• El arte del fuego reclama su espacio. Así, un grupo de exponentes de la cerámica escultórica y utilitaria en la ciudad decidieron juntarse para dar mayor visibilidad a la disciplina, mejorar la adquisición de materiales, acceso a espacios expositivos y formativos, así como dialogar con la ciudad sobre la importancia de este oficio

El ceramista tiene una idea, una necesidad, un discurso. La traslada a su piel, a sus manos, para hacerla forma en el ceremonioso acto de legitimar. Pero en ese proceso, el artista sabe que se rinde ante el dios del fuego, que es quien tiene la última palabra. En ese encuentro lento, silente, ambas fuerzas hacen arte.

Los representantes de esta disciplina, tanto en su variante escultórica como aplicada, decidieron reunirse para impulsar y visibilizar su trabajo en el país. Para generar espacios de formación, de discusión y exhibición, con miras al reconocimiento y crecimiento del oficio. Así nació el Movimiento Urbano de Cerámica de Caracas (MUC),  que reúne alrededor de 15 talleres activos en la ciudad.

El MUC ofreció un primer encuentro con el público el 21 de mayo en los espacios abiertos del taller Acción Cerámica, en la urbanización El Peñón. Allí rindieron homenaje a la artista venezolana Noemí Márquez, Premio Nacional de las Artes del Fuego (1998), por  sus más de 50 años de carrera. También exhibieron diversos trabajos y propuestas. La intención del grupo es realizar más encuentros de este estilo, no solamente en El Peñón, sino también en plazas y espacios públicos para generar diálogos con la ciudad y sus habitantes. Además de hacer un censo que les permita conocer cuántos artistas de cerámica trabajan actualmente en el país, qué están haciendo y dónde se encuentran.

Artistas crean el Movimiento Urbano de Cerámica de Caracas

Esta primera convocatoria contó con la participación de los artistas Andreína Rodríguez Seijas, Laura Ruiz, César Valbuena y Daniel Guerra (@accionceramicaccs); Cecilia Guevara (@c_dospuntos), Celeste Carvajal (@celeste.carvajal), Josselin Chalbaud y Christian Fontana (@designcorteza); Gretchen Bethke (@gretchenkeramika), Ivoly Noguera (@central_dada), Lucía Guinand (@lalula_), María Angélica Parra (@vasijas.vibrantes), Miguelángel Mruetter (@mruetter_ceramics), Mireya Salazar, María Raquel Ferrer (@spectabilis.shop), Stefania Lovera (@stefi.om), Verónica Petersen (@petersenvstudio_ceramics), Vinia Winckelmann (@viniawinckelmann), Fanny Zambrano y Ana Rodríguez (@volviendoalatierra.studio).

“Nosotros estuvimos trabajando calladitos durante muchos años. Yo hago cerámica desde hace 32 años, con Volviendo a la Tierra tenemos 12 años y en Caracas llevamos 4 años trabajando. La idea es que se sumen más personas, porque el movimiento cerámico no se ha detenido. Hubo como un bajón y muchas personas abandonaron sus talleres, pero de repente empezó a emerger; nosotros mismos fuimos protagonistas de eso porque nos negábamos a que muriera la cerámica. Volviendo a la Tierra tiene como propósito transmitir la herencia cerámica; no podemos permitir que eso muera. Nuestra herencia es muy rica”, indica Fanny Zambrano.

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Son varios los grupos que trabajan desde hace años el arte del fuego. Andreína Rodríguez Seijas menciona a Las Loceras de Manicuare, Las Loceras de El Cercado (que ya no está integrado únicamente por mujeres). “En Barquisimeto hay artistas que trabajan de manera muy solapada. En Caracas la gente no se ha dado por vencida, se siguen haciendo las gestiones para que nosotros podamos tener pastas, esmalte, para que aprendamos a usar las herramientas. ¿Dónde está la materia prima de lo que hacemos? No lo sabemos. Podemos tener acceso a comprar un caolín al menudeo. Vencerámica, por ejemplo, nos pone a disposición materiales que ellos no usan. Pero que hay que seguir haciendo las gestiones; es un intercambio existió que en algún momento. El objetivo también es que la gente que desea abrir un espacio, bien sea galería o un local gastronómico, cuente con la oferta que desde acá se puede dar. Porque hay gente haciendo cosas y haciendo cosas bien interesantes”, añade la creadora.

Las dificultades del arte del fuego: materia prima y formación

Artistas crean el Movimiento Urbano de Cerámica de Caracas

Los artistas que integran el MUC hablan sobre su oficio desde el taller de Acción Cerámica en El Peñón. Reunidos en torno a una larga estructura de madera, con el café sobre la mesa y el calor que empieza a arder afuera, en el jardín, explican las dificultades y satisfacciones de crear a partir de la arcilla.

Los espacios para la exhibición de la cerámica en la ciudad no son pocos. Los artistas mencionan a la Sala Mendoza ubicada en la Universidad Metropolitana, la galería Espacio Zero, la Sala TAC del Trasnocho Cultural, GBG Arts en Prados del Este, Azularte en El Hatillo. Sin embargo, uno de sus objetivos con este movimiento es lograr agendas más dinámicas y completas que les permita tener una mayor presencia, no solo a quienes integran el MUC sino a otros tantos artistas que trabajan en diversas ciudades del país. 

“Pero la idea también es que nosotros tengamos nuestros propios espacios, porque no podemos esperar que nos busquen, porque no nos van a buscar. Como estamos todos escondidos, pues generalmente el artista cerámico trabaja muy escondidito, porque el proceso es muy lento, largo, exigente, y no tenemos tiempo de hacer las dos cosas: o relaciones públicas o trabajar. Entonces, en grupo yo creo que es más simple. Es saber que estamos aquí, ubicar las escuelas. En la página del MUC queremos publicar las ofertas de talleres, exposiciones y trabajo”, expresa Rodríguez Seijas. 

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La adquisición de materia prima para trabajar es otra problemática que enfrentan. Aseguran que logran encontrar esmaltes y pastas, pero muchas veces deben enviarlas desde el interior del país hasta Caracas por costos muy elevados. Otras herramientas, como los tornos nuevos, es necesario importarlas, pues es difícil encontrarlas acá. “El que quiere empezar a hacer tornos tiene que buscar rasgando piedras para conseguir uno usado, porque no tenemos proveedores ya. Aquellas grandes tiendas que existieron en algún momento, que apostaban por las artes del fuego, no solo la cerámica, sino el vidrio y la orfebrería también, hoy en día no existen”, agrega la artista.

Aunque advierte: su intención no es quejarse, porque el trabajo sí se logra. Se trata más bien de generar conciencia para que el arte se mantenga vivo en Venezuela. Parte de esto es dar a conocer los espacios formativos para que los interesados puedan aprender el oficio. Señala Andreína Rodrígues Seijas: “Hay ofertas gratuitas y otras de diversos costos, dependiendo de a dónde quieras ir. Por ejemplo, es posible obtener la licenciatura en Cerámica en la Universidad Experimental de las Artes (Uneartes). Cuando yo entré a estudiar allí era la única alumna de ese año escolar. Es gratis y cuenta con una plantilla de profesores, el taller todavía funciona. Para arrancar, es un espacio soñado, entonces el que quiera estudiar cerámica y no tiene para invertir tiene esa posibilidad”.

Artistas crean el Movimiento Urbano de Cerámica de Caracas

¿Cómo establecer el diálogo con la ciudad y su gente? ¿Qué proyectos elaboran para promover ese acercamiento?

—Andreína Rodríguez Seijas: Hacer un ciclo informativo, no solamente en un espacio para vender y darnos a conocer, sino también para hablar de cerámica, porque la historia de la cerámica se remonta a 20 mil años atrás y habla de los pueblos como sociedades, del desarrollo tecnológico, de cómo hemos llegado a donde estamos, habla de los materiales refractarios que existen y están presentes hasta en las naves espaciales. La materia que usamos es valiosísima para el ser humano y además abunda. No es que estamos acabando con la Tierra.

—Fanny Zambrano: Realmente es un regalo de la Tierra, la arcilla es un tesoro que  tenemos y no lo sabemos valorar.

—¿Qué factores consideran determinantes en este resurgimiento del interés por el arte del fuego?

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—Ana Rodríguez: Nuestros primeros alumnos coincidían en que tenían ganas de aprender y no conseguían dónde. Hay mucha gente joven que está interesada, gente de 18 años o menos. Siento que era una necesidad. 

—Vinia Winckelmann: Hay otro factor interesante y es que hubo un momento en que no se podía importar cosas, entonces eso fue una oportunidad para nosotros, no solamente los ceramistas sino para la gente que crea en Venezuela, de proyectarnos como artistas, como comerciantes. Eso nos hizo surgir y desarrollarnos. A mí me encanta el gremio del ceramista, porque nos apoyamos los unos a otros.

—¿Cuál consideran que es la valoración de la cerámica utilitaria frente a la masificación industrial?

—Miguelángel Mruetter: Un artista usa como medio la cerámica para expresarse, no tiene límites, el único sería en todo caso ciertos detalles técnicos. Es un medio expresivo que te permite hacer piezas utilitarias o hacer piezas escultóricas, considerando la escultura como uno de los medios formales de expresión. Aunque también se puede hacer una instalación u otro tipo de expresiones. Pero sencillamente la cerámica, el barro, es un material dúctil para hacer muchísimas cosas. 

Vinia Winckelmann: Es tan mágico trabajar con arcilla que aunque tú emplees moldes, no hay una pieza igual a la otra. Y la última palabra la tiene el dios del fuego, que es el horno. Cuando metes tu pieza… yo le rezo, le pido permiso: dios del fuego, por favor, horno. 

¿Se aprende a vivir con la fragilidad del objeto?

—Andreína Rodríguez Seijas: Con las pastas puedes hacer lo que quieras y a la vez no. Ahí hay algo muy relativo siempre, en el trabajo con ella. Porque es infinito, pero tiene algunos límites. Entonces, es aprender a luchar contra el problema que te presenta el material. El límite lo dan muchas cosas: el barro, la temperatura, el volumen dependiendo de la pasta, el horno, el tamaño que tiene, el tipo de barro, el traslado de la mesa al horno… 

—Fanny Zambrano: El ceramista impregna su espíritu en la pieza que está haciendo. Los ceramistas trabajamos con el desapego, no solo por la pieza que se va; y es poner tu mente en la persona que vas a ser durante el proceso y después al finalizar. A los alumnos siempre les digo: aprende y valora el proceso cerámico, lo que hiciste.

Ana Rodríguez: El que compra una pieza no se imagina la fe que tiene eso.

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