• Debido al impacto que tendrá la guerra en las economías de Europa, la Unión Europea mantendrá suspendidas durante un año más las reglas que limitan el déficit y la deuda públicos. Foto principal: Getty Images

La Comisión Europea (CE) anunció el domingo 17 de abril el despliegue de 50 millones de euros adicionales para financiar proyectos humanitarios en Ucrania y Moldavia como consecuencia de la invasión de Rusia en Ucrania. El anuncio de la institución llega en un momento en el que la Unión Europea (UE) extendió por un año más la suspensión de las reglas que limitan el déficit y la deuda pública, para que los países miembros puedan hacer frente al impacto económico de la guerra.

En particular, 45 millones de euros estarán destinados a Ucrania, mientras los 5 millones restantes se dedicarán a proyectos en Moldavia, país fronterizo que está acogiendo a una parte de los ucranianos que huyen de su país por el conflicto militar.

Estos nuevos recursos son parte del paquete de mil millones anunciado por el Ejecutivo comunitario en la conferencia global de donantes “Stand Up For Ukraine” que tuvo lugar el 9 de abril y elevó a 143 millones la ayuda humanitaria total aportada por la UE desde el inicio de la guerra.

Los 50 millones serán utilizados para satisfacer las necesidades humanitarias “más acuciantes” a través de una mejora en los servicios médicos, la facilitación del acceso a agua potable, higiene, cobijo, protección y dinero en efectivo, así como apoyo contra la violencia de género.

Necesidades masivas

El comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, destacó que las necesidades de Ucrania ya son “masivas”, con “millones de personas en movimiento o atrapadas en zonas de guerra”. Añadió que ahora es necesario prepararse para una fase de nuevos ataques “despiadados” de Moscú, sobre todo en el este del país.

Con estos 50 millones de euros adicionales, la UE sigue poniendo rápidamente financiación humanitaria a disposición de sus socios con el objetivo de incrementar su ayuda”, subrayó el comisario esloveno.

Tras los primeros días de la guerra, Bruselas anunció un primer paquete de 90 millones de euros para programas de ayuda humanitaria, de los cuales 85 millones fueron para Ucrania y 5 millones se desplegaron en Moldavia. Ya en marzo, el Ejecutivo comunitario anunció otros tres millones más de ayuda para las personas desplazadas por el conflicto.

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La UE enviará más en ayuda humanitaria a Ucrania en medio de reajustes del gasto público
Mariupol (Ukraine), 19/03/2022. Foto: EFE/EPA/MAXAR

Hasta la fecha, se han entregado 19.000 toneladas de productos como medicinas, alimentos, generadores de electricidad o equipos de refugio a Ucrania desde centros logísticos situados en Polonia, Eslovaquia y Rumanía en una operación coordinada por el Mecanismo de Protección Civil de la UE.

Prepararse para el impacto

El impacto que la guerra de Ucrania tendrá en las economías europeas y en los presupuestos de los socios del club empuja a UE a mantener suspendidas un año más las reglas que limitan el déficit y la deuda públicos, a pesar de que la intención era reactivarlas en 2023 para iniciar la consolidación presupuestaria.

Las reglas fiscales llevan congeladas desde marzo de 2020 para que los gobiernos pudieran desplegar ayudas públicas ante la pandemia sin miedo a sanciones. Antes del conflicto, Bruselas se tiñó de optimismo por el crecimiento económico que los países empezaban a registrar una vez superadas las peores fases de la pandemia, pero la Comisión Europea (CE) ya es consciente de que sus últimas previsiones son papel mojado.

La UE enviará más en ayuda humanitaria a Ucrania en medio de reajustes del gasto público
Parlamento Europeo. Foto: Cortesía

“El crecimiento del 4 % que proyectamos para la eurozona este año está fuera de alcance”, reconoció el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, en la última reunión del Eurogrupo, en la que señaló que, a pesar del golpe, la economía no “descarrilará” por la guerra.

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Pero la UE sí que descuenta ya que la agresión militar afectará a la recuperación por varios canales, sobre todo los precios de la energía (en plena subida desde octubre), una inflación disparada, mayores precios de alimentos y materias primas y problemas de suministro.

Planes de choque

Frente a esto, varios gobiernos han adoptado medidas para mitigar el impacto de la crisis, como el “plan de choque” anunciado por el gobierno español, que destinará 16.000 millones a contener el aumento de precios de la energía o la vivienda.

La mayor parte de las ayudas públicas previstas buscan suavizar la factura de la luz, lo que tendrá un coste de 13.000 millones de euros para las arcas públicas en Alemania, de 20.000 millones en Francia y 5.800 millones en Italia.

En conjunto, el aumento de gasto o los recortes de impuestos podrían tener un impacto presupuestario de hasta el 4 % del producto interior bruto (PIB) de la UE solo este año, según los cálculos del economista del centro de estudios Bruegel Jean Pisany-Ferry.

A las medidas para amortiguar el precio de la energía a corto plazo se suman gastos para reducir la dependencia de los combustibles rusos, aumentando las reservas ya este año, la ayuda directa a Ucrania, la asistencia a los cuatro millones de refugiados que han llegado a los Veintisiete o el incremento de los presupuestos de defensa.

Primeros movimientos

Incluso todavía sin el contexto de estos programas nacionales, el Ejecutivo comunitario ya abrió la puerta a un año más de suspensión de las reglas presupuestarias a principios de marzo, pocos días después del inicio de la guerra.

En el documento sobre la política presupuestaria a desplegar el próximo año, Bruselas señaló que dada la “incertidumbre” que supone la situación actual, se replanteará la decisión de reactivar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento con las nuevas previsiones económicas que presentará el 16 de mayo.

Fue el empujón definitivo para un debate que ya rondaba por la capital europea, pero que ganó protagonismo y que incluso ha hecho posicionarse ya a algunos gobiernos, entre ellos el de Países Bajos, tradicionalmente contrario a una aplicación laxa de las normas.

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La ministra neerlandesa de Finanzas, Sigrid Kaag, afirmó recientemente que una prórroga de la suspensión de las reglas fiscales estaría “justificada” por la guerra y además auguró que ésta será la propuesta de Bruselas.

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, presidente del gobierno de España. Foto: Cortesía.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, pidió abiertamente un año más de suspensión de las reglas que limitan el déficit y la deuda, una posibilidad sobre la que ni Kaag ni Calviño esperan un debate “intenso”, anticipando un consenso rápido entre las capitales al respecto.

Reforma de fondo

Más difícil de pactar será la reforma de estas normas, que Bruselas reactivó en 2021 tras haber quedado relegada a un segundo plano durante la pandemia. El eje del debate será cómo conjugar la reducción de la deuda, disparada por la covid, con la necesidad de seguir invirtiendo en la transición ecológica y, tras la guerra, también en defensa.

Los gobiernos español y holandés presentaron este mes un documento conjunto en el que abogan por relajar las normas y rompen con la dinámica de bloques que ha marcado tradicionalmente el debate entre el norte, partidario de una mayor rigidez, y el sur, defensor de la flexibilidad.

Madrid y La Haya argumentan que los países deberían comprometerse de forma creíble a construir colchones fiscales para la próxima crisis, pero apuestan por hacerlo con estrategias de consolidación “específicas para cada país”, “realistas” y “graduales”, además de compatibles con el crecimiento económico y la creación de empleo.

Con información de EFE.

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