• Mary, Egleine y Yoselin recuerdan cada uno de los días que estuvieron en su país y añoran poder repetirlos

Migrar no se limita solo a armar una maleta, tomar un avión o autobús e irse. Para la mayoría de los venezolanos, esa palabra de seis letras es la decisión de dejar a un lado aspectos importantes y personas que valoran para poder hallar en otras tierras una mejor calidad de vida. Pero, aunque estén lejos, los anhelos de volver y abrazar a los suyos se mantienen latentes en los migrantes.

Mary Alcivar es de Caracas y desde hace cinco años decidió salir del país por un mejor futuro para ella y su mamá. Ahora está en Chile.

“Estuve en Ecuador año y medio. Aquí en Chile ya tengo más de tres años”, dijo Mary en entrevista para El Diario.

Su último día en Venezuela lo recuerda con claridad y mucha nostalgia. Sus amigas se reunieron para hacerle una despedida y luego la ayudaron a terminar de ordenar sus maletas.

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Al día siguiente, temprano, ya estaba en el aeropuerto llorando”, explicó.

Aseguró que en ocasiones se ha visualizado en su país, abrazando a su sobrina y disfrutando de días de playa con su mejor amiga. 

Aseveró que su único anhelo en este 2021 para Venezuela es que se logre la salida del régimen de Nicolás Maduro. Que esta sea la vía para alcanzar cambios que mejoren las condiciones de la nación. Esto para que las personas dejen de padecer la crisis que ha obligado a miles de venezolanos a emigrar.

“Libertad

En muchos de los casos, algunos ciudadanos se vieron en la necesidad de huir de Venezuela por sufrir persecución por parte del régimen. Esa es la situación de la caraqueña Eglaine Méndez, quien una madrugada de 2018 salió por la frontera de Venezuela con Colombia, junto a su familia, por las amenazas que había contra su esposo de ser detenido por las fuerzas de seguridad del régimen de Maduro. 

Recuerdo ese día que salimos de Venezuela con mucha tristeza y mucha incertidumbre”, comentó Méndez en exclusiva para El Diario.

Sin embargo, sus ganas de regresar no han cesado. Pues su mayor anhelo es ver la salida del régimen y volver para estar con todos sus seres queridos. 

“(Cuando llegó el nuevo año) pensé que en este 2021 se iba el régimen y llegaría la libertad para Venezuela. (Anhelo) que se vaya esa oscura sombra que acecha al país”, expresó. 

Aseguró que imagina con emoción su llegada nuevamente a Venezuela, como lo hacen también otros migrantes. 

“Sé que desde que empiece a ver sus costas voy a llorar de la emoción (…) sentir su clima, su olor, es lo que más anhelo. Ese día sentiré una felicidad infinita”, dijo.

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Migración venezolana

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 5,4 millones de personas habrían emigrado de Venezuela hasta noviembre de 2020. De ellos, 4,6 millones se encontrarían en países de América Latina y el Caribe.

Según los registros de los diferentes departamentos de extranjería, entre los países con mayores migrantes venezolanos se encuentran Colombia, con un total de 1.717.352; Perú, con 1.043.460 y Chile, a donde han llegado 457.324. Esta llegada masiva a estas naciones se debería, principalmente, por lo cerca que están de Venezuela.

“Este año iré”

Desde que se fueron, son varios los migrantes venezolanos que han ahorrado para aprovechar la oportunidad de viajar, aunque sean unos días, hacia Venezuela. Así logran visitar a sus familiares, quienes siempre los esperan con mucha emoción. Este es el caso de la joven Yoselin Torrealba, quien espera la oportunidad de ir a Venezuela este año y darles la sorpresa a sus parientes.

Fui todo el mes de febrero del año 2020 antes de la cuarentena total por el covid-19. Tuve la oportunidad de verlos antes de que todo esto pasara, y no sabes cuánto le agradezco a Dios por las cosas bonitas que me regala”, comentó Torrealba en entrevista para El Diario.

Expresó que verlos, luego de tres años de haber emigrado, fue un impulso de energía para seguir adelante y así cumplir metas que permitan ver a su familia mejor. 

Ese amor hacia su familia lo comparte también por su país, el que espera se convierta en una nación llena de oportunidades para todos y que no existan más personas, niños, comiendo de la basura en las calles.

“Me encantaría regresar a mi país y compartir todos los días con mi familia (…) emigrar me enseñó a valorarlos aún más”, manifestó. 

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Yoselin volverá en febrero para compartir nuevamente con los suyos. No pierde la esperanza de que en algún momento ese viaje se pueda convertir en el definitivo y quedarse con su familia. 

Mientras tanto, la joven venezolana, así como muchos de sus migrantes, se mantendrán luchando desde el exterior por mantener una mejor calidad de vida; no solo para ellos, sino para ayudar a quienes quieren y siguen en Venezuela. 

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