• A pesar de su corta edad, Samantha Eiby quiere ser la próxima portera de la Vinotinto y representar a su país. Fue descubierta hace muy poco y es la única arquera de su edad, por lo menos, en la capital del país

Samantha Eiby tenía 4 años de edad cuando descubrió el fútbol. Su tío, un poco mayor que ella, le mencionó lo que hacía en su tiempo libre. Le hablaba de que había una pelota y que los niños se peleaban por conducir el balón hasta la arquería. Eso le llamó la atención. Esa semana le pidió a su papá que la llevara a la misma cancha porque quería intentarlo. 

Gustavo Eiby, su padre, pensó que le gustaría ser delantera; sin embargo, al llegar, a Samantha le llamó la atención que nadie se peleara por estar delante en la portería. Desde ese momento decidió que le gustaría ser arquera.

Foto: Victor Salázar

Samantha ahora tiene 6 años de edad y es la única portera de la categoría inferior del fútbol femenino venezolano en Caracas. Practica con la categoría libre y se prepara con la entrenadora de porteros de ese equipo. 

Aunque sus padres pensaban que Samantha se aburriría de estar en esa posición y que pronto le gustaría ser delantera, ella se mantuvo decidida en querer atrapar los balones para así impedir que su equipo perdiera. 

Así, poco a poco, el equipo de la liga de fútbol femenino y la selección nacional se interesaron en ella. Un día, durante una práctica en el Complejo Deportivo Fray Luis De León, en Caracas, a la entrenadora nacional le hablaron de una niña que quería ser portera en Venezuela.

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Foto: Victor Salázar

El primer acercamiento con la selección

Fue la misma Pamela Conti, directora técnica de la Vinotinto Femenina, quien se acercó a conocer a Samantha en persona. Le llamó la atención que nunca tuviera miedo de agarrar el balón sin importar la circunstancia. Era rápida y sabía que tenía la fuerza para despejar la pelota. 

Luego de que terminara el juego, Conti se acercó a los padres de Samantha y los invitó al módulo de la Vinotinto Femenina para entrenar y conocer a la selección absoluta en el estadio Brígido Iriarte.

También tuvo la oportunidad de atrapar un penal a la futbolista Deyna Castellanos. Pese a su corta edad, Samy dice que quiere ser una de las mejores del mundo y representar a su país. 

A raíz del descubrimiento de Samantha, la Liga Nacional de Fútbol Femenino planea abrir una categoría para captar a más niñas que quieran formarse y ser parte de la generación de relevo en la portería. 

El sueño de ser futbolista profesional

A Samantha nunca le desmotivó jugar sola y, gracias al apoyo de sus padres, ha podido desarrollar su talento en la Academia de fútbol “Cracks”, donde también práctica dos días a la semana. 

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Gustavo Eiby, padre de Samantha, comentó para El Diario que no hay un solo día en el que ella quiera perderse una práctica. En caso de no tener juego, Samantha le insiste a sus padres para asistir a los partidos de las otras categorías y así mejorar.

Foto: Victor Salázar

Igualmente, al llegar a casa, Samantha arma en su cuarto su cancha de juegos. Ella simula que sus peluches son los demás miembros del equipo y que su arquería son las dos almohadas de su cama. De esa manera, cuando llega de los entrenamientos, sigue practicando hasta que llega la hora de dormir.

Eiby también afirma que el apoyo de la liga femenina ha sido fundamental para motivar a que Samantha siga en el deporte. “Ellos están muy pendientes y quieren que ella salga adelante. Están trabajando en lo que será la generación del futuro en el fútbol femenino. Por eso nos alegra que Samantha sea una de las primeras”, agregó.

A pesar de que Samantha tiene 6 años de edad, actualmente juega en la categoría sub-10 de fútbol en Caracas y ya ganó un primer torneo de esta división.

Inspirar a otras niñas

La familia siente que el caso de Samantha puede inspirar a muchas más niñas a proponerse practicar este deporte y derribar los estigmas que todavía existen con respecto a la mujer y el fútbol. Ellos creen que el desempeño de las jóvenes futbolistas ha sido una muestra de cómo es el poder de la mujer en las diferentes áreas en las que se desenvuelve.

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Foto: Victor Salázar

Samantha, por su parte, confiesa que es admiradora de las futbolistas venezolanas que están en el exterior, así como de las jugadoras que conforman la selección absoluta. Son sus modelos a seguir y ella quiere ser la siguiente.

Considera que el haber sido llamada como invitada para practicar con la selección y atajarle un penal a Deyna fue su primer sueño cumplido. Luego de haber tapado el balón, todas las jugadoras se acercaron para conocerla y animarla a que siguiera adelante con su siguiente meta: llegar a ser profesional.

Quiero llegar a ser la mejor del mundo y ser portera es mi pasión”, expresó.

El padre de la niña explica que la mayoría de las porteras en el país se descubren cuando tienen 14 o 15 años de edad. Por esa razón, considera que Samantha puede ser un ejemplo para las futuras generaciones y el comienzo de la formación de niñas porteras desde muy corta edad.

Aunque decenas de talentos se han perdido a causa de la crisis, pues muchos de ellos deciden salir del país en busca de nuevas oportunidades, Samantha es uno de los talentos que continúa en el país para, algún día, ser la representación del fútbol femenino.

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