• Karla Patricia Méndez* tenía 14 años de edad cuando un sujeto comenzó a amenazarla para obtener desnudos de ella a través de una aplicación de mensajería instantánea. Foto: Free-Photos / Pixabay

Una pesadilla de la que despertó luego de varios meses se convierte en testimonio. Así fue la desgarradora experiencia de una mujer caraqueña, que se topó en el antiguo chat de Messenger (aplicación de mensajería instantánea que dejó de funcionar en 2014) con un sujeto que emprendió un acoso cibernético para lograr obtener videos íntimos de ella a través del miedo que le estaba generando.

Karla Patricia Méndez* tenía 14 años y cursaba octavo grado. Al igual que los demás adolescentes, usaba la mensajería para conversar con amigos, familiares y conocer a otros jóvenes. Nunca había pasado nada extraño, hasta que un día un sujeto la agregó con un correo similar al de una amiga de ella.

“Su correo era muy parecido al de una amiga y no sé si esa amiga tuvo algo que ver. Acepté y me empezó a escribir y me dijo que hiciéramos una videollamada. En ese momento aún creí que era mi amiga y accedí (…). Cuando abrí la videollamada era un tipo con su miembro genital afuera. No se le veía la cara, solo tenía la cámara ahí”, contó Karla en entrevista para El Diario.

La impresión y descontento por lo que estaba ocurriendo generó que ella cancelara la conversación. Expresó a la persona que eso que estaba pasando no le gustaba, pero ya él tenía un fin y sabía cómo convencerla para conseguir lo que quería.

Foto:  Лечение наркомании en Pixabay. Referencial
Empezó a amenazarme (…), decía que difundiría mi correo para que otras personas me agregaran y así pasó. Me agregaban pedófilos. A él lo bloqueé, pero me agregaba de otras cuentas. Estaba muy asustada”, recuerda.

Modus operandi

El sujeto pedía a Karla que se desnudara en videollamada y, con amenazas y acoso, logró que el temor en ella la llevara a aceptar la petición.

“Me desnudé, no se me veía la cara. Él me pedía que hiciera cosas que no pude hacer, quité la cámara, de verdad no podía hacer lo demás que me exigía. De ahí fue peor, me empezó a agregar de otros correos”, según su testimonio.

El acoso siguió por un mes entero, Karla no le había contado nada a su madre de lo que estaba ocurriendo. Vivía de mal humor, asustada, lloraba sola en las noches y se sentía perseguida.

La joven recuerda que pedía prestados los celulares de sus amigas del liceo para ingresar a su Messenger y ahí veía cómo le seguían llegando solicitudes de personas, que al igual que aquel hombre, buscaban tener una conversación sexual con menores de edad.

Comienzo del fin

Las amenazas en contra de Karla se fueron tornando más graves, eso hizo que ella tomara la decisión de contarle a su mamá la situación, porque no podía seguir aguantando sola lo que le estaba pasando.

Llegó el punto en el que me dijo que me iba a matar, que viera el carro rojo que estaba afuera del colegio y sí, había uno, y yo me creí todo (…). Cuando le conté a mi mamá casi se muere. Ella se puso en contacto con la policía y ahí empezaron a radiar el teléfono y el correo, pero nunca dieron con el sujeto porque él usaba VPN para que no lo localizaran”, contó.

La situación seguía generando angustia en Karla, pero ya contaba con el apoyo de su madre, quien considera que fue su “psicóloga personal” para enfrentar toda la situación y hasta ahora, a sus 24 años de edad, se lo sigue agradeciendo.

“Mi mamá es una mujer muy fuerte y creo que ella misma me hizo terapia, no fui al psicólogo”, detalla en su testimonio.

Como experiencia le quedó ser más cuidadosa con las solicitudes que recibe y asegura que es “enemiga” de enviar fotos íntimas de ella a otras personas y recomienda a sus amigas que tampoco lo hagan.

¿Qué dice una especialista?

La licenciada Maridelys Laurens, psicóloga clínica, aseguró en entrevista para El Diario que estas violaciones a la intimidad generalmente las realizan personas muy cercanas al entorno familiar.

Los niños más pequeños son vulnerables en la medida que los padres no den la información necesaria para que puedan distinguir cuándo están siendo manipulados”, indicó Laurens.

Asimismo, resaltó que los adolescentes, a partir de los 12 años, por lo general, no asumen la connotación de lo que podría ocurrir al enviar una foto íntima, además explicó que estas imágenes, aunque sean eliminadas pueden quedar en un servidor.

Sextorsión Es cuando un individuo chantajea o extorsiona a su víctima con imágenes íntimas de ella y amenaza con difundirlas a través de grupos de mensajería instantánea o subir a las redes sociales.

La especialista mencionó que es importante que los padres logren la confianza con sus hijos para que en situaciones de acoso o abuso puedan comunicárselo y poder buscar ayuda.

“Es importante lograr la confianza con sus hijos que, previo al hecho, puedan comunicarlo. Una vez que ha pasado, es necesario buscar ayuda profesional para manejar la situación en casa. La dinámica familiar cambia y los niños van a poder superarlo en la medida que tengan padres que puedan superarlo y para eso es importante la ayuda psicológica o de grupos de apoyo”, comentó.

Laurens también explicó que se puede detectar que un menor de edad estaría pasando por una situación de acoso o abuso a través de sus conductas.

“El niño puede volverse retraído, tener temor, porque en el fondo sabe que algo está mal, pueden generarse pesadillas o conductas ansiosas. Buscan la protección de sus padres y pueden ser más demandantes con la atención bajo esa necesidad de protección”, informó.

Asimismo, indicó que, en la adultez, si la situación no fue manejada de forma adecuada, puede ocasionar trastornos a nivel sexual y en la búsqueda de pareja.

“Pueden buscar personas maltratadoras o abusivas por creer que es lo único que merecen o pueden conseguir. Puede haber fallas de vínculos afectivos al no confiar en las personas alrededor (…) en casos extremos, podría convertirse en una persona abusadora”, detalló.

Los consejos

La psicóloga recomendó que los padres deben estar muy atentos a las redes que utilizan sus hijos, informar de estas situaciones de abuso a los niños y limitar el uso de las redes sociales dependiendo de la edad de cada niño.

“Una cosa es la confianza con los hijos y otra la confianza con los extraños. Muchos padres no revisan todo con los adolescentes por no ‘violentar su intimidad’, pero es necesario hacerlo con respeto, bajo la necesidad de proteger a sus hijos”, enfatizó.

Para realizar denuncias el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) cuenta con un departamento en el que atienden los delitos informáticos, donde las víctimas de “sextorsión” pueden dirigirse. También fue habilitado el correo denunciasinformaticos2020@gmail.com, en el que se mantendrán recibiendo denuncias las 24 horas del día.

*La víctima solicitó colocar un nombre ficticio para proteger su identidad.

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