• Pese a la coyuntura política, un porcentaje de la población venezolana encuentra en el país andino un lugar para seguir creciendo y alcanzar sus metas, decenas de ellos aseguraron que no piensan migrar de nuevo en los próximos meses

Después de 43 días de las elecciones generales en Perú, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó al líder de izquierda del partido Perú Libre, como presidente de la República para el periodo 2021-2026. Pedro Castillo asumiría la presidencia el 28 de julio, fecha del Bicentenario de la Independencia del país.

De acuerdo con los resultados electorales de la segunda vuelta y tras evaluar apelaciones, revisar expedientes y observar papeletas sobre un posible fraude, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que según el conteo al 100 % de las actas procesadas y contabilizadas, Pedro Castillo (Perú Libre) obtuvo el 50,125 % de los votos válidos y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) el 49,875 %.

Pese a la incertidumbre política en el territorio peruano, un porcentaje de la comunidad venezolana sigue apostando por ese país y aseguran que, regresar a Venezuela o migrar a otra parte sería empeorar su situación.

De acuerdo con cifras oficiales de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 1.049.970 venezolanos viven en Perú. Siendo este el segundo destino con más migrantes y refugiados de esta nacionalidad en el mundo. 

Según la última encuesta dirigida a la población venezolana que reside en el país (Enpove 2018) elaborada por Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Perú, el 94,7 % manifestó que sí desea a vivir en territorio peruano. Es decir, 9 de cada 10 venezolanos tiene la intención de quedarse.

“Los peruanos no permitirían que aquí suceda lo que pasa en Venezuela”

Gerardo Cedeño tiene 45 años de edad. Hace cuatro llegó a Lima desde Punta de Mata (estado Monagas en la zona nororiental de Venezuela), con su esposa y sus tres hijos escapando de la crisis humanitaria y en búsqueda de una mejor calidad de vida.

Desde hace dos años y medio se levanta todos los días a las 4:30 am y se prepara para instalar su triciclo y vender perros calientes en la avenida España en Lima, una de las más concurridas por miles de venezolanos que se dirigen a las instalaciones de la Superintendencia Nacional de Migraciones para regularizar su estatus migratorio.

venezolanos en Perú
Crédito: Rolly Reyna

Gerardo explica que durante su estadía en el país la receptividad de los peruanos ha sido buena; sin embargo, aclara que en ocasiones ha sido víctima de malos tratos, producto de alguna experiencia no tan buena que unos pocos peruanos han tenido con otros venezolanos.

Él contó que por los momentos siente su situación económica estable. Ya que puede conseguir alimentos, medicinas, hay oportunidades para trabajar y empezar con algún emprendimiento.

Los peruanos saben que la mayoría de los venezolanos somos gente trabajadora y profesionales. Ellos saben que venimos a aportar al desarrollo del país y ayudar a nuestra familia que se tuvo que quedar”, comentó Gerardo Cedeño en entrevista para El Diario.

Gerardo explicó que por un tiempo piensa seguir en Perú, y frente a esta coyuntura política que mantiene una incertidumbre en el país, señaló que los peruanos no permitirían que la nación se sumerja en una crisis socioeconómica como lo ha estado años atrás. 

Según su experiencia viviendo en Perú, aseguró que los ciudadanos de ese país alzarían su voz de protesta frente a un presidente que incumpla o plantee medidas que no les favorecen. Tal y como lo han hecho en ocasiones anteriores. “Eso nos da una tranquilidad a todos los venezolanos que estamos aquí, porque sabemos que no pasará lo mismo que sucede en Venezuela”, expresó.

“Volver a migrar no es una opción por ahora”

Yunaika Gambino tiene 33 años y es natural de San Antonio de los Altos en el estado Miranda. Llegó a Lima en octubre de 2017 y su madre se fue a vivir con ella unos meses después. Ambas trabajan en una peluquería que abrieron tras mucho esfuerzo. Con ella esperan seguir manteniendo a su familia y lograr sus objetivos financieros, como el sueño de la casa propia.

Crédito: cortesía

En Venezuela Yunaika siempre se había dedicado al mundo de los servicios estéticos; motivada por su madre, quien tenía su propio local y varias décadas de experiencia en el rubro de la belleza y cuidado personal.

Al llegar a Lima trabajó en diferentes peluquerías, incluso en una escuela de pastelería. Pero con la llegada de la pandemia del coronavirus todos en su núcleo familiar perdieron sus trabajos. Los ahorros empezaban a desaparecer y sus ingresos económicos se vieron duramente afectados.

La situación la preocupó de momento, ya que vive con su esposo, su pequeño hijo, su hermana menor y su madre. Pero gracias a un préstamo familiar, hace cuatro meses pudo abrir una peluquería con su mamá en el distrito de San Juan de Miraflores, en Lima.

Ellos tienen pensado seguir viviendo en Perú, aunque la situación de la economía y la política peruana empieza a generar incertidumbre. Manifestaron que trabajan con mucho optimismo para que en un futuro cercano reciban los frutos de todo el esfuerzo e inversión que han hecho para que su negocio siga creciendo.

Ahora nuestro único colchón económico es el salón de belleza, no podemos perder el local después de tanto esfuerzo y toda la inversión que hemos hecho. Estamos trabajando 12 horas y brindando el mejor servicio para que cada día nos vaya mejor”, sostuvo Yunaika Gambino en entrevista con El Diario.

Yunaika contó que por ahora regresar a Venezuela no está en sus planes ni en el de su familia. En especial por su hijo de cuatro años a quien considera que le está ofreciendo una mejor calidad de vida en Perú. Además, manifestó que todos los días la situación varía en Venezuela. Incluso que diversos sectores de la sociedad manejen dólares es una situación que le preocupa porque no saber si podría vivir bien o no allá, y migrar a otro país tampoco es una opción por ahora.

“Aquí me ha ido bien y mi negocio está creciendo”

José Ramírez tiene 38 años de edad y vivía en San Cristóbal en el estado Táchira. Desde hace cuatro años es otro de los venezolanos que vive Perú con su esposa y su pequeña hija de seis años. Se vio obligado a dejar Venezuela frente a los problemas económicos que no le permitían satisfacer las necesidades básicas de su familia.

Como todo migrante se adaptó a diferentes empleos para ganar dinero lo más rápido posible. Fue así como empezó vendiendo obleas en las principales playas de Lima. Un día camino a la Superintendencia Nacional de Migraciones le sorprendió la cantidad de venezolanos que estaban en la zona, por lo que su venta de obleas la trasladó a los exteriores de la institución.

Con el pasar de los meses empezó a vender chicha venezolana. Se convirtió en uno de los primeros en ofrecer la bebida tradicional en Lima e instaló su puesto “Chicha Rándor”. Un negocio con más de 40 años de tradición familiar y el que inició su suegro peruano cuando migró de Perú hacia Venezuela y le tocó venderla.

“Aquí hay venezolanos estables, con buenos trabajos, incluso ya muchos tienen familia con peruanos, no a todos les ha ido mal. Pienso que los cambios radicales no se darán de un día para otro. Será en un par de años y habrá que esperar, por ahora me quedo aquí” contó José en entrevista para El Diario.

En Perú su negocio ha podido crecer, pues ahora no solo vende la bebida a base de arroz, sino que con autorización de la municipalidad ha instalado un quiosco en el que ofrece productos venezolanos como chocolates, dulce de guayaba, cereales, harina de maíz y hasta juegos tradicionales.

venezolanos en Perú
Crédito: Rolly Reyna

Actualmente trabaja más de 12 horas. Cuenta que las extensas jornadas laborales forman parte de los sacrificios que se tienen que hacer en el extranjero para lograr una estabilidad económica. Él explicó que por ahora no tiene planes de irse a otro país. Prefiere esperar a ver qué sucederá con la política peruana; aseguró que seguirá apostando por Perú para mejorar cada día su calidad de vida y la de los suyos.

“En Perú encontré oportunidades que no tuve en otro país”

Danny Marín tiene 36 años de edad y es oriundo de La Guaira en el centro-norte de Venezuela. Trabajó durante 10 años en una emisora de radio como operador de audio y locutor, también se encargó de la grabación, edición y montaje.

En octubre del año 2018 Danny tomó, lo que considera, la decisión más difícil de su vida: dejar a su familia, su país y todo lo que había construido para garantizar un mejor futuro a su pequeña hija, madre y su sobrino, pues lamentablemente su hermano falleció cuando el bebé no había nacido.

Después de estar en Colombia y no poder regularizar su estatus migratorio, emprendió su viaje a Perú. País en el que como extranjero podría optar por el Permiso Temporal de Permanencia (PTP), documento emitido por Migraciones que permite a los ciudadanos venezolanos desarrollar actividades en el marco de la legislación peruana.

Actualmente trabaja como delivery para una aplicación. Cuenta que el trabajo no es tan fácil como muchos lo ven; en especial si se tiene en cuenta que Lima está entre las 15 ciudades con la peor congestión vehicular del mundo. Además, debe estar muy atento para evitar accidentes y no ser víctima de la delincuencia.

Venezolanos en Perú
Crédito: cortesía

Danny también forma parte del personal de serenazgo (servicio municipal de vigilancia y seguridad pública) de San Isidro. Uno de los distritos más exclusivos en Lima. Estos trabajos le han permitido conocer muchas personas y tener experiencias agradables, pero también en ocasiones ha sido víctima de actos de discriminación. Sin embargo, no ha sido motivo para cambiar su percepción del país; manifestó que está al día con sus documentos, paga alquiler, servicios, alimentos y también hace respetar sus derechos en un país que no es el suyo.

Pienso quedarme en Perú por un tiempo más. Tengo planes que quiero hacer aquí. Siempre viviré agradecido con las oportunidades que me ha dado este país, siempre dejaré el nombre de Venezuela en alto y demostraré todos los días que los buenos somos más”, expresó Danny Marín en entrevista para El Diario.

Él explicó que cada persona vive experiencias diferentes. Aseguró que uno de los factores que más influye es regularizar la calidad migratoria; ya que al tener los documentos en regla es más fácil acceder a mejores oportunidades de trabajo. Sin embargo, contó que también dependerá de qué tan dispuesto está la persona en superarse y adaptarse a los empleos.

Después de haber pasado por diferentes oficios con extensas jornadas laborales, incluso hasta perder 30 kilos por el estrés y la presión del día a día, ahora siente que está viendo el fruto de su sacrificio. “Cada quien es dueño de su propio destino. Si no te gusta un país y tienes la oportunidad de irte, hazlo. Pero no juzgues a los que se quedan, a veces no todos tienen las mismas oportunidades”, expresó.

Según Acnur, existen 5.649.714 personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo. Los venezolanos escapan de la violencia, la inseguridad, las amenazas, la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Las cifras oficiales revelan que se ha convertido en una de las principales crisis de desplazamiento del mundo.

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