• Miles de venezolanos se ven obligados a romper con el confinamiento y a generar ingresos lejos de sus casas para llevar el sustento a sus hogares. En El Diario elaboramos un sondeo en el que 85.5% de los encuestados respondió que debe ir a laborar por necesidad

El reloj marca las 6:00 am y Mariel Pérez se dirige con premura hacia su trabajo, al cual tiene como hora de llegada las 8:00 am. A pesar de que todo el país está en cuarentena, debido a la pandemia por el Covid-19, ella se encarga de manejar el área de atención al cliente de un banco de lunes a viernes, mientras el público al que se dirige se encuentra en aislamiento preventivo.

Llegar a su destino es una tarea engorrosa, cuenta en exclusiva para El Diario. Ante la escasez de gasolina y de transporte público en el país, tiene que esperar más de media hora para poder subirse en los dos autobuses. Más allá de que la joven acata las normas de prevención, como el uso de tapabocas y guantes, el miedo por contraer el virus es latente.

Independientemente del confinamiento, y a pesar de que su salario no alcanza para cubrir todas sus necesidades, afirma que tiene la misión de cumplir con su trabajo porque presta un servicio que beneficia a la comunidad bancaria y considera que aporta un granito de arena para un país que se halla sumergido en el caos.

Así como Pérez, hay miles de venezolanos que se ven obligados a romper con el confinamiento y generar ingresos lejos de sus casas para llevar el sustento a sus hogares.

Venezuela conmemora el Día del Trabajador en un panorama complicado. Además de la cuarentena, a los trabajadores que ganan sueldo mínimo les toca sobrevivir con un salario de 400.000 bolívares, aprobado por Nicolás Maduro para este 1° de mayo, incluyendo un bono de alimentación por el mismo monto.

De acuerdo con la tasa del día del Banco Central de Venezuela (BCV), el nuevo salario equivale a 4,53 dólares si se toma como referencia el salario mínimo integral de 800.000 bolívares, y a 2,26 si solo se evalúa el sueldo base de 400.000 bolívares.

En un sondeo realizado por El Diario en Twitter, de los 76 encuestados, 85.5% respondió que va a trabajar por necesidad, pues si no acuden a sus empleos no pueden subsistir. En tanto, 11.8% afirmó que salen por vocación, por amor al trabajo. Tan solo 2.6% eligió que lo hacen por ganar experiencia.

Con base en 214 votos, 37.9% indicó que sigue creyendo y trabajando en Venezuela porque no quiere abandonar a su familia, por lo tanto labora en beneficio de ellos; 35% estimó que cree en el país, confía en que la situación mejorará; 26% reveló que no cuenta con el capital suficiente para migrar y buscar otras opciones; mientras que 0.9% respondió que percibe un buen sueldo, suficiente para costear todos los gastos.

Ante la crisis que desató el coronavirus de Wuhan en toda Venezuela, 33.6% de los encuestados afirmó que sus jefes no han vulnerado sus derechos como empleados; mientras que 25% indicó que sí ha recibido fallas en los pagos. De los 128 trabajadores que votaron, 28.8% respondieron que han perdido su empleo; mientras que 8.6% señalaron otras opciones.

Una celebración anual

El Día Internacional del Trabajador se conmemora cada 1° de mayo para defender los derechos del movimiento obrero a nivel mundial. Se trata de una jornada que también es motivo para solicitar reformas, denunciar abusos y mejorar las condiciones de la clase trabajadora.

Solo en Estados Unidos, Canadá y otros países no se lleva a cabo esta celebración. En su lugar, se conmemora el Labor Day el primer lunes de septiembre.

Los orígenes del Día del Trabajador datan del siglo XIX. Hace homenaje a “Los Mártires de Chicago”, un grupo de sindicalistas anarquistas que fue ejecutado en Estados Unidos en 1886. Ellos exigían la reducción de la jornada laboral a ocho horas, puesto que solían trabajar hasta 16 horas continuas.

Con la llegada de la Revolución Industrial, la explotación de millones de trabajadores en las fábricas alrededor del mundo generó un sentimiento de injusticia y descontento, debido a que las jornadas laborales eran extenuantes y los salarios bajos. Esto causó la organización de movimientos sociales.

Andrew Johnson, presidente de EE UU en ese momento, promulgó una ley que establecía las ocho horas de trabajo diario. En vista de que el sector empresarial no quiso acatar esta ley, miles de trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo de ese año.

El conflicto se expandió hacia otras ciudades. Miles de industrias se paralizaron como revelación contra el modelo económico que oprimía a sus obreros.

La fábrica McCormick, de Chicago, no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1º de mayo la policía disparó a quemarropa contra los manifestantes en las puertas de la empresa, causando seis muertos y varias decenas de heridos.

Luego de varios días de protesta, el 4 de mayo se convocó una concentración pacífica en la plaza de Haymarket, en Chicago. Un artefacto explosivo estalló entre los manifestantes y policías —que intentaron disolver el acto de forma violenta— produciendo víctimas mortales. Este hecho se conoce como “La masacre de Haymarket”.

A raíz de la revuelta, el 21 de junio comenzó el juicio a 31 trabajadores acusados de haber sido los presuntos promotores del conflicto. Entre los detenidos, ocho fueron hallados culpables. A cinco los condenaron a la horca, mientras que a los otros tres los llevaron a prisión.

A todas estas personas se les conoce como “Los mártires de Chicago”, debido a su sacrificio en la lucha por las reivindicaciones laborales del movimiento obrero. Es por esto que, en 1989, el Congreso Obrero de la Segunda Internacional Socialista declaró el 1° de mayo como el Día Internacional del Trabajador.

Situación en Venezuela

La clase trabajadora de Venezuela es una de las menos privilegiadas del mundo en cuanto al tema de salarios. El aumento de sueldos que decretó Nicolás Maduro para este 1° de mayo, de 400.000 bolívares, sigue siendo insuficiente para cubrir los gastos básicos.

Durante el mes de marzo, el monto que se requería para abarcar los gastos de la Canasta Alimentaria era de 19.156.813,68 bolívares, de acuerdo con los datos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda).

El monto calculado por el Cenda para la Canasta Alimentaria era equivalente a 236,66 dólares, según su publicación del 17 de abril de 2020. Por ende, una familia necesitaba aproximadamente 76 salarios mínimo—obviando el cestaticket— para acceder a la misma.

Para abril, la canasta podría costar más de 60.000.000 de bolívares, es decir, al menos 339 dólares para cubrir los gastos de la misma, estima Óscar Meza, director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FMV), en una entrevista con Unión Radio.

De acuerdo con el pronóstico de Meza, tomando en cuenta el incremento del dólar oficial y paralelo desde el mes anterior, ahora un grupo familiar requeriría 150 salarios para acceder la Canasta Alimentaria,  y es que tan solo alcanzaría para abarcar 0,66% de los gastos.

“Debo precisar algo. Estamos solo hablando de la canasta alimentaria. La Básica se ubicó en 616 dólares en marzo, de manera que si fuéramos rigurosos, el artículo 91 de la constitución señala que el salario mínimo debe guardar relación con el costo de la canasta básica. Lamentablemente estamos muy lejos de que eso ocurra”, declaró el presidente de Cendas-FMV.

El Día del Trabajador se convirtió en una conmemoración atípica para Venezuela. La crisis económica ha mermado la calidad de los servicios. A pesar de la precariedad en cuanto a los sueldos y la cantidad de las adversidades que se han presentado, los venezolanos continúan en su labor que, al mismo tiempo, contribuye a que el país salga hacia adelante.

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