• El gobierno del país europeo ha destinado 20 millones de euros para reparaciones de la ciudad que por más de una semana ha tenido que modificar su rutina

El miedo y la incertidumbre inundan las calles de Venecia. Las pérdidas materiales de la segunda peor inundación de su historia — el mayor registro data de 1966, cuando se registró un alza de 194 centímetros de altura — son incalculables, pero lo que más afecta a la población es que esta situación se pudo evitar.

¿Pero, por qué ocurrieron las inundaciones? Existen dos razones. La principal es un fenómeno natural llamado Acqua Alta (agua alta), que se ha presentado siempre en Venecia. Ocurre en invierno y en primavera cuando el mar Adriático sube de nivel hasta 90 centímetros.

La segunda ocasionada por el retraso del megaproyecto Moisés (Mose en italiano), que se supone debe evitar o aminorar las inundaciones, una infraestructura faraónica de 78 esclusas móviles (300 toneladas y 60 metros de longitud) con un enorme financiamiento público e ingeniería compleja que busca aislar a Venecia del mar Adriático en caso de mareas superiores a 110 centímetros, creando un dique de contención.

Mose, acrónimo de Modulo Sperimentale Elettromeccanico (Módulo Electromecánico Experimental), se refiere a la figura bíblica de Moisés, quien separó el mar Rojo para permitir que los israelitas huyeran de Egipto.

Si bien las obras empezaron en el año 2003, se han visto afectadas por continuos retrasos y casos de corrupción desde el año 2014. Estaba previsto que entrara en funcionamiento en 2016, pero los retrasos hablan ya de 2021, una obra que de haberse concretado antes, según señalan distintos ambientalistas, se habrían evitado inundaciones tan graves como las que se han registrado durante este mes.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha advertido que la ciudad italiana pudiese ser incluida en la lista de los Patrimonios Mundiales en Peligro si no se toman medidas para frenar los efectos negativos del Acqua Alta.

A causa de la marea, los vaporetti, embarcaciones para el transporte público, tuvieron que modificar sus itinerarios y luego ser suspendidos. Las escuelas también han permanecido cerradas.

Si bien algunos comerciantes mantuvieron abiertos sus locales, pero usando una placa de metal en las entradas para evitar más inundaciones, la mayoría de los establecimientos, tiendas y museos de Venecia, estaban cerrados en la zona más afectada alrededor de la Plaza de San Marcos. Sin embargo, numerosos turistas se pusieron botas altas de goma o incluso botas de cadera y aprovecharon para presenciar y fotografiar el hecho.

Daños millonarios

Además de la primera ayuda de 20.000.000 de euros que destinó el gobierno para atender la situación en la ciudad italiana, posteriormente ordenó otorgar 5.000 euros más en indemnizaciones para los vecinos damnificados y 20.000 euros para ayudar a los comerciantes.

Desde el ayuntamiento calculan que los daños sufridos por el agua aquella noche del 12 de noviembre ascienden a un millardo de euros. Eso sin contar con que 60 iglesias de la ciudad acabaron anegadas y sus delicados mosaicos y pavimentos sufrieron la filtración por la sal del mar, situación que causó que la Superintendencia de Patrimonio estimara que se necesitarán 60.000 euros para cada templo y así evitar la corrosión de los materiales.

El avance del cambio climático y el aumento del nivel del mar ha ocasionado que el agua sobre la que los venecianos construyeron su ciudad se convierta en una amenaza que empeora con el paso del tiempo.

Bitácora de la inundación

El pasado 12 de noviembre el nivel del mar alcanzó los 187 centímetros. Solo en las primeras horas del suceso se reportaron dos fallecidos en la “ciudad de los canales”.

Un día después, el primer ministro italiano Giuseppe Conte expresó que “los daños son incalculables”, aunque aseguró que se disponen de los recursos para que la ciudad se vuelva a poner en pie.

Los expertos del Centro de Previsión de Mareas del Ayuntamiento de Venecia habían previsto un alza del mar de 160 centímetros para el 12 de noviembre — a la que definieron como “noche fatal” — , sin embargo, un pequeño ciclón con vientos de hasta 120 kilómetros por hora que golpeó Italia durante la semana pasada hizo que el agua llegara hasta los casi 190 centímetros de altura.

El 14 de noviembre el gobierno italiano decretó el estado de emergencia de Venecia. La información se dio a conocer a través de un tuit que publicó el primer ministro de ese país, quien además anunció un fondo inicial de 20 millones de euros para las intervenciones urgentes, como los servicios públicos y privados que están casi paralizados debido a la catástrofe.

Pero la marea volvió a subir el domingo 17 en algunas zonas de la ciudad, específicamente el noreste, hecho que afectó nuevamente la Plaza de San Marcos. A media mañana, el nivel del agua ya había alcanzado los 150 centímetros.

Se trata de la tercera inundación más fuerte en los últimos siete días después de la registrada el 12 de noviembre. Hasta los momentos no se han reportado más fallecidos.

«La ciudad de los canales» bajo el agua

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