• Durante décadas, la abogada y académica de origen sefardí fue uno de los mayores referentes mundiales en criminología, además de ser la primera mujer en escalar a cargos de elección popular en el estado Zulia, donde fue diputada regional, senadora y gobernadora

Cuando Venezuela inició su proceso de descentralización en 1989, se abrió un mundo de posibilidades para que los liderazgos naturales de las regiones ocuparan finalmente el lugar que les correspondía en la toma de decisiones. Anteriormente, los gobernadores eran designados por el presidente de la República, pero a partir de ese año comenzaron a ser elegidos por el voto popular, lo cual permitió el ascenso de nuevos actores políticos fuera del bipartidismo tradicional de Acción Democrática y Copei. 

Aun así, no fue sino hasta 1993, bajo circunstancias particulares, que finalmente ocurrió un hito para la política venezolana: la primera mujer electa como gobernadora. Se trató de la reconocida jurista Lola Aniyar de Castro, o mejor conocida como Lolita, quien durante esos comicios se impuso en el estado Zulia, uno de los más importantes y complejos del país. 

Durante años, Aniyar de Castro cultivó no solo una notable carrera académica, siendo toda una autoridad internacional en el campo de la criminología, sino que también escaló posiciones dentro de un ámbito político venezolano dominado por el Pacto de Puntofijo y concebido con un sentido casi estructuralmente machista. 

Raíces de lucha

Lola Rebeca Aniyar Sananes nació en Caracas el 8 de mayo de 1937. Era hija de migrantes judíos sefardíes, quienes eran oriundos de la entonces Zona Internacional del Tánger, en el actual Marruecos. Posteriormente se mudaron a Maracaibo, Zulia, donde su madre mantuvo a su familia trabajando como maestra.

Aniyar estudió Derecho en la Universidad del Zulia (LUZ). Durante sus años de estudiante se unió al partido Unión Republicana Democrática (URD), para ese momento en la clandestinidad, y se sumó a la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Al establecerse la democracia 1958, se convirtió con 21 años de edad en la primera mujer diputada en la Asamblea Legislativa del estado Zulia.

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En la década de los años setenta, tras estudiar varios posgrados en Europa y empaparse del movimiento por los derechos civiles, se incorporó al partido Movimiento al Socialismo (MAS), de tendencia izquierdista democrática. Bajo esta nueva militancia resultó electa como senadora por Zulia en 1988, siendo la primera mujer en representar a ese estado en el Congreso, y la primera en romper la hegemonía de AD y Copei allí.

Primera del Zulia

Mujeres en la política venezolana: Lolita Aniyar de Castro
Foto: cortesía

Esa misma fórmula como independiente la ayudaría en su siguiente paso político. En mayo de 1993, el presidente Carlos Andrés Pérez fue destituido por el Congreso, por lo que se convocaron a nuevas elecciones presidenciales para ese año. Uno de los aspirantes fue Oswaldo Álvarez Paz, de Copei, quien apenas unos meses atrás había sido reelecto como gobernador del Zulia. Mientras Pérez se separaba del cargo por las investigaciones en su contra, Álvarez Paz hacía lo mismo, pero para formalizar su postulación. 

Así, el 5 diciembre de 1993 los zulianos debieron votar por varios cargos importantes: el presidente de la república, congresistas, y anticipadamente por otro gobernador. Sin embargo, el país ya no era el mismo. La inestabilidad política y económica había provocado un creciente rechazo hacia los partidos tradicionales, lo cual fue capitalizado por los partidos de izquierda. De hecho, ya en las elecciones regionales de 1992, el MAS había acumulado tres gobernaciones (Amazonas, Aragua y Sucre).

Aniyar, quien ya había sido la primera mujer en Zulia en ser diputada regional y senadora, ahora se convertía en su primera gobernadora, con 40,74 % de los votos. Antes de ella, otras mujeres habían ocupado el cargo en otros estados, como Dori Parra de Orellana en Lara (1975-1977) o Luisa Teresa Pacheco en Táchira (1984-1989). Sin embargo, fue la primera en llegar allí por sufragio universal y directo.

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Gobernadora humanitaria

La nueva gobernadora se convirtió, extemporáneamente, en la cuarta gobernadora del MAS. En ese momento tuvo el apoyo del recién creado partido Convergencia y de URD, además del respaldo fuera del tarjetón de una coalición de movimientos de izquierda como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Liga Socialista, Bandera Roja y La Causa R. Asumió en enero de 1994.

De acuerdo con el portal Prodavinci, su gobierno tuvo un marcado carácter social, lo que se reflejó en el IV Plan de Desarrollo Regional. Apostó a políticas centradas en los sectores más necesitados, como acceso a materiales de construcción de viviendas o la creación de la fundación República de los Muchachos, un centro de recepción y orientación para niños, niñas y adolescentes en situación de calle. 

También fue pionera en la participación ciudadana, al crear varias instancias dedicadas a consultar a la comunidad sobre sus necesidades, como el Organismo Regional de Desarrollo y el Comité de Solidaridad Humana. También el Comité de Seguridad Ciudadana, que diseñó planes para reducir los índices de inseguridad que para entonces ya azotaban al estado. Entre ellos la reorganización de la Policía del Zulia y la desaparición de la policía rural. Abolió, al menos en su jurisdicción, medidas polémicas del gobierno nacional como la de Ley de Vagos y Maleantes, o la recluta de jóvenes para el servicio militar.

Recién había asumido el cargo el 3 de enero de 1994, cuando ocurrió el motín de la cárcel de Sabaneta, en Maracaibo. Los disturbios provocados por pugnas entre bandas rivales derivaron en un incendio que provocó la muerte de más de 100 reos, de acuerdo a reportes ofrecidos por la propia gobernadora. En la televisión quedó registrada su imagen caminando angustiada por los pasillos quemados del penal, mientras encaraba a guardias nacionales y funcionarios del Ministerio de Justicia por su inacción durante la tragedia.

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Su gobierno fue breve, de apenas dos años, lo cual también le jugó en contra al momento de inaugurar obras de mayor alcance o consolidar las reformas institucionales que promovió dentro de la Gobernación. En 1995 aspiró a la reelección, pero perdió ante Francisco Arias Cárdenas, militar que había secuestrado a Álvarez Paz durante el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.

Referente intelectual

Mujeres en la política venezolana: Lolita Aniyar de Castro
Foto: cortesía

Más allá de su carrera política, Aniyar fue durante décadas una de las mayores referentes en criminología de América Latina. Fundó el Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia, del cual fue directora por más de 15 años. Además fue cofundadora del Grupo Latinoamericano de Criminología Crítica y de la revista especializada Capítulo Criminológico, la más antigua sobre la materia en el continente.

En 1967 publicó Victimología, uno de los primeros libros sobre criminología crítica escritos en español, y por el que se le considera como una de sus investigadoras pioneras en América Latina. Durante décadas centró su trabajo en estudiar el impacto de las condiciones socioeconómicas en la delincuencia de la región, además de diseñar planes de seguridad con un enfoque en derechos humanos. También investigó la relación entre la violencia criminal y los sistemas de control social en el contexto latinoamericano. 

Considerada como una de las mayores juristas durante la década de los años setenta y ochenta, fue miembro del Consejo Directivo de la International Society of Criminology, en París (Francia), de la que llegó a ser vicepresidenta. En 2005 formó parte del jurado del Premio Internacional Estocolmo en Criminología, catalogado como un equivalente al Premio Nobel en este campo, siendo la única miembro hispanoparlante hasta 2015. 

Entre sus condecoraciones está la Orden Francisco de Miranda, otorgada por el gobierno venezolano, así como el Premio Simón Bolívar a la investigación y la Orden Jesús Enrique Lossada de la Universidad del Zulia. Recibió el Premio Hermann Mannheim del Centro Internacional de Criminología Comparada, en Canadá; y el reconocimiento Académico Distinguido Latinoamericano de la Sociedad Americana de Sociología de Estados Unidos. 

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Trascendencia

Entre otros cargos que Aniyar ocupó en su carrera, destacó por ser cónsul de Venezuela para el sur de Estados Unidos, así como ministra consejera de la Delegación Permanente de Venezuela ante la Unesco y asesora en las Naciones Unidas. Publicó alrededor de 15 libros sobre criminología, además de un centenar de artículos de investigación, columnas periodísticas y cuatro libros con crónicas sobre su vida y carrera política.

Además de LUZ, fue profesora invitada en universidades de México, Costa Rica, Panamá, Brasil y Argentina. En esta última recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y en 2012 de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). También fue directora honoraria del Instituto de Criminología de la Universidad Central de Ecuador.  

Con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1998, fungió como asesora de la Comisión de Reforma Penal de la recién creada Asamblea Nacional, pero renunció por sus diferencias en la visión de los que debían ser las políticas penitenciarias para un país con una criminalidad cada vez más elevada. Desde entonces se convirtió en una fuerte opositora al chavismo. Tal fue su vocación democrática, que el 6 de diciembre de 2015, acudió a votar en las elecciones parlamentarias, luego de manifestar abiertamente la necesidad de un cambio político en Venezuela. Horas después de depositar su voto en la urna, su corazón dejó de latir.

Lolita Aniyar de Catro falleció el 7 de diciembre de 2015, a los 78 años de edad. Desde entonces sus restos reposan en el Cementerio Sagrado Corazón de Jesús de Maracaibo, mientras su legado, político y académico, también perdura para la historia venezolana. 

Este artículo fue hecho como parte de las Mentorías Editoriales del Semillero Violeta de la Red de Periodistas Venezolanas

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