hay un  dólar, que fácilmente fluctúa; y todo el mundo remarca el precio cuando sube, pero nadie remarca cuando baja”, finalizó.

La mayoría de los productos alimenticios cuestan más de 1 bolívar / Foto: Jesús Herrera.

“Es caer en el discurso del gobierno”

Para Oliveros, acusar a los comerciantes de esa situación que, insiste, su génesis es la hiperinflación; no es más que “caer en el discurso del gobierno” de Nicolás Maduro, que en reiteradas ocasiones ha atentado contra la empresa privada.

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“Es complicado. Denunciar que alguien haga eso para mí no tiene sentido, me parece que es caer en el discurso del gobierno, me parece que es atacar a un sector privado que ya ha sufrido bastante”, aclaró.

El experto vaticinó que ese fenómeno seguirá existiendo “mientras la inflación siga siendo un problema”.

“Al final, el remarcaje es una conducta bastante lógica de agentes económicos que no tienen confianza sobre lo que ocurre en donde se desenvuelven, ni tampoco en la moneda, porque a pesar de que estamos migrando hacia el dólar, el bolívar sigue teniendo un peso importante sobre la economía”, analizó.

Y finalizó considerando que la mejor política que puede emplear el Estado para acabar con el remarcaje de precios es “incentivar la competencia en la economía, generar el ecosistema y las condiciones para que haya nuevas empresas y nuevos comercios”.

Como quiera que sea, la señora Martina volverá a agarrar su camioneta para ir a Catia la semana que viene, pues, aunque la inflación es constante y el remarcaje prolifera, no tiene otra opción salvo ir a ese “caldo de cultivo de covid-19 e inseguridad”, como lo llamó.

“A pesar de todo, allí los precios son un poquito más baratos que en otros lugares”, dijo, mientras llegaba a su casa. *

*El nombre de la entrevistada se modificó debido a que prefirió mantener el anonimato.

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