• A lo largo de su historia, el canal 8 pasó por varias etapas que marcaron eras en la televisión venezolana. De la última morada del Show de Renny, al experimento de la democracia para crear medio de difusión que equilibrara cultura, entretenimiento y servicio público. Ahora, para muchos, se convirtió en el órgano propagandístico del régimen

A las 7:30 pm del 1° de agosto de 1964, los venezolanos hicieron un hallazgo en sus televisores. Al sintonizar el dial del canal 8, aparecían en sus pantallas las imágenes de una nueva señal en un momento donde la industria televisiva nacional todavía estaba dando sus primeros pasos. La Cadena Venezolana de Televisión (CVTV) aspiraba llegar a los hogares de todo el país, un hito que para entonces solo podían conseguir sus principales competidores: Venevisión y Radio Caracas Televisión (RCTV).

En la ceremonia de inauguración del canal, que pertenecía a la familia Vollmer, el presidente Raúl Leoni fue el encargado de cortar el listón, quizás como un presagio del futuro vínculo que tendría con el poder político. El periodista cultural Aquilino José Mata afirma que, en líneas generales, la historia de Venezolana de Televisión (VTV) puede desglosarse en tres grandes etapas. La primera, explica en entrevista a El Diario, transcurre en sus años como canal privado; mientras el segundo, comienza en 1974 tras su adquisición por parte del presidente Carlos Andrés Pérez para convertirse en la televisora del Estado venezolano.

La tercera etapa empieza en 1998 con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia y se extiende hasta la actualidad, con el régimen de Nicolás Maduro. Un periodo de 23 años en el que su identidad cambió por completo. El que alguna vez fue “el canal de todos los venezolanos” actualmente es considerado como de los principales engranajes del gran aparato de propaganda del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci). Una tribuna en la que hoy solo resuena en bucle una sola voz: la del oficialismo.

“Los medios oficiales han sido privatizados de facto para beneficio exclusivo de lo que quieren los que mandan. Nos lo han expropiado a todos los venezolanos que con nuestros impuestos seguimos financiándolos”, comenta a El Diario el abogado y expresidente de VTV (1983-1984), Ramón Guillermo Aveledo. 

A todo el país

A pesar de estrenarse bajo aquel nombre de CVTV, al principio su señal apenas tenía alcance en Caracas. Sin embargo, bajo la dirección de Edmundo Pérez, se convirtió en el primer canal en instalar una red de transmisión que permitía amplificar su alcance en cada antena. 

Mata señala que en ese momento la CVTV era un canal bastante parecido en programación a Venevisión. Acota que gran parte de esto se debe a que por ese entonces, muchos productores y ejecutivos cubanos habían llegado a Venezuela huyendo de la persecución de la revolución de Fidel Castro. La mayoría trabajó para el canal 4 bajo el cobijo del empresario cubano-venezolano Diego Cisneros, aunque muchos otros se irían también al canal 8.

“Para ese momento se sabía que los cubanos hacían la mejor televisión de la región, y era un contenido principalmente enfocado en la diversión”, afirma.

Sin embargo, entrada ya la década de los setenta, la CVTV no pudo competir contra el crecimiento de dos mayores competidores y comenzó a tener problemas financieros. El 8 de abril de 1974 su presidente, Gustavo Vollmer, vendió el canal por 25 millones de bolívares al gobierno de Carlos Andrés Pérez. El 1° de septiembre de ese año comenzó sus transmisiones como canal estatal, bajo la administración del Ministerio de Información y Turismo. 

No sería hasta 1976 que, bajo la gerencia del reconocido periodista y escritor Pedro Berroeta, adquirió su identidad como Venezolana de Televisión, así como el lema que conserva, al menos corporativamente, hasta la actualidad: “el canal de todos los venezolanos”.

Un canal moderno

58° aniversario de Venezolana de Televisión: de su edad dorada a los años rojos
Evolución de los logos de Venezolana de Televisión, de 1964 a 2006. Foto: Cortesía

Ramón Guillermo Aveledo tiene en su trayectoria haber sido presidente de la Cámara de Diputados del Congreso (1996-1998), presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (2002-2007) y secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (2008-2014). Sin embargo, cuando tenía 33 años de edad, le correspondió la responsabilidad de ser el presidente de VTV. Cuenta que en ese momento le tocó suplir la salida del poeta Rubén Osorio Canales al final del gobierno de Luis Herrera Campins.

“Yo llegué al final en plan relevista cerrador, si se me permite el símil beisbolero, a sacar el último out”, rememora. Aun así, en esa etapa se iniciaron proyectos de trascendencia como la compra de los equipos tecnológicos más modernos de la época. “Las televisoras privadas alquilaban nuestros equipos para exteriores por su calidad”, afirma. También empezó la construcción de su nueva sede en la avenida principal de Los Ruices, justo detrás del original, y cuyas instalaciones eran las de un antiguo colegio.

Indicó que, a pesar del traspaso a manos del gobierno, al principio no hubo cambios drásticos respecto a la programación de su etapa privada. “En ese momento hubo debates con motivo de la adquisición, incluso en el Congreso cuya responsabilidad era de control político del gobierno y la administración. Creo que en términos generales, se actuó con espíritu democrático”, resalta.

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Al respecto, Mata apunta a que el único cambio visible fue que el canal comenzó a dedicar más espacio a servicios públicos y divulgación de contenidos científicos y culturales. Aun así, no perdió su propósito de informar, entretener y educar.

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Edificio de VTV, en Los Ruices. Foto: Cortesía

Las dos venezolanas

En 1953, y luego de un intento fallido un año antes, nació la Televisora Nacional (TVN), primera emisora de televisión en la historia de Venezuela. A pesar de ser por años el único canal propiedad del Estado, el gobierno de Carlos Andrés Pérez le dio mayor prioridad a VTV, por lo que este absorbió su señal en el canal 5 en 1976.

En 1979, Osorio decide separar la programación de ambos canales, aunque bajo el mismo nombre. De este modo, se crea VTV Red Canal 8 y VTV Red Canal 5. Ambas operaban en la misma planta de Los Ruices, pero mientras el primero mantenía sus contenidos enfocados en el entretenimiento, el segundo tenía un perfil más cultural y educativo. Aveledo señala que el plan del gobierno era recrear las experiencias de otros países con la televisión pública, como la British Broadcasting Corporation (BBC) ​o la Televisión Nacional de Chile.

“El Reino Unido tenía en BBC 1 una programación popular y en BBC 2 una de corte cultural. Años más tarde, ya en democracia cuando se acabó el monopolio estatal de la televisión durante el franquismo, en España ensayó algo parecido en RTVE, con la Uno, para público en general y la Dos, con una programación cultural de mayor nivel”, explica.

En 1982 ocurrió el divorcio definitivo cuando la Red Canal 5 recuperó su nombre original. Así TVN se mantuvo hasta 1992, cuando tras una fuerte crisis económica cesó sus emisiones. Su señal sería nuevamente ocupada para retransmitir a VTV hasta 1998, cuando es cedida a una fundación de la Arquidiócesis de Caracas y se crea el canal Vale TV.

Los años dorados

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Contesta con Tío Simón. Foto: Cortesía

Para Aquilino José Mata, la mejor época de VTV fue entre las décadas de los setenta y ochenta. Bajo la gerencia de los Vollmer, elevó sus niveles de rating al acoger a uno de los presentadores más queridos por el público: Renny Ottolina. Tras su salida de RCTV, “el número 1” mudó en 1971 a la CVTV sus programas El Show de Renny y Renny Presenta, los cuales estuvieron al aire hasta su forzoso retiro en 1973.

Ya como canal público, la calidad del contenido se mantuvo. Mientras la Red Canal 5 fue pionera en la emisión de videoclips musicales, el canal 8 consiguió las licencias de series populares como La reportera del crimen, La pequeña casa en la pradera o Luz de luna. También animaciones japonesas como El festival de los robots, Super Agente Cobra, Capitán Centella o La Abeja Maya. “Daban series más interesantes y mejores que las de Venevisión o RCTV. Todas las que eran el boom del momento las conseguían”, opina.

En cuanto a contenido propio, también destacaron por transmitir programas de culto para la televisión venezolana como El Show de Fantástico, conducido por Guillermo “Fantástico” González; o Contesta por Tío Simón, con Simón Díaz. Pero la cumbre de su audiencia llegó en 1984 con la telenovela La Dueña, protagonizada por Amanda Gutiérrez y Daniel Alvarado. Mata señala que su éxito se debió al fichaje de los reconocidos escritores José Ignacio Cabrujas y Julio César Mármol, quienes se inspiraron en la novela El Conde de Montecristo y la adaptaron a la Venezuela del gomecismo.

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Amanda Gutiérrez y Daniel Alvarado en La Dueña. Foto: Cortesía

Mata, quien para entonces era el jefe de la sección de farándula de El Nacional, recuerda que por ese entonces el diario hizo una encuesta para saber cuál era la telenovela favorita de los venezolanos, resultando ganadora La Dueña. “Fue una sorpresa para todos”, añade. En sus dos años de emisión, se mantuvo en primer lugar de sintonía, superando a otras obras del momento como Topacio, La salvaje, Julia y Las amazonas. Este éxito fue aprovechado por el canal en posteriores seriados como La mujer sin rostro (1984) o Doña Perfecta (1985).

En aquella edad dorada, VTV llegó a tener su propio star system, con celebridades que tenían contratos de exclusividad o figuraban como rostros del canal. El periodista recuerda entre sus astros a Amanda Gutiérrez, Carlota Sosa, Carmen Julia Álvarez, Daniel Alvarado y José Luis Rodríguez.

Para todos

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Plató de La noticia, el noticiero de VTV. Foto: Cortesía

El excongresista recuerda que durante su administración, el presidente Herrera Campins solía presentarse en la planta con frecuencia para supervisar. “Tal vez por ser periodista, estaba muy pendiente. No creo que otro de nuestros mandatarios visitara el canal tanto como él”, evoca. Asegura que, a pesar de pertenecer al Estado, nunca se trató de imponer una directriz abiertamente oficialista en su línea editorial. O al menos no de la forma que ocurre en la actualidad.

De seguro en los noticieros podría notarse un sesgo pro-gobierno, pero siempre hubo apertura a todos, pluralidad. Se invitaba a todo el mundo y nunca se maltrataba a nadie. Ningún gobierno democrático trató a VTV como la propiedad privada de los gobernantes”, destaca.

Una opinión similar posee Mata. Señala que, inevitablemente, sus noticieros a veces tendían a reflejar los intereses del gobierno de turno. Incluso muchos de sus periodistas y analistas estaban alineados con sus respectivos partidos. No obstante, afirma que siempre se mantuvo la diversidad de opiniones, aceptando entrevistados de polos políticos opuestos, o cubriendo denuncias ciudadanas sin censura. “Se daban cabida a todas las fuentes, incluso cuando no favorecían al gobierno”, dice.

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Aveledo completa esto recordando que muchos periodistas vinculados a la izquierda venezolana trabajaron allí sin problemas. Un ejemplo fue Walter Martínez con su programa Dossier, o Martín Pacheco como reportero estrella en la sección de política. También figuras como Mary Pili Hernández y Apolinar Martínez condujeron la edición matutina del noticiero. Incluso el fallecido director de Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, fue presidente del canal entre 1994 y 1996. Todos ellos más tarde serían fervientes militantes de la revolución bolivariana, algunos con roles importantes en el gobierno de Chávez.

Resistencia

Sin embargo, pese a su éxito, resultaba difícil para el Estado mantener a VTV. Desde 1976 la Corporación Venezolana de Fomento y la Compañía Anónima Teléfonos de Venezuela (Cantv) fueron sus principales accionistas, por lo que el canal no transmitía comerciales salvo en sus programas deportivos. Esto cambió en 1980, cuando se aprobó la incorporación de publicidad para poder autofinanciarse.

Mata precisa que ese fue uno de los principales elementos que diferenció al canal 8 de su competencia. RCTV y Venevisión tenían las cuñas para generar ingresos, lo cual les permitía invertir en mejoras técnicas y en sus producciones. Por su parte, al depender de la financiación estatal, los recursos de VTV estaban sujetos al sube y baja de las arcas públicas.

Precisamente la gestión de Aveledo coincidió con unos de los momentos más críticos de la historia económica de Venezuela: el viernes negro de 1983. Reconoce que fue una situación fuerte para el canal, pero de la que pudieron resistir gracias a los ingresos por comerciales. Añade que también ayudaron los productores independientes, una figura que irónicamente la CVTV y demás canales intentaron eliminar una década atrás, provocando la salida del show de Renny Ottolina.

Entre dificultades económicas, el excongresista resalta que se logró en esa época la modernización de sus equipos para transmitir los Juegos Panamericanos de Caracas 1983. Estos mismos servirían posteriormente para otros eventos importantes como la primera visita del papa Juan Pablo II a Venezuela, en 1985.

“(VTV) tuvo varios momentos, unos mejores que otros. Creo que su capacidad de producción fue subiendo al punto de ser competitiva en ciertos horarios. La idea predominante era establecer un patrón de calidad para la TV venezolana. Creo que en ciertos periodos se acercó a ese objetivo”, defiende.

Casi privada

Por supuesto, esto no impidió que la situación del canal se volviera insostenible años después. En la década de los noventa el gobierno efectuó grandes recortes que llevaron a la salida del aire de la TVN y, que en el caso de VTV, afectaron su rendimiento. En 1996, el entonces presidente del canal, Fernando Miralles, planteó al segundo gobierno de Rafael Caldera la posibilidad de su privatización. Sin embargo, su rentabilidad era tan baja que la idea no prosperó.

Aun así, en uno de sus últimos actos como mandatario, Caldera traspasó la extinta señal de TVN a Vale TV apenas dos meses antes de la toma de posesión de Hugo Chávez. Aunque algunas personas creen que VTV podría haberse librado de su destino actual de haberse resuelto una medida similar, Aveledo opina lo contrario. Está seguro de que el chavismo no habría perdido la oportunidad de controlar el canal del Estado, por lo que probablemente habrían intentado revertir ambas privatizaciones. 

“La verdadera solución, en un país democrático con Estado de Derecho, y eso debió hacerse desde antes porque es lo conveniente y no porque pudiera cambiar quien gobernara, es una TV pública del Estado y no del gobierno, con una legislación que le dé autonomía y posibilite su desarrollo profesional y tecnológico”, asevera.

Objetivo estratégico

Por su papel como el principal canal estatal, VTV ha sido un protagonista involuntario de los hechos que han conmocionado la historia reciente venezolana. Por su alcance comunicacional, se convirtió en uno de los puntos estratégicos de los últimos intentos de golpe de Estado que sufrió el país.

Durante el segundo alzamiento militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el 27 de noviembre de 1992, la sede de Los Ruices fue tomada de manera violenta. Los sublevados, encabezados por el teniente Jesse Chacón, debían transmitir un mensaje pregrabado de Chávez, para entonces preso, en el que llamaba a los ciudadanos y al Alto Mando Militar a unirse a su causa. Sin embargo, el video se cortó y en su lugar las pantallas mostraron a uno de los oficiales alzados leyendo un comunicado. Aunque luego fueron sometidos por las autoridades, durante su toma los insurrectos asesinaron a ocho trabajadores de la planta.

Años después, el propio Chávez sería sacado del poder brevemente el 11 de abril de 2002. Desde que se conoció la renuncia del presidente, y durante todo el día siguiente, la señal de VTV permaneció en silencio. De acuerdo con la versión del oficialismo, el entonces gobernador de Miranda, Enrique Mendoza, ordenó tomar el canal y cortar su transmisión, algo que el dirigente opositor luego negaría rotundamente.

Lo cierto es que tras las protestas del 12 de abril, varios simpatizantes del chavismo se concentraron en su sede, lo que permitió al presidente del canal, Jesús Romero Anselmi, recuperar el control del edificio junto al fiscal Danilo Anderson y otros personajes del gobierno. En los videos grabados se ve que el lugar estaba completamente vacío, sin señales de violencia ni de qué motivó el desalojo repentino de su personal. Con la señal restituida, transmitieron la juramentación de Diosdado Cabello como presidente provisional y luego el regreso de Chávez de la isla de La Orchila.

Los años oscuros

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Hugo Chávez en su programa Aló Presidente. Foro: Cortesía Red Radio Ve

Con la llegada de Chávez al poder en 1998, VTV se convirtió en una de sus herramientas ideológicas más poderosas. No solo fungía como principal medio de comunicación de su gobierno, sino que además le permitió mantenerse permanentemente bajo los reflectores. En 2001 salió al aire su programa Aló Presidente, donde mantenía un contacto directo con la ciudadanía, pero que también usaba de tribuna para atacar a sus opositores, lanzar decretos oficiales o simplemente pasar el tiempo figurando en la pantalla.

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Mata afirma que la transformación de VTV en un órgano propagandístico no fue algo abrupto, sino muy progresivo. Los primeros indicios comenzaron luego de que Mary Pili Hernández asumiera la gerencia del canal en 1999. Artistas como María Teresa Chacín y Simón Díaz comenzaron a ser hostigados por sus posturas críticas al gobierno, hasta finalmente ser despedidos. Para 2002 ya se calificaba en los noticieros abiertamente como “terroristas” a los sindicalistas y dirigentes gremiales que convocaron al paro petrolero. 

En 2004 salió al aire La Hojilla, conducido por Mario Silva, y que durante años fue el baluarte de los nuevos valores que ahora representaban al canal. Con una línea dura a favor del gobierno, recibió críticas de sectores opositores por su tono sensacionalista y sus ofensas contra figuras públicas que muchas veces violaban las normas de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Ley Resorte). Su fórmula sería replicada por otros programas como Zurda Konducta y Con el mazo dando, este último conducido por Diosdado Cabello.

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La Hojilla, conducida por el polémico presentador Mario Silva. Foto: Cortesía

Sin embargo, el cambio definitivo llegó en 2008, cuando Chávez anunció una reestructuración completa de VTV. Bajo la dirección de Yuri Pimentel, el 15 de julio de ese año estrenó su nueva identidad. Atrás quedaban definitivamente los contenidos educativos o de entretenimiento, siendo sustituidos por una parrilla dedicada las 24 horas a programas informativos y de opinión.

Aveledo asegura que esto representó una suerte de privatización del canal al margen de las leyes. De ser el canal de todos los venezolanos, pasó a convertirse en un órgano oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). De intentar emular a la BBC, actualmente VTV se parece más a RT, canal estatal del gobierno ruso, y señalado por Occidente de ser un laboratorio de propaganda política y fake news. Precisamente el canal venezolano retransmite documentales y segmentos de noticias de RT y otras agencias afines, como Telesur, creada por el propio Chávez para la señal internacional en Latinoamérica.

“El grupo en el poder la privatizó para convertirla probablemente en la peor televisión pública del planeta. Si usted la compara con Telesur, que es obviamente parcializada, el saldo para el canal 8 es vergonzoso”, opina.

Superar el presente

El chavismo acapara la televisión venezolana para hacer campaña
Foto: Cortesía

Mata señala que, pese a ser uno de los principales motores comunicacionales del régimen de Nicolas Maduro, el canal 8 no tiene el volumen de audiencia que debería tener. Indica que los ciudadanos tienen la opción de desconectarse del proselitismo de los medios de comunicación venezolanos y suplir ese vacío de entretenimiento con la televisión por suscripción.

“Tienes que ver la cantidad de antenas de Directv (hoy Simpletv) que hay en los cerros”, dice. Quizás tocaría medir también el alcance de las plataformas de streaming que ahora reemplazan en todo el mundo a la pantalla chica.

Ante la idea de que, en un hipotético gobierno democrático, se pueda volver a aquellos años dorados del canal, Aveledo lo cree posible. De hecho, señala que ante la oferta de servicios actual, debe ser mucho mejor que antes, adaptándose a las exigencias del siglo XXI. “Superar el presente es fácil, por lo bajo que ha caído (VTV). Pero eso no basta. Sueño con una televisión pública ejemplar”, apunta.

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