• Este fenómeno del calendario inició con Julio César en la antigua Roma y se mantuvo a pesar del cambio al calendario gregoriano | Foto: Pixabay

Cada cuatro años febrero se extiende a 29 días en lugar de 28, lo que permite al año alcanzar los 366 días, dando origen al fenómeno conocido como año bisiesto. Esta peculiaridad del calendario tiene sus raíces en la antigua Roma.

El cónsul romano Julio César, quien solía visitar Egipto con frecuencia por su romance con Cleopatra, decidió guiarse por el calendario egipcio, el cual tenía 365 días y cada cuatro años un día de más. El político y militar romano llamó a esto “un año de confusión”.

Cinco datos curiosos de los años bisiestos
Foto: National Geographic

La razón de los años bisiestos es porque en el mundo occidental tiene un calendario solar y al tener un día de más en febrero permite que las estaciones coincidan en los mismos meses cada año, de acuerdo con un artículo de la revista National Geographic.

En El Diario te contamos algunos datos curiosos sobre los años bisiestos, teniendo en cuenta que en este febrero de 2024 se da este fenómeno:

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1.El origen del nombre bisiesto

La palabra bisiesto tiene su origen en el latín, lengua que se hablaba en la antigua Roma, de la frase Ante diem bis sextus kalendas martiam, la cual se traduce como “El día bis sexto antes del 1° de marzo”.

2.Las dos últimas cifras de un año bisiesto pueden dividirse entre cuatro

Desde su instauración, la manera de identificar a los años bisiestos es cuando las dos últimas cifras son divisibles entre cuatro. Por ejemplo, si el año 2024 se divide entre cuatro, el resto de esta operación es igual a 0. 

Sin embargo, no son bisiestos los que sean múltiplos de 100, excepto si también lo son de 400. Por esta razón, no fueron bisiestos el año 1800 ni 1900, pero sí que lo fue el año 2000.

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3.Los años bisiestos se mantuvieron, a pesar del cambio de calendario

En la antigua Roma, gracias al cambio que introdujo Julio César se comenzó a utilizar el calendario juliano, el cual se extendió por todos los países occidentales. Sin embargo, esto cambiaría en 1582 con la llegada del calendario gregoriano.

Según el calendario juliano, los años tenían una duración de 365 días y 6 horas, y no 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos, lo que había alterado más de 240 horas, de acuerdo con un artículo de National Geographic.

El problema con el calendario juliano es que este provocó un desfase de unos 10 días en fechas importantes como las festividades cristianas. Por esta razón, el papa Gregorio XIII decidió cambiarlo.

Con el calendario gregoriano, se saltan los años bisiestos divisibles por 100, como el año 1900, a no ser que sean divisibles por 400, como el año 2000, en cuyo caso se respetan.

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Papa Gregorio XIII | Foto: Biografías y Vidas

4.La oportunidad de las mujeres para pedir matrimonio

En algunos países como Grecia se consideraba de mala suerte casarse en año bisiesto. Sin embargo, en el Reino Unido e Irlanda los años bisiestos contemplaban como socialmente aceptable que las mujeres le pidieran matrimonio a los hombres.

De acuerdo con BBC Mundo, esta tradición proviene de una leyenda relacionada con San Patricio, quien emitió un decreto que le concedía a las mujeres el derecho de pedir la mano cada cuatro años.

Sobre esta tradición se inspira la comedia romántica Año Bisiesto (2010), protagonizada por Amy Adams y Matthew Goode. Una cinta que narra la historia de una mujer, quien inspirada por su bisabuela que le pidió matrimonio a su novio en Irlanda.

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Año Bisiesto (2010) | Foto: IMDb

5. Los años bisiestos permiten la sincronización entre el calendario y el tiempo astronómico

La Tierra tarda aproximadamente 365,24 días en finalizar su órbita alrededor del Sol, es decir 365 días, 5 horas, 48 minutos y 56 segundos. El calendario gregoriano, que contempla los años bisiestos, permite la sincronización del calendario con las estaciones del año.

El geólogo y doctor en Filosofía Bob Craddock indicó en un artículo del National Air and Space Museum que, de no tomarse en cuenta los años bisiestos, las estaciones cambiarían 

“Esto sería devastador porque, durante un periodo de aproximadamente 700 años, nuestros veranos, que esperamos que sean en junio en el hemisferio norte, comenzarían a ocurrir en diciembre”, explicó.

De acuerdo con National Geographic, sin los 29 de febrero cada cuatro años, el calendario se desalinearía progresivamente, afectando desde la planificación de cultivos hasta la regulación del clima.

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