• Algunos de los influencers más populares pueden acumular pequeñas fortunas antes de cumplir los 18 años de edad, pero existen pocas protecciones legales para asegurar que sus ganancias permanezcan en sus manos. Ilustración: Stefhany Y. Lozano

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota Child Influencers Make Big Money. Who Gets It?, original de The New York Times. 

A estas alturas, la historia de la tutela de Britney Spears y su eventual desenlace es ampliamente conocida: durante años, la estrella del pop estuvo atrapada en una situación legal en la que la mayor parte del dinero que ganaba iba a parar a manos de su padre, quien controlaba no solo sus finanzas, sino también cosas como su medicación, su agenda de actuaciones y más.

La historia de Spears llevó a un examen de las leyes de tutela y eso pudo haber ayudado a impulsar evaluaciones recientes de las protecciones, o la falta de ellas, disponibles para los niños influencers.

Al igual que sus contrapartes adultas (y a menudo sus padres), estos influencers cantan, bailan, cocinan, actúan y recitan líneas; trabajan con importantes marcas, como Walmart y Staples; y ganan dinero a través de publicaciones patrocinadas en sus cuentas de redes sociales.

Sin embargo, en casi todos Estados Unidos, estos trabajadores no cuentan con protecciones legales y no tienen garantías de que alguna vez verán el dinero que han ganado.

Si existen paralelismos con la tutela de Spears, sus raíces se remontan a casi un siglo.

En 1938, un joven de 23 años de edad llamado Jackie Coogan, quien había protagonizado The Kid de Charlie Chaplin cuando era un niño pequeño, se enteró de que su madre y su padrastro habían gastado los millones de dólares que había ganado como estrella infantil.

Él los demandó y ganó. Como respuesta, California aprobó una ley en 1939, comúnmente conocida como la Ley Coogan, para proteger a los niños en roles similares. Hoy en día, una versión revisada de la ley requiere que el 15 % de las ganancias de un artista infantil se deposite en un fideicomiso.

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Algunos otros estados tienen sus propias versiones de la ley de California, pero a excepción de una, estas leyes no se aplican a los niños que están construyendo sus nombres en Instagram, TikTok, YouTube o cualquiera de las otras principales plataformas de redes sociales.

“Están trabajando”, expresó Karen North, profesora de medios sociales digitales en la Escuela de Comunicación y Periodismo Annenberg de la Universidad del Sur de California, sobre los niños influencers. “Se les dice cómo actuar y qué decir y hacer para el pago y beneficio de sus padres, pero no existen restricciones como las habría para una película o un programa de televisión”.

Incluso si los niños influencers producen su propio contenido y no son gestionados por sus padres, corren el riesgo de ser explotados por adultos en sus vidas. En sitios web populares de redes sociales, los niños menores de 13 años de edad no pueden gestionar sus propias cuentas; los padres tienen que abrirlas y administrarlas. Y en la mayoría de los estados, los niños no pueden abrir una cuenta bancaria de manera independiente hasta los 17 años de edad.

Ahora, los políticos están empezando a ponerse al día, motivados en parte por adolescentes con conciencia cívica que han visto cómo vloggers familiares populares como Machelle Hobson y Ruby Franke han sido expuestos por abusar y explotar a sus hijos, principalmente detrás de escena, pero a veces en cámara.

En agosto, Illinois aprobó una ley, la primera de su tipo en Estados Unidos, que requiere que los adultos que utilizan “la semejanza, nombre o fotografía” de un menor en contenido en línea por el que reciben remuneración reserven una parte de las ganancias en un fideicomiso. David Koehler, un senador estatal que presentó el proyecto de ley, se inspiró después de recibir una carta de Shreya Nallamothu, una estudiante de secundaria local, instándolo a considerar el establecimiento de protecciones legales para los influencers infantiles.

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Los niños influencers ganan mucho dinero. ¿Quién lo recibe?
Shreya Nallamothu, una estudiante de secundaria, escribió una carta a su senador estatal instándolo a considerar la redacción de protecciones legales para los influencers infantiles. Foto: Claire Savage/Associated Press

La cantidad que los padres deben reservar depende de cuánto aparezca el niño en el contenido. Por ejemplo, si el niño está en el 100 % de los videos de un influencer, al menos la mitad de las ganancias deben ser apartadas. La ley, que entrará en vigencia en julio, no requiere que los padres reporten información sobre las ganancias de sus hijos al estado, pero les otorga a los influencers infantiles el derecho a emprender acciones legales.

En el estado de Washington, Chris McCarty, un estudiante universitario que utiliza el tratamiento de género neutro, ha estado trabajando con políticos locales desde 2021 para diseñar una ley que proteja a las estrellas infantiles de las redes sociales. La versión actual del proyecto de ley, presentada en enero, requiere que los padres reserven el 15 % de sus ingresos; también incluye una disposición que establece que una plataforma en línea debería tomar “todas las medidas razonables” para eliminar un video a solicitud de una estrella infantil que ha alcanzado la mayoría de edad si la plataforma pagó a los padres por ese contenido.

En febrero, Cam Barrett, una influencer de TikTok que aparecía regularmente en las publicaciones de su madre en Facebook cuando era niña, testificó en apoyo del proyecto de ley de Washington.

“Me aterra compartir mi nombre porque existe un rastro digital sobre el que no tenía control”, comentó Barrett. Recordó que su madre compartía detalles íntimos sobre su primera menstruación, un accidente automovilístico en el que estuvo involucrada y una enfermedad grave que tuvo en algún momento.

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Sarah Adams, una bloguera que critica la explotación infantil en las redes sociales, afirmó que los niños estaban siendo “consumidos como contenido públicamente, a veces a diario, en diversas plataformas”.

Convertirse en influencer se ha convertido en una senda aspiracional para muchos jóvenes. Un estudio realizado por Harris Poll, un grupo de análisis de mercado, y Lego, descubrió que los niños de 8 a 12 años de edad están tres veces más interesados en ser un YouTuber que en ser astronautas.

La cantidad de dinero que ganan los influencers varía ampliamente, pero los más exitosos, como Anastasia Radzinskaya, la estrella de 9 años de edad del canal de YouTube “Like Nastya”, pueden ganar millones de dólares. En videos compartidos con 108 millones de suscriptores, Anastasia pasa tiempo con sus padres y amigos, y demuestra los riesgos de consumir demasiado azúcar, así como los beneficios de lavarse las manos.

En la misma categoría se encuentra Ryan Kaji, de 12 años de edad, quien juega con juguetes, realiza experimentos científicos y crea manualidades en su canal de YouTube, “El Mundo de Ryan”. También tiene una línea de juguetes que se venden en Target y Walmart.

Los niños influencers ganan mucho dinero. ¿Quién lo recibe?
Ryan Kaji, de 12 años de edad, tiene un canal de YouTube y una línea de juguetes que se venden en Target y Walmart. Foto: Astrid Stawiarz/Getty Images.

Aunque estos golpes de suerte son poco comúnes, en Instagram, un usuario con un seguimiento más pequeño, conocido como un nano-influencer, todavía puede ganar alrededor de 600 dólares por publicación, mientras que las cuentas más grandes pueden ganar 10.000 o 20.000 dólares.

“Mucha gente ve estos canales y piensa que todo es diversión y juegos, pero se estima que algunas de estas cuentas grandes son la única fuente de ingresos para la familia”, dijo McCarty. “Es un conflicto de intereses complicado cuando tu jefe también son tus padres”.

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Hasta hace poco, muchos legisladores, como Koehler, no se daban cuenta de la magnitud de la industria y su potencial para la explotación.

“Las personas mayores como yo no prestaban atención hasta que alguien de 15 años de edad me lo señaló”, dijo Koehler.

Otro aspecto del problema es que las leyes deben equilibrar el derecho del estado a proteger a los ciudadanos vulnerables con el derecho de los padres a criar a sus hijos como consideren adecuado, mencionó Stacey Steinberg, directora del Centro de Niños y Familias de la Facultad de Derecho Levin de la Universidad de Florida.

“Muchas de nuestras leyes laborales tratan el empleo por parte de un padre de manera diferente”, comentó Steinberg. “Si tengo una granja y mi hijo trabaja en mi granja, pueden trabajar en condiciones mucho más peligrosas que en tu granja”. La pregunta para los tribunales, dijo, es dónde termina la vida familiar privada y dónde comienza el derecho del estado a intervenir y proteger a los niños.

Algunos estados podrían seguir el ejemplo de Illinois.

En agosto, Torren Ecker, un representante estatal en Pensilvania, anunció que pronto presentaría legislación para regular a los influencers infantiles, y Jazz Lewis, un delegado de Maryland, hizo promesas similares a The Washington Post el mes pasado.

“La ley de Illinois es un gran primer paso para asegurarse de que sean compensados financieramente”, dijo Adams. Quiere que los estados creen protecciones no solo para los intereses financieros de los niños, sino también para su privacidad y salud mental. “Siempre he considerado la privacidad como un derecho universal”, acotó. “Es preocupante pensar que toda una generación está creciendo sin acceso a ella”.

Traducido por José Silva

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