• El nuevo negocio, que funcionará en las instalaciones de La Poeteca, contará con un catálogo de más de 200 títulos de editoriales venezolanas y españolas. Su librero, Jesús Santana, explicó para El Diario cómo, al estilo de Don Quijote, decidió ir contra la corriente en medio de la crisis económica que ha hecho a tantas librerías reconocidas bajar su santamaría

Cuando le informaron a Jesús Santana el cierre de la reconocida Librería Estudios de La Castellana, donde trabajó por más de 10 años como librero, supo que era el momento de iniciar su propio proyecto en Caracas. Tras meses de conversaciones con distribuidores, la adecuación del espacio y demás gestiones, puede ahora anunciar el nacimiento de un punto de encuentro para las letras: la Librería Insomnia.

En entrevista para El Diario, Santana comenta que ya está casi todo listo para la inauguración, que se espera ocurra a mediados de diciembre de 2021. Solo aguardan la llegada del primer cargamento de libros proveniente de España, para estrenar el espacio ubicado en las instalaciones de La Poeteca, en el edificio Mene Grande II de la avenida Francisco de Miranda, Chacao.

En un contexto en el que la oferta editorial en Venezuela está mermada por la crisis económica que frenó la importación de nuevos títulos e hizo a varios locales emblemáticos bajar su santamaría, Insomnia está dispuesta a llenar ese vacío. Inicialmente contará con una selección de 200 libros de sellos nacionales y extranjeros, así como un sistema para encargar cualquier ejemplar desde España.

Por separado

Santana explica que tras el cierre de la Librería Estudios, se reunió con el director de la Fundación La Poeteca, Marlo Ovalles. Allí le planteó la idea de crear un espacio propio, y juntos comenzaron a darle forma y adelantar todos los trámites.

“Marlo es un lector maravilloso y un amigo excepcional. Él me propuso unirme al equipo de La Poeteca, cosa que yo acepté de inmediato porque es un espacio mágico y realmente maravilloso. Y nació rápido, en una semana, semana y media, ya estábamos montados sobre el proyecto”, cuenta.

Aun así, aclara que Insomnia y La Poeteca son dos iniciativas completamente diferentes e independientes entre sí. Aunque están en el mismo espacio, la librería se encuentra en un salón aparte de la biblioteca y área de lectura, solo teniendo en común la administración por parte de Ovalles.

De igual modo, mientras la fundación es la única sala de Latinoamérica dedicada por completo a la poesía, la Librería Insomnia se dedicará a la venta de libros de múltiples géneros. Aunque ciertamente el librero señala que el ensayo poético y los versos tendrán un puesto importante en sus estantes, también habrá lugar para la narrativa, el ensayo general, o textos de psicología y filosofía.

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Foto: Cortesía

Una ciudad sin libros

En las últimas dos décadas Caracas se ha ido convirtiendo en una ciudad sin librerías. Sitios icónicos como Suma, Lugar Común o Templo Interno desaparecieron por diferentes razones, aunque en muchos casos, la crisis económica venezolana fue una guillotina para los locales enfocados en la cultura. Eso sumado a la salida del país de grandes grupos editoriales como Random House o Ediciones B, lo cual complicó la importación de nuevos títulos.

En 2021 la situación no parece ser muy diferente. Este año, además de Estudios, también cerró la librería Entrelibros, que por 44 años fue un referente para los lectores de Los Palos Grandes. También la Editorial ExLibris, un taller de litografía y tipografía ampliamente reconocido, entre otros trabajos, por imprimir los libros y agendas de Ekaré Ediciones. Incluso grandes cadenas comerciales como Las Novedades o Nacho quedaron al borde de la extinción, mientras otras como Tecni-Ciencias redujeron considerablemente su cantidad de franquicias.

Bajo ese panorama, Santana y Ovalles se entregaron a la tarea quijotesca de ir contra la corriente abriendo una librería. Pero no van contra molinos de viento, sino contra una economía cerrada, estancada entre bodegones y tiendas de electrónica. Santana sabe si bien jamás tendrán la misma clientela que otro tipo de negocios, siempre existirán lectores asiduos que valorarán el esfuerzo de mantener vivo un bastión para los libros en la ciudad.

“Hay un público que es en verdad fiel a las librerías. Ni siquiera con el libro electrónico, pues hay muchos clientes que los usan, pero necesitan el contacto con el papel. Por ejemplo, hay un libro de Anne Carson que se llama Nox, que es un poemario precioso que viene en una caja. Eso en un libro electrónico no tiene ningún sentido. Entonces la gente sigue comprando y sigue creyendo en las librerías”, apunta.

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—¿Cómo se puede hacer en la Venezuela actual para mantener de pie una librería?

— (Suspira) Yo creo que la respuesta está en que hay que seguir creyendo en la locura de que los libros tienen una cabida importante dentro de la sociedad cultural venezolana. Esta es una de las preguntas más complicadas, porque en el caso de nosotros hay un amor a los libros que no es normal. Encontrarse a dos personas con el mismo criterio de querer una inversión que es considerable, lo que significa abrir una librería con lo difícil que es importar, no es fácil.

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«Creo que es conseguir a las personas correctas para ser testarudos en querer tener una librería, porque es que no hay. Y al no haber librerías, uno siempre como lector quiere tener un espacio donde compartir con otros. Porque al final es eso, puede ser un negocio, pero te das cuenta que es más el compartir con las personas. Es una pregunta complicada, ¿pero qué se puede hacer? Pues tener constancia y arriesgarse», completa.

Novedades del mundo

Otro de los problemas que afectan a la industria editorial venezolana es la desactualización de su oferta. Esto producto de la misma situación económica y migración de los grandes distribuidores, lo cual impide traer las últimas novedades del mercado al país. En este sentido, Santana asegura que existe un desfase absoluto en todas las librerías venezolanas. “Estamos dos años por detrás de cualquier país de Latinoamérica”, afirma.

Por ese motivo, el librero resalta que uno de los mayores atractivos de Insomnia será su contacto directo con múltiples editoriales y distribuidoras españolas. Con esto espera poder refrescar cada tres meses sus estanterías con nuevos títulos. Por el momento, contarán con publicadores de firmas como Acantilado, Alfaguara, Pre Textos, Random House, Anagrama, Seix Barral, Visor y Planeta, entre otros. “Ellos saben que quizás no vendan 100 o 200 ejemplares de un título, conocen bien que es difícil, pero hemos tenido un apoyo absoluto de estas editoriales”, dice.

Igualmente, también mantienen contacto directo con varias editoriales pequeñas e independientes, las cuales Santana asegura que están bastante interesadas en incursionar en Venezuela. “Algo que estoy descubriendo con el tiempo que estuve en La Castellana fue la cantidad de editoriales pequeñas que aquí son admiradas y hay un interés muy grande por obtener sus títulos. Cuando entro en contacto con ellas y les digo que sus libros van a estar en Venezuela de inmediato brillan y están super contentos”, comenta.

Actualmente realiza gestiones con distribuidores de México, Colombia y Argentina, para traer títulos que no están disponibles en España. De igual modo, Santana señala que la librería también tendrá un lugar privilegiado para las editoriales venezolanas que todavía resisten, como Eclepsidra, Oscar Todtmann Editores, o los propios lanzamientos de La Poeteca, entre muchos otros.

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Jesús Santana en La Poeteca. Foto: Cortesía

Directo desde España

Santana también destaca el sistema de compra de libros por demanda. Con él, los clientes podrán solicitar cualquier libro que quieran, siempre que esté disponible en editoriales españolas. Deberá pagar un abono para hacer la reserva, y así será incluido entre los pedidos mensuales que el librero hace a sus distribuidores.

Explica que cada pedido tarda un promedio de dos a tres meses en llegar al país. Ese sería aproximadamente el tiempo de espera para los clientes que hagan dichas solicitudes. Por ejemplo, actualmente se encuentra armando el segundo pedido para Insomnia, que deberá enviar antes del 19 de diciembre debido a las vacaciones navideñas. Cualquier solicitud que reciba desde la inauguración hasta esa fecha será incluida en la lista, y el cargamento llegará a Venezuela entre febrero y marzo de 2022.

El abono que los interesados deben pagar para importar un libro es de la mitad de su valor inicial, cancelando el resto una vez le sea entregado. Actualmente, aunque Insomnia no ha abierto sus puertas formalmente, está recibiendo solicitudes de apartado mientras arma su lista.

Lugar de sueños

Santana estudió Filosofía y es músico de profesión. Su amor por los libros y sus visitas frecuentes a librerías le hicieron terminar al frente de Estudios. Allí fue instruido por grandes libreros como Raúl Bethencourt, dueño de Suma; o Walter Rodríguez, de la Librería Lectura, o Javier Marichal, su predecesor en La Castellana. Actualmente, aunque ya no opera como librería, Estudios sigue como distribuidor de libros, especialmente conocido por textos educativos como Angelito o Mi Jardín.

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung definía la sincronicidad como “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido, pero de manera acausal”. Con ese mismo término Santana describe el nacimiento de Insomnia. Durante años vio La Poeteca como “un lugar mágico” y supo que algún día trabajaría allí, aunque por lealtad a su antiguo trabajo, siempre declinaba las propuestas. Ahora, en un momento económico en el que se vuelve medianamente rentable la apertura de emprendimientos en el país, la sincronicidad pone al librero entre sus pasillos, aunque bajo su propio negocio.

En las redes sociales de Insomnia se anunciará próximamente la fecha de su inauguración. 2021 cerrará con un nuevo espacio que, como rezan los versos del poeta venezolano Rafael Cadenas, florece en un abismo.

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