• Aunque ambas profesiones guardan relación, tienen focos distintos

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota Therapist or coach: Understanding the difference and how to pick one, original de The Washington Post. 

Una perspectiva de Yael Schonbrun y Brad Stulberg

“Estoy realmente luchando”, fue lo que dijeron casi todos los que enfrentaron los dos últimos años. Desde la pandemia hasta las crisis económicas, humanitarias y climáticas, todos hemos atravesado momentos difíciles. Entonces, no nos sorprende que, como terapeuta (Yael) y coach (Brad), escuchemos a menudo los desafíos y frustraciones de nuestros vecinos, amigos y colegas, sin mencionar a las personas con quien compartimos viajes.

Hablar de nuestros problemas ofrece un camino hacia la sanación. Pero una conversación en el patio trasero o una charla durante un congestionamiento vehicular no ofrecerá el tipo de ayuda que muchas personas necesitan. Si bien los dos a menudo nos encontramos alentando a otros a buscar ayuda formal, también entendemos que dar con el profesional adecuado puede ser complicado porque la industria del bienestar ofrece muchas opciones confusas.

Nuestros antecedentes encapsulan a dos ramas: la terapia y el coaching. Por ello, ofrecemos a continuación consejos sobre cómo determinar si un terapeuta o un coach es el tipo de profesional adecuado, además de la orientación sobre cómo encontrar a uno que esté calificado para satisfacer tus necesidades.

¿Necesitas un terapeuta o un coach?

Comencemos con un hecho que fue planteado primero por los antiguos filósofos confucianos, taoístas y budistas en el siglo V a. C. y confirmado a través de la investigación moderna de las ciencias sociales: nadie está exento del sufrimiento en la vida. Si estás vivo, seguramente enfrentarás luchas psicológicas que incluyen dolor, ira, tristeza, miedo y agobio. Es simplemente parte del trato de vivir.

Pero no todas las luchas son iguales ni deben ser tratadas como tales. Por ejemplo, estar triste por la pérdida del trabajo es cualitativamente diferente a experimentar una depresión mayor después de haber sido despedido; preocuparse por la seguridad de tus hijos no debe confundirse con un trastorno obsesivo-compulsivo que se manifiesta con el miedo a guiarlos; las mariposas en el estómago y los problemas para dormir antes de volver al trabajo presencial no son lo mismo que un trastorno de ansiedad generalizada que constantemente se interpone durante el camino al trabajo.

Una distinción clave que separa lo que llamaremos “malestar emocional” de la “enfermedad mental” es si la persona se encuentra con un estado de ánimo por debajo de lo que se consideraría normal. La enfermedad mental se refleja no solo en la infelicidad, la duda o la angustia periódica, sino también en si esas experiencias contribuyen a patrones de pensamiento y comportamiento que interfieren de manera significativa y crónica con el funcionamiento diario. Los profesionales que tratan enfermedades mentales entran de lleno en el campo de los terapeutas.

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Como terapeuta, psicóloga clínica y autora del libro ACT Daily Journal, Debbie Sorensen, radicada en Denver, explica lo siguiente: “Los terapeutas están capacitados para abordar problemas de salud emocional y mental, y tienen licencia para garantizar que sigan las pautas éticas de su campo”. Esto incluye a terapeutas que tengan licenciaturas en trabajo social, psicología o psiquiatría, y que hayan recibido una amplia capacitación y educación continua en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales.

Sorensen agrega que los objetivos de la terapia a menudo “se enfocan en abordar un problema que la persona tiene y pueden ser útiles para explorar el historial, las relaciones o los patrones del comportamiento actual”. Debido a que los terapeutas tratan trastornos de salud mental diagnosticables, los servicios pueden estar cubiertos por el seguro. Las tarifas para la terapia (y el coaching) varían ampliamente.

A diferencia de la psicoterapia, el coaching tiene como objetivo ayudar a las personas que ya están anímicamente en niveles normales e incluso mayores, pero quieren trabajar en superar un malestar emocional y obtener beneficios adicionales. Un coach puede ayudar a desempeñarte mejor física, emocional, profesional, social o atléticamente, según tu especialidad.

La confusión sobre qué enfoque se adapta mejor a la persona que busca ayuda es comprensible, porque a pesar de sus diferencias, la terapia y el coaching tienen mucho en común. Ambos se enfocan en superar la incomodidad emocional y establecer metas para mejorar la calidad de vida.

Zoë Kors, entrenadora de intimidad (radicada en Los Ángeles) y autora del libro Intimidad radical, nos dijo que incluso considera que “la terapia es un requisito previo para el coaching” porque alguien “que ha desarrollado un alto nivel de habilidad emocional con un buen terapeuta se convierte en un potencial cliente para el coach y estará preparado para diseñar una vida que ama vivir”.

Y Richard Winters, entrenador ejecutivo y médico de urgencias de Mayo Clinic, explicó que los coaches a menudo emplean estrategias terapéuticas con los clientes y que los terapeutas suelen basarse en estrategias de coaching.

Pero recuerda esto: aunque ambas profesiones pueden ayudarte a mejorar, los terapeutas están capacitados para tratar enfermedades mentales u otras preocupaciones emocionales y de relaciones significativas, mientras que los coaches buscan ayudarte a aumentar el rendimiento en un área específica.

Una vez que hayas elegido al profesional adecuado (terapeuta o coach), puedes centrar tu atención en los enfoques en los que se basan cada uno.

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Buscando al terapeuta adecuado

Quizás la mejor estrategia para encontrar una terapia eficaz es buscar a un terapeuta que tenga experiencia tanto en el tratamiento del problema como en un modelo basado en la evidencia. Si estás enfrentando un problema de salud mental grave, como depresión o ansiedad, comienza por buscar a un profesional de salud mental que te ofrezca un tratamiento que haya sido estudiado rigurosamente. Esto incluye la terapia cognitiva conductual, la terapia conductual dialéctica, la terapia de aceptación y compromiso y la terapia centrada en las emociones. Si un posible proveedor tiene un enfoque del que no has oído hablar, sé frontal y pídele que comparta el respaldo científico de lo que hace.

Jenny Taitz, psicóloga clínica radicada en Los Ángeles y autora de Cómo ser soltero y feliz, sugirió enmarcar la consulta de esta manera: “¿Cuál es la base de las sugerencias y técnicas que está brindando? ¿Están sustentadas en investigación?”.

Para aquellos que se preocupan por poner a un posible terapeuta en el lugar correcto, Taitz aconsejó tener en cuenta que estás invirtiendo tu tiempo, dinero y vulnerabilidad en el proceso de búsqueda de ayuda, por lo que es importante verificar un historial probado para el tratamiento en el que estás interesado. 

Considera también si un terapeuta tiene cualidades que te ayudarían a formar una relación cálida y de confianza, porque una alianza sólida mejora la eficacia del tratamiento. Un médico que pueda ofrecerte información o guiarte a recursos que confirmen la validez de su enfoque, y con quien te sientas a gusto, es alguien que con quien probablemente valga la pena intentarlo.

Buscando al coach adecuado

Si deseas lograr un objetivo específico fuera de la salud mental, como obtener un ascenso o volverte más organizado, puedes centrar tu búsqueda en los coaches.

Aunque la Federación Internacional de Coach certifica a personas con cierto nivel de formación, muchos coaches de alta calidad no tienen licencia. Entonces, en lugar de buscar una licencia, enfócate en buscar evidencia que respalde los servicios que ofrece un coach.

Al igual que en la psicoterapia, los enfoques del coaching que se basan en la terapia de aceptación y compromiso, la terapia cognitiva conductual, la terapia conductual dialéctica y las ciencias del comportamiento deben ser fundamentales para la práctica de un buen coach. Además, un profesional confiable debe tener un amplio currículo que establezca su enfoque, especialmente si no es un terapeuta licenciado. Piensa en su historial de trabajo como su credencial, no solo en la cantidad, sino también en la calidad y la evidencia que contiene.

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Busca libros, artículos o podcasts que haya escrito un coach o en los que se base. Por ejemplo, uno de nosotros (Brad) ha escrito un libro sobre su enfoque en la excelencia sostenible y la salud emocional y pide a los posibles clientes que lo lean antes de iniciar una relación de coaching. Otros coaches bien considerados pueden dar conferencias en colegios y universidades o tener grandes repertorios en línea de escritos que respalden su trabajo.

Por supuesto, el hecho de que alguien haya publicado un libro no necesariamente lo convierte en un buen coach (o terapeuta, para el caso). Esto explica en parte por qué la industria del coaching es notoria por personas carismáticas y expertos en negocios con habilidades cuestionables.

Como advirtió Winters, asesor ejecutivo de Mayo Clinic, puede arriesgarse al “salvaje oeste de las páginas de sitios web creadas por un especialista en marketing” si simplemente realiza una búsqueda de algún coach en Internet. De hecho, algunas figuras conocidas han construido imperios enteros basados ​​en el marketing sin mucha evidencia rigurosa, si es que la hay, detrás de sus enfoques. Por ejemplo, aunque suene tentador, la investigación ha demostrado que enfatizar demasiado el “pensamiento positivo” en realidad puede exacerbar la infelicidad general y las enfermedades mentales.

Cuando se trata de encontrar un coach de alta calidad, comienza con recomendaciones de personas confiables, incluidos colegas, amigos o expertos creíbles. El boca a boca y las referencias de personas que conoce y en las que confía pueden ayudar a eliminar a personas con enfoques equivocados. Verifica que el coach tenga especialización en las áreas particulares en las que deseas trabajar. Busca testimonios e historias de éxito que hablen de su eficacia. Kors también recomendó “solicitar una ‘sesión de descubrimiento’ gratuita en la que puedas tener una idea de cómo trabaja un coach”.

La claridad sobre la naturaleza del problema con el que deseas ayuda, quién puede ayudar, qué tipo de ciencia respalda la ayuda que estás buscando y el testimonio de otras personas de confianza te colocarán en una posición que permita mejorar tu bienestar. Incluso podría ayudarte a guiar a amigos y colegas hacia el tipo de apoyo que también podría marcar una diferencia para ellos de manera más confiable.

Yael Schonbrun es psicóloga clínica en ejercicio, profesora asistente en la Universidad de Brown y autora del próximo libro “Work, Parent, Thrive”. Brad Stulberg es coach ejecutivo y autor del nuevo libro “The Practice of Groundedness”.

Traducido por José Silva

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