• El cantante Rodrigo Gonsalves, de Viniloversus y Arawato, y la diseñadora Marcia Arocha conversaron con El Diario sobre el libro de niños que hicieron para su hijo y que ahora comparten con el mundo

La alegría que reina en la casa de Rodrigo Gonsalves y Marcia Arocha se percibe a través de una llamada telefónica. La voz risueña de su hijo Sebastián a veces se entrelaza con el relato de la pareja que creó Ota El Hipopótamo, un cuento infantil lleno de colores que fortalece el aprendizaje emocional de los niños. 

La pareja está feliz y su hijo de tres años también. Las emociones que pusieron al imaginar, escribir y dibujar el cuento desde la intimidad de su hogar quedaron completamente plasmadas en el libro. 

La idea de la colorida historia surgió porque, desde temprana edad, Sebastián demostró un gusto especial por los hipopótamos y los llamaba “ota”, pues aún no tenía la capacidad de pronunciar correctamente la palabra. Ese interés despertó una idea en sus padres.

Sus profesiones. Rodrigo Gonsalves es cantante de Viniloversus y Arawato, y Marcia Arocha es diseñadora de modas. La pareja pretende expresar un mensaje de aceptación e inteligencia emocional mediante la música y los colores con Ota El Hipopótamo.

“Yo le cantaba como una manera de interactuar con él a través de la música que, por supuesto, yo como músico sé que a los niños les genera mucha diversión. Esa dinámica nos llevó a dibujar hipopótamos y luego ya teniendo una canción y un boceto inicial del personaje mi esposa y yo empezamos a conceptualizar la idea de hacer un libro”, relata Gonsalves para El Diario mientras al fondo se escucha nuevamente la voz de su hijo.

Todo surgió de manera natural, nada se forzó. En las noches, antes de dormir, la pareja le cantaba la canción y le contaba el cuento a su hijo y a él le encantaba, recuerdan.

Arocha precisa que le comentó a su esposo que quería imprimir el cuento para que Sebastián pudiera tenerlo. Otra de sus motivaciones para crear la historia fue que en Miami, Estados Unidos, lugar donde residen, se les hizo difícil conseguir cuentos en español. 

No es lo mismo que se lo contemos con dibujos a que lo vea como un libro como tal, entonces lo mandamos a hacer”, detalla.

La llegada del primer ejemplar impreso de Ota El Hipopótamo a su hogar coincidió con el nacimiento de Santiago, el segundo hijo de la pareja, y con la visita de toda la familia para conocer al nuevo integrante. Gonsalves y Arocha aprovecharon la ocasión para compartirle la historia a sus familiares y ellos quedaron fascinados, afirma ella. Gracias a esa respuesta, finalmente, se convencieron de mostrarle al mundo a Ota El Hipopótamo. 

Arocha recuerda claramente la primera vez que Sebastián vio el libro y afirma que quedó “como en shock” de la emoción. El niño participó en la creación de todos los personajes que acompañan a Ota en su viaje por la selva y eso se convirtió en una actividad completamente familiar. 

Él ya estaba muy claro de los tres personajes. Los veía, los nombraba y nosotros incorporamos personajes porque él decía ‘me gusta un león, me gusta un cocodrilo’. Santi no opinaba porque era un bebé recién nacido, pero fue un gran impulso porque el postparto te ayuda a drenar”, expresa Arocha.

Para escribir el libro investigaron para entender sobre el funcionamiento del cerebro durante el aprendizaje infantil; también indagaron en el  tipo de herramientas que pueden utilizar los padres para educar a los niños y que tengan más creatividad, mejores ideas y una mayor habilidad para procesar sentimientos. 

Todo eso ha sido un muy bonito engranaje para ayudar a desarrollar el cerebro, por lo menos, de nuestros hijos y queremos que otros padres también lo implementen porque de pronto no son tan artísticos, porque tienen otros tipos de carreras, y que también los ayude con ese crecimiento para sus hijos”, explica.

Crianza con música y literatura 

La intención de Gonsalves y Arocha va más allá de crear un libro para que los niños se diviertan. Con Ota El Hipopótamo pretenden ayudar a Sebastián y a otros pequeños, a aprender acerca de las emociones jugando con los colores. Esa experiencia para ellos como padres ha sido increíble a nivel musical, didáctico y educativo.

Con la música, la literatura y la unión de ambos elementos en el libro acompañan a su hijo a dar los primeros pasos en el desarrollo de su inteligencia emocional. 

Buscamos una afinidad entre los colores y los sentimientos. Por ejemplo, el hipopótamo cambia de colores: en algún momento está molesto y se pone rojo, en algún momento está feliz y se pone amarillo. Eso ayuda al niño a empezar a vincular las emociones y estados de ánimo con colores y es algo que para ellos es muchísimo más fácil de comprender”, explica Gonsalves.

Arocha detalla que ha sido muy importante la lectura en la crianza de Sebastián, quien ha desarrollado un gran gusto por los libros. Recientemente terminó el preescolar y le entregaron diplomas especiales por ser el niño al que más le gustan los libros y leer en grupo. 

Arocha expresa que para ella como madre es muy bonito ver que su hijo esté tan involucrado con la música y la lectura. Además, detalla que el hecho de finalmente haber encontrado un proyecto en el que pudiera trabajar con su esposo fue increíble.  

“Para nosotros ver el libro publicado es como tener otro bebé: siempre habíamos querido trabajar juntos pero no habíamos conseguido un proyecto que nos uniera. Ha sido toda una experiencia  trabajar juntos como familia, además nos agarró la cuarentena a punto de publicar todo, pero ha sido buenísimo porque hemos estado los dos en la casa, con los niñitos y para nosotros es muy enriquecedor ver que este proyecto se materializa”, expresa la diseñadora mientras la voz de Sebastián se entrelaza con la suya.  

Para Arocha volver a tener un libro en sus manos, en un mundo tan digital como el actual, y poder enseñarle a los niños de manera pedagógica y con colores es algo que le aporta muchísimo a su vida personal y familiar.

Gonsalves ha desarrollado una carrera como cantante en Viniloversus y Arawato, dos proyectos de rock venezolano, mientras que Arocha crea y diseña para su marca de ropa Karma. Ambos son creativos e innovadores y en su etapa como padres ha sido fundamental poder transmitirle a sus hijos la sensibilidad por el arte. 

Gonsalves y Arocha utilizan la música y la lectura como elementos que los ayuda en las actividades del día con Sebastián y es una herramienta que pronto probarán con Santiago. 

“En esas transiciones de vamos a dormir o se acabó el día le cantamos una canción, le leemos un libro y ya él entiende que se acabó esa parte del día y que ahora vamos a hacer otra actividad. Eso nos motiva mucho a buscar esos espacios donde los padres necesitan ayuda, como nosotros, y que con la lectura o con la música que son herramientas que activan dos partes del cerebro distintas hacen que el niño pueda entrar en otra situación o pueda entender más otras cosas que de repente explicadas no son tan sencillas”, explica Arocha.

Con Ota El Hipopótamo, una canción y un cuento que nació para Sebastián, Gonsalves y Arocha regalan a los padres una nueva posibilidad de conectar con sus hijos a través de la música, la lectura, los colores y el arte. 

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