• Las fechas independistas y los símbolos patrios han sido reconfigurados por el chavismo con fines ideológicos. El equipo de El Diario conversó con el historiador, ensayista y poeta Rafael Arráiz Lucca para conocer lo sucedido el 24 de junio de 1821

La Batalla de Carabobo fue decisiva para la Independencia de Venezuela y se desarrolló el 24 de junio de 1821. Este año se conmemoran 200 años de ese hito bélico para la consagración de la libertad; sin embargo, esta fecha ha sido utilizada desde el gobierno de Hugo Chávez hasta el régimen de Nicolás Maduro como un medio para la impostura ideológica y se ha intentado, desde las fauces del poder, vincular la Batalla de Carabobo y la lucha independista con la “revolución del siglo XXI”. La pretensión del régimen ha provocado un agotamiento en la población ante los hitos de su historia y, por ende, su recuperación es parte del reconocimiento del pasado. 

Ahora, la Batalla de Carabobo representó uno de los momentos de mayor unificación militar en las tropas independentistas. Simón Bolívar, comandante en jefe, contaba con la primera división al mando de José Antonio Paéz, la segunda comandada por el general Manuel Cedeño y la tercera estaba en manos del coronel Ambrosio Plaza.

No se puede pensar en la Batalla de Carabobo sin el hecho capital que ocurrió siete meses antes que es la firma del armisticio entre Pablo Morillo y Simón Bolívar. Recordemos que Morillo tenía un año solicitando a la Corona Española un ejército de refuerzo, pero cuando el ejército iba a zarpar en enero de 1820 se abortó la expedición porque el general Rafael del Riego desistió de ella y obligó al Rey a someterse a la constitución liberal de Cádiz. Entonces, Morillo se queda solo y busca firmar un armisticio”, explica el historiador Rafael Arráiz Lucca en exclusiva para El Diario.

La firma del armisticio ocurrió entre el 25 y 26 de noviembre de 1820 en Trujillo, Venezuela. Esto permitió que el capitán general del Ejército realista, Pablo Morillo, dejara a sus tropas al mando de Tomás Morales, Miguel De la Torre y La Calzada. El tratado se rompió el 28 de enero de 1821 por el levantamiento de la población en Maracaibo, provincia que se había mantenido hasta ese momento como realista, pero decidió pronunciarse a favor de la independencia de Venezuela. 

Batalla de Carabobo
Foto: pintura de Martín Tovar y Tovar

Meses antes de la batalla, el Ejército de Simón Bolívar había realizado varias distracciones para desagrupar y confundir a las tropas realistas. Una de ellas, quizá la más importante, fue la toma de Caracas, al mando del Ejército de Oriente dirigido por José Francisco Bermúdez. Esto obligó a Miguel De La Torre a movilizar más de mil combatientes de su asentamiento en Barquisimeto. Este repliegue permitió que el Ejército patriota concretará la caída de Coro, Barquisimeto y Tinaquillo. El 20 de junio Bolívar cruzó el río Tinaco. 

El contexto español en 1821

Entre 1820 y 1823 se estableció en España el Trienio Liberal. El 1° de enero de 1820 el teniente coronel Rafael de Riego proclamó la Constitución de Cádiz en Cabezas de San Juan, provincia de Sevilla. Luego, en marzo de ese mismo año el Rey Fernando VII convocará las Cortes y jurará la Constitución de 1812.

Este cambio en la política del reinado de España produjo modificaciones en el Ejército realista. El nuevo gobierno cambió la represión por la acción política y el envío de tropas fue suspendido y, posteriormente, sustituido por el envío de comisarios mediadores. En ese momento, la monarquía les ofrecía a los generales patriotas el reconocimiento por parte de España si se sometían a la autoridad real. Los comisarios fracasaron y la guerra continuó.

Asimismo, el 24 de agosto de 1821 Juan O’Donojú, jefe político de Nueva España (actualmente México), firmó con Agustín de Iturbide, jefe del Ejército independentista, el Tratado de Córdoba. En este documental O’Donojú acepta la independencia del territorio sin autorización de la Corona Española. Estos cambios produjeron una inestabilidad en la monarquía y sustentó el avance independentista.

El 24 de junio de 1821 Simón Bolívar, desde la altura del cerro de Buenavista, hizo un reconocimiento de las tropas realistas y armó una estrategia de ataque dirigido al flanco derecho, el cual estaba descubierto. Este movimiento fue realizado por las tropas de Páez y Cedeño, mientras que las tropas al mando de Ambrosio Plaza se mantenían estables en la posición de ataque acostumbrada.

Batalla de Carabobo
Foto: pintura de Martín Tovar y Tovar

En ese momento, La Torre notó el movimiento del Ejército patriota y le ordenó al batallón Burgos que atacara al batallón Bravos de Apure, el cual intentaba cruzar el río de Carabobo y escalar la pendiente para llegar a la planicie de la sabana. El ataque de los españoles obligó el repliegue de las tropas dirigidas por Páez hasta que el batallón Cazadores Británico llegó y se enfrentó al ataque del batallón Burgos. Esto permitió la reorganización de los Bravos de Apure y su contraataque efectivo.

Luego, el Ejército dirigido por Miguel de La Torre decidió su retirada cuando fue atacado por la infantería (de frente) y por la caballería (por la derecha). En ese momento, La Torre le ordenó al regimiento Los Lanceros del Rey que atacara a la caballería patriota, pero estos desobedecieron la orden y huyeron ante la embestida de las tropas de Simón Bolívar. 

Fue la última batalla terrestre en Venezuela en la que estuvo presente Simón Bolívar. Sin embargo, las últimas batallas de la guerra fueron la batalla naval del lago de Maracaibo en 1823 y el sitio de Puerto Cabello, cuando José Antonio Paéz derrota al Ejército realista vencido en Carabobo que se había acuartelado en el castillo de Puerto Cabello y había sobrevivido ahí durante dos años hasta el ataque de Paéz”, puntualiza Arráiz Lucca.

Las consecuencias de la Batalla de Carabobo fueron puntuales para la consagración de la independencia en Venezuela. La guerra duró hasta 1823, con algunos focos de tropas realistas que habían logrado escapar del campo de batalla, pero, durante esos años, era reconocible el agotamiento y liquidación de las fuerzas españolas en el territorio. 

La ideologización de la historia

Benedict Anderson, teórico de nacionalidad irlandesa, establece en su obra Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo que el reconocimiento de la historia patria de una nación es, meramente, una ficción creada y capaz de ser modificada. Es decir, las estructuras del relato histórico nacional tienen la futilidad de la ficción y, por ende, con el transcurso del tiempo puede esa imaginación ser reconfigurada con intereses políticos e ideológicos.

En el caso venezolano es notable la modificación de los símbolos patrios y, sobre todo, de las fechas conmemorativas. La imagen conocida del Libertador Simón Bolívar fue cambiada, la Bandera y el Escudo de Venezuela también y, diariamente, los ciudadanos reconocen pequeños cambios en los aspectos reconocibles de su historia. 

Foto: Monumento al Bicentenario de la Batalla de Carabobo

“Han distorsionado la historia, más de lo que ya venía distorsionándose en el pasado. Han comparado a nuestros próceres casi que con los dioses del Olimpo, y además han hecho uso excesivo de la imagen del Libertador que lo que ha hecho es agotar a los ciudadanos y en los jóvenes se ha provocado un rechazo. Es una historia de fanatismo totalmente desvirtuada”, señaló Carlos Cruz para El Nacional. 

Además, se ha establecido un discurso indigenista, sin correspondencias con la realidad, para intentar enmascarar la historia nacional con matices ideológicos. Venezuela se ha construido a través del tiempo como una cultura múltiple, con referentes europeos, elementos heredados de la descendencia indígena y símbolos adoptados de la cultura africana. La cultura, entendida como un proceso de relación entre los individuos, se permea a través del contacto de distintos referentes y aunque en el pasado colonial existieron conflictos armados que dejaron muchos muertos, Daniel Varnagy enuncia en exclusiva para El Diario que “normalmente los países no escupen su pasado”.

En el caso de la conmemoración de los 200 años de la Batalla de Carabobo, Nicolás Maduro informó el año pasado la creación de una comisión especial para los preparativos de la fecha. Uno de los proyectos fue la construcción de una obra abstracta en el Campo de Carabobo para simular, según el régimen, “el temple de los patriotas que lucharon hace 200 años, guiados por la espada libertaria de Simón Bolívar”.

Este año, por su parte, el régimen de Nicolás Maduro comenzó las celebraciones junto al Ejército y la Aviación de la Fuerza Armada Nacional. La militarización de las fechas patrias ha provocado, de una u otra manera, la desatención de la población civil. “Han sido secuestradas por la fuerza militar. En la mayoría de los casos no han contado con el calor de la sociedad. Ahora se mantiene la distancia entre el pueblo y la celebración de su historia, pese a que la han tratado de convertir en prólogo del chavismo, o tal vez precisamente por eso”, dijo Pino Iturrieta a El Nacional. 

En Caracas, capital de Venezuela, se ordenó a los establecimientos pintar las santamarías de gris y estampar el logo del bicentenario como forma conmemorativa. Si no aceptaban este mandato podían ser sancionados hasta con 500 dólares de multa. 

Por su parte, Varnagy comenta que las ideologías de izquierda tienen un gran conocimiento sobre el manejo de la semántica, el lenguaje y la utilización de símbolos. “Para desplazar culturas previas van tratando de cambiar nombres y símbolos de manera paulatina, para así tratar de instaurar una nueva cultura mucho más afín con la ideología”, agrega.

Sin embargo, para Rafael Arráiz Lucca la curiosidad de la población sobre su historia es un factor relevante en los últimos años. El uso de estos símbolos por parte del régimen establecen un rechazo y, al mismo tiempo, surge la pregunta: ¿cuál es la verdadera historia? “La gente comprendió que las explicaciones del presente y el futuro están en el pasado”, puntualiza. 

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