• El actor escocés es conocido a nivel mundial por su papel en la saga de James Bond y por ser el padre de Indiana Jones o el fraile franciscano Guillermo de Baskerville. Murió a los 90 años en la comodidad de su hogar

Sean Connery nació el 25 de agosto de 1930 en Edimburgo, Escocia, en el seno de una familia católica. El intérprete fue el primero en representar la reconocida figura del detective James Bond, con la parafernalia de las chicas, las armas y la inteligencia que caracteriza al personaje. Su carrera artística es un referente constante en el mundo cinematográfico, pero, desde hace más de una década, se alejó de los reflectores y la vida pública. Hoy, sábado 31 de octubre de 2020, murió en su hogar, según la información emitida por sus familiares. 

A lo largo de los años, en una carrera prolífica, fue nominado varias veces a distintos reconocimientos. Ganó un premio Oscar a Mejor Actor de Reparto en 1988 por la interpretación del policía escocés en el clásico cinematográfico Los Intocables (1987), dirigido por Brian de Palma. La parquedad del personaje que investiga, entre los recovecos de la ciudad de Chicago, el contrabando y asesinato de Al Capone es recordado en la psique de todos los fanáticos del cine. Además, fue ganador de tres Globos de Oro y dos premios Bafta. 

Foto: cortesía

En algún momento de su vida llegó a decir: “Siempre he odiado al maldito James Bond. ¡Me gustaría matarlo!». Al igual que muchos artistas comenzó, después de muchos años, a sentir hastío por el personaje que interpretó entre 1962 y 1983. En él representó un tipo de masculinidad clásica para la época: la rudeza de un hombre parco, sin muchas expresiones considerables o emociones arrebatadas y que siempre, ante la imprecación o el miedo, responde con la tozudez necesaria. Muchos han mencionado que Connery era “un hombre de verdad”, de antaño, de un canon que, quizás, ya no se vislumbra en las grandes producciones hollywoodenses. 

Foto: cortesía

Además, en 1986 interpretó al monje franciscano Guillermo de Baskerville en El nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud y basada en la novela homónima del escritor italiano Umberto Eco. La película transcurre en el siglo XIV, cuando la inquisición era la voz mandante y el conocimiento, sin la posibilidad de la imprenta, quedaba clausurado a los copistas de cada Abadía. El personaje de Baskerville recibe el llamado de La Orden de San Benito para investigar el asesinato de algunos monjes. El tono grisáceo de la fotografía sumerge al espectador en la oscuridad de la época. Baskerville investiga, ante todo pronóstico, los secretos de la Abadía y encuentra un pasadizo donde los textos prohibidos por el monje Jorge de Burgos. 

Este último encuentra a la risa como una imprecación ante la figura divina y, por ende, lo tratado en la comedia debe ser escondido de los fieles para evitar malos caminos. Por esto mismo, Burgos escondió el texto completo de La Poética de Aristóteles, ya que el filósofo griego expone que la verdadera conexión con la divinidad no se produce a través de los votos de pobreza, sino que la risa, como elemento propio de lo humano, es el factor que introducirá al individuo en el paraíso. 

Películas más reconocidas de Sean Connery

Asesinato en el Oriente Express (1974).

Robin y Marian (1976).

El hombre que pudo reinar (1975).

Highlander (1986).

Sol Naciente (1993).

El primer caballero (1995).

Corazón de dragón (1996).

La liga de los hombres extraordinarios (2003).

Sean Connery: “en realidad todo fue casualidad” 

Sean Connery, aunque recordado por James Bond, era muy distinto al hombre pulcro de saco blanco y corbata de lazo. No le gustaba el Martini, pero sí la cerveza y siempre sintió afecto hacia su identidad escocesa. Incluso, tenía tatuado en uno de sus brazos “Escocia por siempre”. El día de su nombramiento como caballero, a los 69 años de edad, vestía un traje escocés que incluía la falda del clan familiar. No necesitó de la parafernalia de los trajes pomposos. 

Tras estrenar «La liga de los hombres extraordinarios» en 2003, el actor abandonó la gran pantalla y desde entonces residía en las Bahamas.

“Crecí sin la idea de una carrera, y mucho menos actuado. En realidad, todo ha sido casualidad”, comentó en una entrevista. El destino lo llevó a la actuación, después de pasar su infancia y adolescencia en el umbral de la pobreza, como hacedor de distintos oficios. Pulió ataúdes, vendió leche por las calles de Edimburgo y fue salvavidas. Esa casualidad lo llevó a participar en una cantidad inigualable de producciones cinematográficas. 

Otras películas reconocidas de Connery son: Marnie (1964), dirigida por el icono del cine Alfred Hitchcock, El viento y el león (1975), La caza del octubre rojo (1990) y La roca (1996). Este intérprete marcó un hito para la historia del cine y, además, presentó una imagen reproducible de la masculinidad para una época. Desde la figuración de James Bond y su pulcritud, hasta la sagacidad del detective Malone en la persecución por el primer gansters, Al Capone, Connery se mantiene trascendente. 

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