• El movimiento sufragista por los derechos de las mujeres en Venezuela tuvo muchas protagonistas. Y tanto en la política como en la literatura, Palacios ocupó un rol importante como rostro de esas luchas

Cada lucha está llena de pioneras que construyen la senda que luego será recorrida por las demás. Entre las pioneras de la democracia venezolana, y que lucharon por los derechos de las mujeres en la década de los años cuarenta, está el nombre de Mercedes Carvajal Arocha. Aunque la historia también la recuerda bajo su otro nombre: Lucila Palacios.

Su vida transcurrió entre dos campos de acción: las letras, donde fue una de las autoras más reconocidas de la literatura venezolana; y la política, donde fue una importante activista por el voto femenino. Formó parte de un lado poco conocido de la famosa Generación del 28, el de cientos de mujeres jóvenes y estudiantes que lucharon por la libertad y luego se organizaron en el movimiento sufragista para lograr representación en los espacios políticos de un país que aún las trataba como ciudadanas de segunda clase. 

En esta lucha de varias tuvo un papel representativo al convertirse en una de las primeras mujeres en ocupar un cargo público a través del voto directo, primero como constituyentista y luego como senadora. También abrió el camino para muchas escritoras e intelectuales históricamente invisibilizadas, como la primera mujer en formar parte de la Academia Venezolana de la Lengua. Su historia, es la historia de la lucha por los derechos civiles en el país. 

Forjando un nombre

Nació el 8 de noviembre de 1902 en Trinidad y Tobago con el nombre de Mercedes Carvajal Arocha. Su familia era de Ciudad Bolívar, y allí creció con una infancia marcada por su frágil estado de salud. Una tía se encargó de su educación en casa durante sus primeros años, enseñándole a leer y escribir. La literatura fue una parte fundamental de su vida, por lo que ya a los 15 años de edad publicaba sus primeros poemas en revistas locales.

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A los 19 años de edad se casó y se mudó en 1926 a Caracas. Allí trabajó como secretaria de Juan de Guruceaga, fundador de la revista Élite. Llegó en un momento de convulsión política en el país, en la que estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) alzaban sus voces contra el gobierno de Juan Vicente Gómez. Carvajal se sumó a esta lucha y fue parte de la Generación del 28, un grupo de jóvenes políticos que en 1928 dirigió una serie de actos y manifestaciones contra la dictadura.

Luego de que gran parte de los miembros fueran desterrados o encarcelados, Carvajal regresó con su familia a Ciudad Bolívar. Fue entonces cuando comenzó a dedicarse formalmente a la narrativa. Publicó su primer relato, Cuento criollo, en 1931 en el semanario Unare. También se volvió columnista en Élite y El Universal, además de revistas internacionales. En 1937 publicó su primera novela, Los buzos

Al momento de publicar sus primeras obras, Carvajal tomó la decisión de asumir una nueva identidad. Más que un seudónimo, era un cambio completo de nombre, por lo que comenzó a firmar como Lucila Palacios. Lo tomó de Lucila Godoy, nombre de nacimiento de la escritora chilena Gabriela Mistral; y de María de la Concepción Palacios, madre de Simón Bolívar. 

Por el voto femenino

Mujeres en la política venezolana: Lucila Palacios
Foto: cortesía

La muerte de Gómez en 1936 reavivó el espíritu de muchos políticos y activistas que soñaban con la democracia. De las mujeres que integraron Generación del 28 surgieron movimientos como la Agrupación Cultural Femenina o la Asociación Cultural Femenina, que tomaron como causa no solo la implementación del sufragio femenino, sino de reformar las leyes para gozar de los mismos derechos civiles que los hombres.

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Lucila Palacios se unió en 1936 a la Organización Venezolana (ORVE), partido precursor de Acción Democrática (AD). También  formó parte del Comité Pro Sufragio Femenino, con el cual participó en 1943 en una gira de recolección de firmas por el país para recoger firmas, que serían llevadas al Congreso. 

En 1943 se celebró por primera vez en Venezuela el Día Internacional de la Mujer, y el 19 de mayo se realizó una gran marcha hacia el Palacio Federal Legislativo. Allí, Palacios, junto a otras miembros del comité como Carmen Clemente Travieso, Ada Pérez  Guevara, Josefina Bello y Luisa del Valle Silva presentaron las 11.436 firmas recogidas para exigir una reforma constitucional que permitiera el voto femenino. 

Tras muchas presiones, el Congreso aprobó el 5 de mayo de 1945 la reforma del artículo 32 de la Constitución, que ahora permitía a las mujeres votar en elecciones de concejos municipales. El 18 de octubre de ese año, el presidente Isaías Medina Angarita fue derrocado y la Junta Revolucionaria de Gobierno, encabezada por Acción Democrática, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente. En sus elecciones las mujeres no solo pudieron votar, sino también ser candidatas. 

Parlamentaria

Como militante de AD, Lucila Palacios se presentó en las elecciones para la Asamblea Constituyente de 1946. Fue una de las 21 diputadas (13 principales y 8 suplentes) que tuvieron la labor de redactar una nueva Constitución. El texto aprobado en 1947 reconoció integralmente el derecho de las mujeres al voto y a postularse para cargos públicos. 

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Una vez establecido este nuevo pacto social, se realizaron nuevas elecciones parlamentarias para el Congreso que se instaló el 19 de abril de 1948. De acuerdo con la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, en ese proceso solo resultaron electas cuatro mujeres. Palacios, en representación del estado Bolívar; y Cecilia Nuñez Sucre, por el Distrito Federal, fueron las primeras senadoras en la historia de Venezuela. 

Sin embargo, aquella hazaña democrática duró poco. Meses después, el gobierno de Rómulo Gallegos sufrió un golpe de Estado y la Junta Militar que tomó el poder ordenó la disolución del Congreso el 4 de diciembre de 1948. Por ese motivo, el 19 de abril de 1949, Palacios participó en una protesta en la sede del Capitolio, por lo que fue detenida brevemente. 

Durante el resto de la dictadura mantuvo un bajo perfil, escribiendo para la revista Élite y publicando gran parte de su obra literaria. Con el regreso de la democracia, el gobierno de Rómulo Betancourt la nombró embajadora en Uruguay. Mantuvo su labor diplomática hasta 1969.

Desde las letras

Mujeres en la política venezolana: Lucila Palacios
Foto: cortesía

Además de su trayectoria política y activismo feminista, Lucila Palacios es reconocida como una de las escritoras más importantes del siglo XX venezolano. Mientras luchaba por el voto femenino publicó sus novelas La gran serpiente (1943) y Tres palabras y una mujer (1944), con la que ganó el Premio Literario de la Asociación Cultural Interamericana de Caracas. En 1950 publicó también El corcel de las crines albas, que obtuvo el Premio Arístides Rojas.

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También destacó en la dramaturgia, escribiendo obras como Orquídeas azules (1942) o La gran serpiente (1943). Con Juan se durmió en la torre (1955) ganó el Premio Municipal de Teatro Infantil de Caracas y en 1958 obtuvo el Premio Municipal de Teatro por Cubil. En el campo de la narrativa corta publicó los libros de cuentos Trozos de mi vida (1942), Mundo en miniatura (1955), Ayer violento (1965), Cinco cuentos del sur (1972) y Cristal de aumento (1982).

Durante su estancia en Uruguay, que se prolongó más allá de su misión como embajadora, publicó novelas como La piedra en el vacío (1970) y Reducto de soledad (1975). Durante este tiempo fue miembro de la Academia Nacional de Letras en Montevideo. En 1966 marcó otro hito, ahora en el campo intelectual, al convertirse en la primera mujer en ser elegida individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. Se incorporó al puesto el 21 de octubre de 1981, al regresar al país.

Sus últimas novelas fueron Látigo (1983) y ¡No! (1989). En sus últimos años se dedicó al ensayo y a su libro de memorias El espejo rodante. En 1991, el Círculo de Escritores de Venezuela creó el Premio Lucila Palacios en su honor. Con su nombre, el que decidió adoptar a los 29 años de edad, inscrito en los libros de historia tanto en lo político como en lo literario, Mercedes Carvajal, o Lucila Palacios, murió el 31 de agosto de 1994.

Este artículo fue hecho como parte de las Mentorías Editoriales del Semillero Violeta de la Red de Periodistas Venezolanas

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