• Ante el aislamiento preventivo por el avance global del Covid-19, muchas personas son vulnerables, desde el punto de vista psicológico, a estar confinados en sus hogares. En El Diario conversamos con una especialista para comprender cómo este fenómeno afecta a quienes se encuentran dentro del TEA

Las personas que padecen de Trastorno del Espectro Autista (TEA) están acostumbradas a mantener patrones de comportamiento rutinarios, sin embargo, la cuarentena impuesta en varios países, para evitar la propagación del coronavirus de Wuhan (Covid-19) ha alterado su estilo de vida.

En exclusiva con El Diario, Skeilly Castellanos, psicóloga educacional y especialista en TEA, dio varios consejos para entender cómo afecta la cuarentena a las personas con este trastorno y qué se puede hacer para minimizar los efectos del confinamiento preventivo. 

Efeméride. Cada 2 de abril se celebra el Día Mundial sobre la Concienciación del Autismo. Resolución aprobada por la ONU en el 2008.

“En los niños, el hecho de haber dejado de asistir a su colegio, a sus actividades extra académicas, incluso haber dejado de asistir a las actividades terapéuticas, les representa un cambio en su dinámica”, explicó.

La especialista en salud mental comentó que producto del encierro pudiesen empezar a aparecer nuevos indicadores de ansiedad, irritabilidad, llanto o alteraciones emocionales como respuesta al cambio repentino de sus actividades diarias. Esto, a su vez, se traduce en incomodidad o mayor susceptibilidad tanto en niños, como en adolescentes y adultos que están dentro del llamado espectro autista.

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Niño con autismo. Foto: Cortesía

¿Qué hacer para que evitar estas consecuencias? 

Castellanos indicó que lo principal es establecer rutinas e incorporar en ellas tareas que estén acorde a lo que será su dinámica diaria en casa debido al tiempo de cuarentena. 

Normalmente, comentó la psicóloga, las personas que están dentro del TEA no representan en su rutina en casa lo que hacen, ya sea en el colegio o en las citas terapéuticas. Por ello, resaltó que es importante incorporar de manera progresiva, paulatina y con claves visuales, las nuevas dinámicas. 

“Esto va a variar dependiendo del nivel de compromiso que tenga la persona. Si son niños o adolescentes que saben leer y escribir, simplemente se les puede hacer un horario con la descripción de las tareas que vamos a ir haciendo”, aconsejó la especialista. 

Tipos de TEA

1.- Autismo: trastorno que comienza, generalmente, durante los primeros 3 años de vida. Algunos síntomas que se hacen notables son: nula o escasa comunicación verbal, poca sociabilidad y tendencia a estar solitario. No muestra interés por identificar objetos.

2.- Síndrome de Rett: este trastorno comúnmente solo se presenta en niñas y se caracteriza por una personalidad agresiva. Quienes lo padecen, llegan a sufrir un proceso degenerativo y progresivo del sistema nervioso que se manifiesta en forma de alteraciones en la comunicación, cognición y motricidad. Aparece alrededor de los 2 primeros años de vida.

3.- Síndrome de Asperger: este es el tipo de TEA más difícil y más tardío de diagnosticar porque las personas no presentan ningún tipo de discapacidad intelectual ni rasgo físico que lo identifique. El déficit se percibe en las habilidades sociales y de comunicación.

4.- Síndrome de Heller: suele aparecer durante los 2 primeros años de vida, aunque en ocasiones hasta pasados los 10 años. También afecta áreas como el lenguaje, función social y motricidad. Además, el comportamiento de estas personas es agresivo y repentino.

5.- Trastorno generalizado del desarrollo no especificado: es una etiqueta que utilizan los especialistas en aquellos casos que los síntomas clínicos son demasiado heterogéneos como para ser incluidos en alguno de los otros tipos.

Fuente: Universidad Internacional de Valencia – España

Castellanos añadió que siempre va a existir cierta resistencia a los cambios en el inicio de procesos como el de la cuarentena social, sin embargo, con la práctica a lo largo de los días irán mejorando la situación. 

Destacó que no es correcto que los padres, en casa, pretendan enseñar lecciones nuevas del colegio a los niños con TEA. Lo más recomendable es reforzar los conocimientos que ya tiene el infante o el adolescente sin forzar y exigir.

“Las estrategias pedagógicas que puedan estar teniendo en el colegio son distintas a las que nosotros, como padres o como cuidadores, podemos implementar en casa. Además, ya es suficiente el estrés que implica toda esta situación de cuarentena, todo este cambio de dinámicas para que sumemos una exigencia más a la incorporación de las tareas en casa”, explicó Castellanos.

¿Qué pueden hacer los padres? 

1.- Mantener la calma y la armonía, pues los niños y adolescentes van a percibir las energías negativas y esto generará más estrés y ansiedad.

2.- Comprender que los niños, independientemente del nivel académico que estén cursando, son infantes que necesitan moverse, jugar, hacer actividades motoras y físicas para drenar la energía.

3.- Tratar de hacer adaptaciones en casa que les puedan permitir a los niños recrearse con actividades. 

4.- Regular los tiempos de exposición a dispositivos electrónicos como televisión, tablet, computadora o teléfono. Mucho más si es antes de la hora de dormir porque entonces el sueño será poco reparador y la consecuencia es una conducta irritable. 

Resultado de imagen para padres ayudando a hacer tarea a sus hijos
Foto cortesía

Recomendación de rutina 

Skeilly Castellanos advirtió que hablar de una rutina específica va a depender de la realidad y capacidad de cada familia. Sin embargo, destacó los siguientes datos:

1.– Pautar una hora para levantarse un poco más tarde de la usual para ir al colegio. Luego de esto, asearse. 

2.– Al momento de desayunar, almorzar o cenar, hacerlo en familia y sin exposición a la televisión. 

3.– Dedicar una hora o 45 minutos a hacer actividades académicas en la mañana cuando el cerebro está descansado. 

4.- Luego de las tareas es necesario hacer espacio para un receso, donde los niños o adolescentes puedan hacer alguna actividad divertida que les guste. Esto puede ser hasta la hora de almuerzo. 

5.– Después de almuerzo se puede hacer otra hora de actividades académicas, pero necesariamente diferente a lo que ya se realizó en la mañana. Al final de esta hora, el niño puede hacer manualidades o alguna otra cosa de su agrado que involucre creatividad. 

6.– Abrir un espacio para juegos. Para que salte o se mueva de un lado a otro y posteriormente, cenar y luego de una actividad familiar, ir a dormir.

Crear una rutina que les transmita seguridad emocional a personas con espectro autista es una clave que les permitirá lidiar con la cuarentena, que por ahora, se mantiene de manera indefinida.

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