• El rey Felipe VI convocó unos nuevos comicios electorales luego de que los principales grupos parlamentarios no lograran llegar a un acuerdo de gobernabilidad

Siete meses después de las últimas elecciones generales, España acudirá nuevamente el 10 de noviembre a las urnas para elegir al próximo presidente. El rey Felipe VI constató este martes que el socialista Pedro Sánchez no cuenta con los apoyos parlamentarios para formar gobierno. El actual presidente en funciones fracasó en sus intentos de negociación con todos los partidos mayoritarios y la oposición lo acusa de querer gobernar en solitario sin ceder nada a cambio.

“El rey ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso, le otorgue la confianza”, señala el comunicado de Casa del Rey Felipe VI, por tanto, “no formula una propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno”.

Sánchez consuma así su incapacidad para llegar a acuerdos que le permitan asumir la presidencia para un nuevo período. El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tenía la responsabilidad de liderar los pactos luego de la victoria que obtuvo en las pasadas elecciones del 28 de abril. Tras varias rondas de contacto, no logró el apoyo de Unidos Podemos, la agrupación liderada por Pablo Iglesias, ni la abstención del Partido Popular (PP), ni de Ciudadanos.

Luego del fracaso de las negociaciones con Podemos, en las que Sánchez se rehusó a las exigencias de Iglesias de altos cargos en el gobierno, Albert Rivera propuso in extremis una serie de condiciones para facilitar la investidura con la abstención de su partido, Ciudadanos, y con el apoyo del PP.

La tolda naranja planteó como condiciones de voto el rompimiento del PSOE con EH Bildu — partido independentista y etarra del País Vasco — en el gobierno de la Comunidad autónoma de Navarra, la planificación de la activación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña para disolver el gobierno catalán en caso de que desconozca la sentencia del Tribunal de Justicia que condena a los líderes independentistas y a no subir los impuestos.

Este martes el PSOE respondió oficialmente a la propuesta de Rivera con una carta en la que aseguraba que no existía ningún pacto con EH Bildu en Navarra, que la Constitución se haría cumplir en Cataluña si fuera necesario, y que que las clases medias no sufrirán una mayor presión fiscal. Ciudadanos calificó la respuesta de “tomadura de pelo”, insistiendo en que ninguno de los requisitos se cumplen a día de hoy y, por eso, Rivera le confirmó el “no” de su grupo al rey.

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El representante de Ciudadanos durante su reunión con Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela | Foto: Pool — Europa Press

Repartición de culpas

Ante la imposibilidad de un pacto entre las fuerzas parlamentarias, los diferentes líderes políticos se señalan entre sí como responsables de la repartición electoral. Mientras que los opositores se enfilan contra Sánchez, el presidente en funciones justificó luego de reunirse con el rey que lo intentó “por todos los medios”. El socialista atizó contra Unidos Podemos, Ciudadanos y el PP e incluso emplazó a la ciudadanía a decir “las cosas más claras”.

“Para que la gobernabilidad de nuestro país no estuviera condicionada por los independentistas necesitábamos de la abstención de las fuerzas conservadoras, de PP y Ciudadanos”, dijo Sánchez en la rueda de prensa y prosiguió con un ataque “lamentablemente los conservadores españoles poco tienen que ver con los conservadores europeos y han optado por desentenderse”.

Pablo Casado, líder de los populares, devolvió al socialista la culpa del fracaso y aseguró que “es el único responsable por llevarnos a las urnas. Él quería elecciones desde el principio y por eso no ha intentado formar gobierno”. Horas antes, el PP se había negado a sumarse a las peticiones de Ciudadanos de abstenerse en la votación para permitir un gobierno en solitario del PSOE.

Pero los señalamientos del actual jefe de Gobierno también se extendieron a Podemos, partido que durante la campaña había definido como su “socio preferente”. Para el actual presidente, “el señor Iglesias va camino de un récord. Nunca ha habido en Europa un partido de izquierdas que vete cuatro veces en cinco años un gobierno socialista”, dijo, y aseguró que UP es el principal responsable por no aceptar un acuerdo que −según él− era conforme con los resultados de los comicios de abril, en el que resultaron la cuarta fuerza más votada.

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Pablo Casado (PP) considera que al actual presidente en funciones ha tratado a los españoles con “soberbia” | Foto: EFE

Desde la formación ultraizquierdista respondieron en el mismo tono que sus adversarios del PP y Ciudadanos. “Pedro Sánchez tenía el mandato de formar gobierno. No quiso. La arrogancia y el desprecio a las reglas básicas de una democracia parlamentaria se han impuesto sobre la sensatez”, contestó Iglesias por Twitter y añadió que buscar la repetición de los comicios es un “error histórico”.

Los socialistas ven con beneplácito unas nuevas elecciones y ese sería uno de los motivos que llevaron a Sánchez a no pactar para esta investidura. De acuerdo con una encuesta de ABC/GAD3, realizada del 2 al 6 de septiembre, el PSOE incrementaría sus escaños en el Congreso de los Diputados de realizarse unos comicios: pasaría de los 123 escaños actuales a los 137. Otro sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) da a los socialistas una intención de voto de 29,7%, ligeramente superior al 28,6% de abril.

Las disputas entre las fracciones son también una declaración de intenciones de cómo desarrollarán la venidera campaña presidencial. Aunque todos acusan al PSOE de su incapacidad de pactar, ninguno de los partidos parece ceder en sus intenciones de entrar en el gobierno. Serán los españoles loas que decidan nuevamente quiénes conformarán el próximo Ejecutivo.

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