• La violencia psicológica en la pareja es el preludio de la violencia física y suele dejar secuelas en la víctima, que en ocasiones puede padecer depresión y ansiedad

La violencia se observa en diferentes sectores de la sociedad y puede afectar a todos por igual. En la vida cotidiana, la estabilidad emocional puede verse afectada con tan solo una palabra o una frase que puede convertir a quien la dice en agresor y a la otra persona en víctima.

En la pareja la violencia tiene múltiples facetas.Algunas dejan marcas en la piel y son fáciles de identificar como golpes y moretones, pero otros signos son difíciles de notar. El maltrato psicológico es uno de los abusos más frecuentes en las relaciones sentimentales.   

A menudo las víctimas desconocen que están sufriendo una agresión. En este tipo de situaciones las personas afectadas tienden a justificar el comportamiento de su agresor. Este tipo de abuso aumenta progresivamente con el paso del tiempo y, dependiendo de su intensidad, puede ocasionar en las víctimas incluso, depresión y ansiedad. 

“Uno no se da cuenta de lo que está viviendo porque al principio te envuelven de una manera que jamás te permitiría pensar que esa persona podría hacerte daño”, cuenta para El Diario Alejandra Ochoa, quien fue víctima de abuso psicológico por parte de su pareja durante dos años. 

La mujer sufrió el primer signo de agresión cuando su ex pareja comenzó a reclamar por sus hábitos con el cigarrillo, pese a que, desde el inicio de la relación, sabía que la joven tenía esa práctica .

“Empezó a controlar cómo me vestía, a dónde salía. Me llevaba a todas partes y si yo iba sola se aseguraba de llamar a un taxi”, detalla.

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Alejandra recuerda que su novio le decía que su profesión (fotógrafa) no servía para nada y que debía encontrar un “trabajo mejor”. Por mucho tiempo, su pareja fue amable y detallista, pero con el pasar del tiempo cambió de conducta.

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El abuso psicológico se trata de una serie de comportamientos sistemáticos y repetitivos en el que el agresor busca dominar, controlar y atacar a la otra persona. En este caso en la relaciones de pareja generalmente se da del hombre hacia la mujer”. Antonella Fabiano, psicóloga

La sensación de culpa se hace presente. El hecho de no haber puesto fin al abuso a tiempo es una decisión que la joven no se perdona. “Jamás debí permitir que una persona me dañara así”, se recrimina Alejandra.

Prevalencia. El abuso psicológico de la mujer hacia el hombre representa el 5% de los casos que se registran.

Tres años pasaron para que Ochoa se pudiera recuperar del daño que sufrió. Las secuelas psicológicas la obligaron a asistir a terapia para sobrellevar las heridas de una relación que la marcó de por vida. Para ella lo más difícil es enfrentarse a las secuelas. 

“Después es cuando uno queda mentalmente arruinado, sin saber cómo el maltrato emocional puede doler más que un golpe. Te sientes humillado y ultrajado con una ardua tarea de sanar esas heridas mentales” , expresa.

La culpa como arma para dominar 

Un abusador psicológico tiende a hacer sentir responsable a su pareja por las fallas o situaciones que ocurran en la relación, como un arma para dominar, que forma parte de la dinámica del abuso.

María Rodríguez, licenciada en Idiomas Modernos, decidió terminar su relación por el abuso psicológico al que era sometida.  

“Siempre que teníamos una discusión sobre temas triviales o serios me hacía ver que algo que yo hacía en específico era el detonante de ello. Cuando no podía verlo, un día me amenazaba con terminar conmigo porque según él yo nunca quería verlo. Al final siempre lograba que yo dejara lo que estuviese haciendo y fuese a verlo”, cuenta para El Diario. 

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Cuando María le reclamaba algo a su pareja recibía como respuesta que debía ser más comprensiva porque él tenía otras cosas que hacer, además de estar con ella. “Al final terminaba echándome siempre la culpa y me hacía ver que yo era la que estaba mal”, comenta.

María cuenta que el sujeto siempre ponía la situación a su favor, nunca aceptaba una disculpa y siempre quería algo a cambio: “Como si él se mereciera una compensación por ‘mi error’, incluso por sus errores”. 

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Al principio el abuso es sutil, porque no es sistemático y repetitivo en el tiempo, es intermitente. Y es cada vez más se va estableciendo en la relación de pareja”. Antonella, Fabiano, psicóloga

En un momento el chantaje se abrió paso en la relación de María. Su novio le propuso tener  una relación abierta, ella no aceptó. Sin embargo, la reacción de su pareja fue inesperada. Él la amenazó con publicar un supuesto video sexual de ella si no accedía. En ese momento miles de pensamientos rondaron la mente de María. 

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“Al inicio lo pensé varias veces, pero me cansé de sucumbir ante el ‘tienes razón, es mi culpa’ o ‘tienes razón, debo ser más comprensiva y abierta’”. Así que simplemente le terminé y esperé las consecuencias. Al final no publicó el video, porque no aparecía yo sino otra muchacha”, cuenta. 

La manipulación económica también se da en este tipo de abuso al  mismo tiempo que el agresor busca la manera de beneficiarse de cualquier situación.

Del maltrato al acoso

Andrea Hernández, una joven defensora de los derechos de las mujeres, fue víctima de abuso psicológico, fue manipulada por su pareja y engañada en más de una oportunidad. Requirió terapia para superar el daño y se atrevió a contar lo vivido en su cuenta de Twitter.

Bajo la excusa de que no tenía trabajo, la ex pareja de Andrea encontraba la manera de que ella le diera dinero constantemente. Su ex pareja vivía en Mérida y ella en Caracas. La distancia, la falta de comunicación y otros problemas en la relación generaron un ambiente tenso entre ellos. Discutían constantemente y el conflicto se acentuaba. Él intentó terminar con la relación bajo la premisa de que ella había perdido el control.

“Me sentí muy mal. Lloré demasiado. Lo busqué para arreglar la situación”, contó Andrea.

Luego de reconciliarse, Andrea descubrió situaciones que le parecieron extrañas. Se enteró que su novio tenía otras relaciones. Él intentó convencerla de aceptar a sus otras parejas usando como excusa la premisa  de que no tenía relaciones sexuales con ellas. Inicialmente se negó a aceptar la situación y él la tildó de retrógrada. Este descubrimiento hizo que Andrea llegara a su límite por lo que decidió acabar definitivamente con esa relación. 

Su ex pareja insistía en arreglar la relación pero  ella se negaba, en ese momento comenzó el acoso. “Tuve que desaparecer un mes de mis redes sociales, me escribía por correo y yo ya no quería saber nada de él”. 

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Comenta que en todo momento la responsabilizaba a ella de lo que ocurría en la relación. mientras él se victimizaba. “Desde el día uno me hizo sentir culpable de todo y siempre era ‘pobrecito yo que no tengo trabajo ni dinero’”, comenta. 

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El agresor busca culpabilizar porque es una forma de dominar”.
Antonella Fabiano

Andrea sabía que existían otras mujeres que habían estado con su ex novio pero nunca imaginó que al publicar el abuso que vivió, muchas mujeres se sintieran identificadas con el patrón de violencia psicológica. Sin embargo, algunas de las víctimas que respondieron al tuit, fueron abusadas por el mismo agresor que Andrea denunciaba.

Círculo de la violencia

“Es alarmante que el abuso psicológico en más de 90% de los casos sea contra mujeres. Esto no tiene que ver con la posición social, niveles de educación, cultura, ni localización geográfica”, explica la psicóloga Antonella Fabiano. 

La especialista detalla que la sociedad venezolana está acostumbrada a entender el abuso como daño físico, sin embargo, el abuso psicológico es un tipo de agresión que se puede dar en las relaciones de pareja y puede originar secuelas mentales en sus víctimas.

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El abuso psicológico entra en lo que se conoce como el “círculo de la violencia”.

Este círculo inicia en la fase de enamoramiento que se da al comenzar una relación. En esta etapa las señales de alerta son muy sutiles. El hombre idealiza a la mujer y esto genera en ella una dependencia emocional en la que el hombre comienza a “validar” a la mujer. 

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Tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida” Esta es una frase típica en esta etapa.

Una vez que se consolida esta dependencia emocional el hombre empieza poco a poco a ejercer control sobre la mujer y paulatinamente la aleja de sus amigos y seres queridos con excusas o quejas. El hombre tiende a hablar mal de algún amigo o familiar para tratar de alejar a su pareja de ese entorno. 

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Quédate conmigo, estoy aburrido, no salgas esta noche, no me gusta que hables con esa persona”. Frases usadas por el agresor para controlar a su pareja.

“Estas palabras  generan una tensión en la pareja que crece a modo de “bola de nieve”, explica la psicóloga.

La tensión desencadena la siguiente fase que es el acto per se: la agresión psicológica.  El agresor busca aliviar la tensión en la pareja y comienza la etapa de arrepentimiento. De esta manera se repite el ciclo de violencia psicológica 

“Al principio el abuso es sutil, porque no es sistemático y repetitivo en el tiempo, es intermitente. Y es cada vez más  se va estableciendo en la relación de pareja”, explica Fabiano .

La victimización 

La aparente victimización del hombre también se observa en este tipo de abusos. Se trata de un mecanismo para someter y subyugar a la mujer. 

“Tiene mucho que ver con la culpa, porque cuando un hombre le dice a una mujer, que ya se siente culpable, que él ‘no es nada sin ella’ genera que esta mujer no lo pueda dejar. Esta victimización no es tal, es parte de la manipulación del otro para mantener a su pareja siempre con él”, explica Fabiano.

Este tipo de abuso comienza a minar el autoestima de la mujer y se ve mucho más afectada a lo largo de tiempo, señala la especialista. El maltrato psicológico puede desencadenar problemas mentales como ansiedad y depresión, además de un un estado de alerta constante por miedo a que su agresor le inflija más daño.

Al concientizar el abuso, la víctima se recrimina no haber detenido aquella situación a tiempo. En muchos de los casos las víctimas de abuso requieren terapia para poder superar el abuso.  

“El abuso psicológico es el preludio al maltrato físico”, dice la especialista. 

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Doblemente abusada

Cuando la mujer se hace consciente del abuso psicológico, la sociedad tiende a minimizar el daño al no tratarse de abuso físico. “Eso hace que la mujer sea revictimizada porque no recibe la credibilidad necesaria. Además como sociedad justificamos que resolver un problema tiene que pasar por un comportamiento violento. La mujer se encuentra involucrada en una sociedad patriarcal donde la violencia es normal para resolver un conflicto”, explica Fabiano.

La especialista comenta que en muchos casos el círculo cercano de la víctima tampoco nota las señales de abuso psicológico. Sin embargo, la familia puede ser un gran apoyo para la mujer que termina con el ciclo de violencia. Servirá de apoyo y puede ayudar a sanar siempre y cuando sea una familia contentiva y que no practique la violencia intrafamiliar. 

La violencia psicológica puede dejar daños permanentes en sus víctimas. Conocer las señales del abuso psicológico es la clave para evitar que estos maltratos desencadene violencia física o incluso la muerte. La violencia en todas sus formas sigue siendo violencia. En el caso del abuso psicológico los golpes viene disfrazado de palabras que dañan, manipulan e hieren. 

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