• El confinamiento impuesto por el régimen no ha evitado que los venezolanos salgan a las calles para exigir mejores servicios públicos

Este domingo 13 de septiembre se cumplen seis meses desde que fueron diagnosticados los primeros pacientes venezolanos en el país con covid-19. Medio año en los que se han agudizado las protestas por las problemáticas, y en los que han sido menoscabados los derechos humanos, de acuerdo con informes de organizaciones no gubernamentales.

Servicios públicos y protestas

De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), se han registrado aproximadamente 4.414 protestas durante el primer semestre de 2020. Más de la mitad de esas manifestaciones fueron para exigir derecho a los servicios básicos.

Mayo es el mes con mayor número de protestas, así lo indica el informe de la organización no gubernamental, con 1.075 protestas.

“A diferencia de años anteriores, durante este período las movilizaciones se vieron afectadas por el estado de alarma decretado para combatir el covid-19, el cual además ha servido como instrumento para la profundización del control social, las acciones represivas y de las violaciones de derechos humanos”, indica el informe del OVCS.

Protestas. 4.414 manifestaciones en el primer semestre del año, de acuerdo con el OVCS.

Los estados donde se concentran la mayoría de las protestas son los andinos, siendo Táchira la entidad en la que han habido más denuncias en las calles.

En un reportaje previo de El Diario se reveló que uno de los mayores flagelos de la población andina es la falta de gas doméstico.

Graciela Ramírez, ciudadana del sector Pirineos 1 en San Cristóbal, denunció para este medio que desde hace más o menos un año no contaba con gas. “Cocino con cocina eléctrica, esa ha sido la única solución, anticipándome a los cortes de luz siempre”, advirtió.

Gas y protestas | Foto: Reuters
Foto: Cortesía

El régimen de Nicolás Maduro no puede ocultar la carencia del servicio en Táchira. Freddy Bernal, “protector” del estado, destituyó a la junta directiva de Gas Táchira -institución estatal encargada de repartir el hidrocarburo- luego de que hallara “evidencias de irregularidades” en la venta del producto.

Aunado a la escasez de gas, se acentuó un fenómeno ya conocido por los venezolanos: el de cocinar con leña. Muchos han tenido que buscar madera en los recónditos bosques para poder preparar los alimentos. Tal necesidad incluso pone en peligro la flora y fauna de los parques nacionales, como lo advirtió la organización no gubernamental Provita para El Diario.

La modalidad de protesta más recurrente en los últimos meses es la de concentraciones en las calles, esto pese a la imposición de medidas sanitarias por parte del régimen para prevenir la propagación del covid-19.

La falta de agua potable es otra de las problemáticas que aquejan a los ciudadanos. Los mismos ven en la escasez del agua, además, la imposibilidad de protegerse del virus.

El Observatorio Venezolano de Servicios Públicos señaló que al menos 64.5% de los venezolanos radicados en 10 ciudades del país no cuentan con el servicio de agua suficiente para mantener rutinas de higiene.

Entre las ciudades que cuentan con mayor proporción de hogares sin servicio de agua potable se encuentran, por orden decreciente: Punto Fijo, Porlamar, Maracaibo y Ciudad Bolívar.

La gasolina, el eterno dolor de cabeza

Desde el inicio de la pandemia, e incluso un poco antes, la fotografía común de los venezolanos era la de cientos de vehículos esperando a las afueras de las estaciones de servicio en el país.

Las largas horas, abreviadas por la conversación entre los conductores y extendidas por el hastío y el calor, son ahora parte de la cotidianidad criolla.

Protestas por falta de gasolina

Todo en una nación que posee las mayores reservas petroleras del mundo, se trata de uno de los flagelos durante la cuarentena.

La alarmante escasez de gasolina en el país afecta de mayor manera a los pacientes crónicos, que exigen soluciones a diario.

En el estado Zulia, un grupo de pacientes oncológicos decidieron dar un paso más allá. Se enteraron de que el gobernador de la entidad, Omar Prieto, quien no pudo evitar el contagio por covid-19, iría a la sede de la Asociación de Ganaderos de Machiques (Gadema). Estando allí, con pancartas y poco distanciamiento social, exigieron la distribución de gasolina para poder trasladarse a los centros de salud.

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Pacientes crónicos piden soluciones. Foto: Cortesía

Frecuentes son los anuncios del reinicio del parque refinador venezolano en medio de la pandemia. Y así de frecuentes también son las noticias de intentos fallidos. Muestra de ello, los incendios y las fugas registradas en el Centro Refinador de Paraguaná, que anteriormente cubría la demanda nacional de gasolina y ahora trabaja a media máquina, según el testimonio de trabajadores del sector ofrecidos a este medio.

Sin embargo, expertos señalaron para El Diario que incluso el combustible que en estos momentos consiguen los venezolanos, luego de días en colas, podría tener deficiencias de diseño que deterioren sus vehículos.

Parte de las protestas más renombradas han sido la de los jubilados de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que exigen en concentraciones de calle que se les cancelen deudas económicas. Beneficios por los que muchos han muerto esperando. 

La libertad de información menoscabada

Lugar común es llamar a los periodistas “los perros guardianes de la democracia”. Se trata de un calificativo que no denosta la profesión sino que la pone en su lugar ante la sociedad.

Pero en regímenes como en Venezuela, en el que se han registrado más de 600 violaciones a la libertad de expresión desde el inicio de la pandemia, de acuerdo con la organización civil Espacio Público, parece quedar en entredicho la afirmación.

“De enero a agosto de 2020, hemos documentado 135 detenciones, las víctimas son en su mayoría periodistas, trabajadores de la prensa y ciudadanos comunes”, indica la ONG en un informe publicado el pasado 4 de septiembre. 

Espacio Público Se han registrado 601 violaciones a la libertad de expresión desde marzo a agosto de este año.

La intimidación, agresión y amenazas son los recursos más utilizados por el régimen para afectar la libertad de expresión.

Pero incluso la muerte recorre las salas de redacción. El pasado 21 de agosto, Andrés Eloy Nieves Zacarías y Víctor Torres, trabajadores de La Guacamaya TV, fueron asesinados en un operativo de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Sus equipos, de acuerdo con el testimonio del periodista Frank Rodríguez recopilado por Espacio Público, fueron robados en el hecho.

El cierre de programas informativos y de opinión también continuó durante el confinamiento. El Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) registró la clausura de cuatro programas solo en mayo de este año. 

Periodistas en Venezuela AFP
Periodistas en Venezuela. Foto: AFP

Los programas de televisión cerrados fueron Vladimir a la 1, conducido por Vladimir Villegas en el canal Globovisión, y De Frente, transmitido en RoscioTV y dirigido por el periodista Víctor Hugo Donaire.

Por el lado de la radio, los programas Deberes y Derechos, conducidos por el abogado Antonio José Mendoza, y Mesa de Diálogo, del economista Raúl Oviedo, salieron de la parrilla de programación de la emisora 104.1 FM en El Tocuyo, de acuerdo con el informe de IPYS.

No solo los periodistas han sido víctimas de la represión estatal.

Reseñable también fue la detención de Andreína Urdaneta Martínez, médico residente del Hospital General de Cabimas, quien fue aprehendida luego de que se quejase en un grupo de WhatsApp sobre la insuficiencia de insumos y las pobres condiciones estructurales del centro de atención de salud.

La profesional fue acusada de promoción e incitación al odio, de acuerdo con un informe elaborado por la ONG Provea.

Andrea Soyago, bioanalista, fue también detenida y posteriormente puesta en libertad, luego de informar sobre la detección de casos de covid-19 en el estado Trujillo el pasado 5 de abril de este año.

Y sigue la pandemia

Entre la debacle que supone el esparcimiento de covid-19 en el país, el panorama en el futuro cercano no se ve alentador.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) estimó que los casos diarios de covid-19 en el país podrían ubicarse en 14.000 diarios para el mes de diciembre.

Mientras que los venezolanos luchan a diario por subsistir a la otra pandemia, la de la falta de servicios públicos. Muchos buscan resiliencia y esperanza de sí mismos, pues en la realidad, todo falta, todo está por hacerse.

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