• El coronavirus ha ocasionado una gran recesión económica en el mundo, dejando a millones de personas desempleadas y con la necesidad de reinventarse para regresar al campo laboral

Durante el último año de su carrera universitaria, Alexandra* estuvo trabajando en una agencia de publicidad en el sureste de Caracas. Una semana antes de que el régimen de Nicolás Maduro anunciara los primeros casos de covid-19 en Venezuela, observó con cautela que su entorno laboral no estaba bien.

blank
Estábamos pasando por un momento muy crítico. No teníamos clientes, pasamos de tener cinco a ninguno. No nos estaban pagando pero seguíamos yendo al trabajo”, recordó para El Diario la comunicadora social.

El 11 de marzo la convocaron a una reunión con el resto del equipo. El jefe anunció que los community manager ahora tenían que buscar clientes, labor que no les correspondía. Si lo lograban, les darían una comisión.

Inició la cuarentena y sus superiores no les habían informado sobre cuál sería el nuevo protocolo para laborar desde casa, todo parecía estar en pausa. “Me di cuenta de que mi puesto ya no estaba siendo realmente necesario, porque no había a quién manejarle las redes sociales. Sentía mucho temor, pero me enfoqué en buscar nuevos clientes para seguir contando con mi sueldo y lograr ese bono”.

Había poca actividad y un día Alexandra recibió un consejo inusual de una de sus compañeras de trabajo: que buscara otro empleo de medio tiempo. Le resultó extraño, “lo natural era que me dijera que tratara de extender mi horario laboral, pero me explicó que la empresa no tenía la capacidad de pagar más del tiempo que estaba trabajando porque aún no conseguíamos nuevos clientes”.

La joven de 23 años de edad admitió que en ese momento no contaba con un plan B, solamente estaba enfocada en terminar las últimas evaluaciones de la universidad y cumplir con sus asignaciones en la agencia. Ella no sabía lo que avecinaba.

Después de casi un mes en cuarentena, su coordinador la contactó para preguntarle si podía llamarla. Alexandra le dijo que sí y tuvo un mal presentimiento. En ese momento estaba con su novio y le preguntó si creía que la sacarían de la nómina. Él le contestó: “No creo que lo hagan, estamos viviendo una pandemia, sería una maldad si lo hacen”, su respuesta no la calmó.

Le dijeron que ya no podía seguir trabajando con ellos, la despidieron. “En ese momento sentí mucha impotencia, era un momento muy duro, a muchas personas las botaban de sus trabajos y tocaba resolver en plena pandemia. Fue muy difícil, ni siquiera contaba con mi título universitario”, recordó.

Despido laboral
Foto cortesía

La psicóloga Blanca Siso explicó para El Diario que en ese contexto es necesario tener un manejo adecuado de las expectativas. “Deben ser lo más objetivas posible y acordes con la realidad que existe dentro del mundo laboral”.

Agregó que una característica importante que debe tener una persona es ser adaptable, porque eso permitirá revisar las metas cada cierto tiempo para verificar si se cumplieron o modificarlas para lograrlo. También implica ser flexible. De lo contrario, llegará la rigidez que no permite generar cambios.

“¿Cuál es el riesgo? Quedarse estancado con que las cosas deban salir como esperas y que venga la realidad a sorprenderte con un cambio inesperado. Las expectativas tienen que ser objetivas y contar con la capacidad de adaptación, Eso será fundamental para manejar un rechazo laboral en medio de esta situación”, enfatizó la especialista.

Cómo desarrollar la objetividad

– Hacer una lista sobre cuáles fueron las razones del despido y enumerar las que dependen de la persona.

– Escribir una lista sobre las fortalezas laborales.

– Comparar y observar.

Alexandra, a pesar de la reacción inicial, pudo ser objetiva: reconoció las razones del recorte de personal, la pandemia era un problema externo y que no tenía nada que ver con sus habilidades. “Es una situación que no debe afectar el autoestima, porque si se ve de otra forma, no estás siendo objetivo”, apuntó Siso.

Cerrar ciclos

Luego de haber contestado esa llamada, Alexandra nunca recibió ningún documento que notificara su despido. “No tuve más contacto directo con ellos, pero me mantuvieron en los grupos (chats de WhatsApp) donde estaban los clientes, vi cómo algunos de ellos se reactivaron por el delivery, cómo la dinámica del trabajo regresó. Incluso le escribí a uno de los que fue mis jefes para salirme, porque era muy incómodo, tampoco me daban respuesta de cuál era mi situación”.

Asegura que cayó en una gran depresión, no quería hacer nada y tampoco se sentía animada. “Lloré muchísimo, había terminado la universidad y no tenía trabajo. Me cuestioné si elegí bien la carrera que estudié”.

Se encontraba transitando un “duelo laboral”. Siso indicó que ese término está bien utilizado porque “habían expectativas que no se cumplieron, concluyó un trabajo, habían sueños. Luego de drenar y llorar, toca centrarse en lo más importante: la vida continúa y adaptarse a lo que está pasando”.

Alexandra recuerda que logró finalizar su duelo con la agencia cuando la sacaron del grupo de WhatsApp y leyó el anuncio que dieron los encargados sobre los pagos de la nómina.

“Ese momento fue mi cierre ‘formal’ con ellos, porque nunca me dieron una carta que mostrara mi despido. No fue nada ético de su parte, simplemente fueron oídos sordos, ni siquiera me dieron mi última quincena”, dijo.

despidos por pandemia
Foto cortesía

Cultivar la resiliencia tras el duelo laboral

La necesidad de seguir adelante fue el motor de Alexandra. Tenía que trabajar, ayudar a mantener su hogar junto a su madre. “Tenía que buscar una solución, quedarme deprimida por la falta de trabajo no iba arreglar nada”.

A partir de allí, empezó a actualizar su perfil en Linkedin y su currículo, buscó cursos para capacitarse y enviar solicitudes para nuevos trabajos, sin importar el temor que podía sentir.

Le ayudó saber que no estaba sola, sus amigos estaban pasando por el mismo trago amargo, “no seríamos los primeros ni los últimos en vivir esto. Sé que soy buena en lo que hago y había empresas que seguían buscando nuevo personal”. Al poco tiempo, consiguió su primer trabajo freelance y le llegaron nuevos proyectos.

blank
Crecí mucho en este proceso, siento que mi experiencia laboral se nutrió mucho más luego de que me despidieron. No les guardo rencor, porque entiendo que fue una situación difícil, solo considero que la manera en cómo lo gestionaron no fue la mejor”, manifestó.

Alexandra en estos meses ha conocido otras dinámicas de trabajo, ahora está laborando en otra agencia. “Entendí que las cosas pasan por algo, así que le doy las gracias a esa empresa que me botó, porque he aprendido mucho luego de haber trabajado con ellos”.

La resiliencia es la capacidad de superar situaciones adversas, y esta forma parte de las características que incluye la psicóloga Siso. “No es solo adaptarse, también implica aprender de la experiencia y crecer. Que cuando termine puedas salir fortalecido en un área de tu vida o en varias”.

Así se sintió Alexandra, “fue una situación difícil, porque estamos viviendo una pandemia, me había quedado sin trabajo y no pude tener una culminación normal de mis estudios, se acumularon muchas cosas. Pero esto me fortaleció muchísimo, tengo un empleo que me gusta mucho, he visto reflejado mi esfuerzo y valoran mi trabajo”, concluyó.

(*) Alexandra fue un nombre ficticio, para proteger la identidad de la entrevistada.

Noticias relacionadas