• Con Petare Vip Jennifer y Emerson recrean sabores criollos en tierras incas. También apoyan a los venezolanos que recién comienzan su tránsito en Perú. Foto: Natalia Cordoves

Jennifer Bustamante y Emerson Mejías, una pareja venezolana, asumieron en 2017 el reto de complacer los paladares más exigentes de quienes viven en uno de los mejores destinos culinarios del mundo según los World Travel Awards: Perú.

Lima, también denominada “Ciudad de los Reyes” por su fundador Francisco Pizarro, quien decidió llamarla así porque según una las hipótesis, coincidió con la fecha en la que los Reyes Magos encaminaron a Belén, alberga actualmente a 700.000 del casi 1.000.000 de venezolanos que viven en Perú, quienes empujados por la crisis socioeconómica se vieron obligados a empezar una nueva vida lejos de los suyos.

Al llegar a tierras incas decidieron emprender el negocio gastronómico con una variada oferta de comida criolla, en el segundo país con más venezolanos en el mundo. Esto de acuerdo con datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Jennifer, de Charallave, y Emerson, de Petare, enfrentaron grandes desafíos al llegar a Lima para acceder a un trabajo formal en un país donde más de 70% de su población trabaja en la economía informal, según la Cámara Nacional de Comercio, Producción, Turismo y Servicios (Perucámaras). Por eso decidieron crear su propio empleo para poder dar trabajo a quienes, como ellos, estaban sumergidos en la desesperada búsqueda de encontrar un ingreso estable en el extranjero. 

Gestación de Petare Vip

Con tan solo 15 dólares, dinero que quedó después de haber vendido carro, moto y demás pertenencias que tenían en Caracas, en mayo de 2017 emprendieron un viaje por siete días en carretera hacia Perú. Buscando una mejor calidad de vida, compraron un balde grande para preparar tizana.  Empezaron a ofrecer la ensalada de frutas en uno de los principales mercados del distrito de Surquillo en Lima.  

Durante la primera semana la receptividad fue buena, en especial por parte de los demás venezolanos, quienes anhelaban comer como en casa y pedían a gritos arepas y empanadas.

Días después, Jennifer y Emerson compraron una cava y empezaron a ofrecer arepas, café y tizanas. Tras largas caminatas lograron vender todos sus productos en pocas horas, lo que tomaron como una buena señal para seguir con el negocio y dedicarle su tiempo al 100%.

Lo más fuerte fue haber dejado a nuestra hija de 2 años en Venezuela, pensar que cada día crecía lejos de nosotros y sin tener la certeza de cuándo la volveríamos a ver”, detalla Jennifer.

Sin embargo, como todo comienzo fue duro, no todas las jornadas eran buenas. Incluso algunos días les tocó desayunar y almorzar las arepas que no se lograron vender del día anterior, contaron para El Diario.

El punto de encuentro de los venezolanos

Pasaron seis meses recorriendo las calles con cava y balde en mano, vendiendo la famosa arepa que cada día se hacía más popular entre los peruanos, quienes movidos por la curiosidad siempre se animaban a comprar ese peculiar “pan a base de maíz”. Jennifer y Emerson lograron ahorrar lo suficiente para poder comprar su primer carrito de hamburguesas y conseguir que su hija viajara desde Venezuela para reunirse con ellos.

Foto: Jennifer Bustamante y Emerson Mejías

“Estuvimos varios días detrás del alcalde, lo esperamos días enteros para conversar con él, pero gracias a Dios nos apoyó y nos dio la oportunidad. Hoy los mismos peruanos nos ponen como ejemplo y eso nos llena de orgullo”, dijo Jennifer.

Una vez que contaron con la autorización y demás requisitos para vender en el distrito, ubicaron su primer carrito en el cruce de la avenida Paseo de la República con calle San Diego en Surquillo, el cual se convirtió en el punto de encuentro de decenas de venezolanos. 

Estos, atrapados en la nueva rutina de un extranjero en Perú, se daban cita después de las extensas jornadas laborales para disfrutar de hamburguesas, pepitos, empanadas y arepas. Comidas que en cada bocado los transportaban a la tierra que los vio nacer y alimentaba el impulso que los motiva a seguir “echándole pichón” a la vida.

Fue así como nació Petare Vip, restaurante que hoy se ha convertido en referencia de la comida venezolana en Lima. Ahora el establecimiento cuenta con varias mesas, una amplia carta de platillos venezolanos y servicio de delivery, ubicado en la calle Luis Varela y Orbegoso 256, Surquillo en Lima.

Ayudan a ayudar

Jennifer y Emerson contaron para El Diario que cada año si está dentro de sus posibilidades, un porcentaje de sus ganancias la destinan para campañas escolares y de invierno, en las que apoyan a los niños venezolanos para el inicio de las clases y brindan abrigo para todo el que lo necesite.

“Ayudamos a otros porque sabemos lo que es llegar sin nada a un lugar donde no tienes familia ni amigos y tampoco conoces a nadie”, comenta Emerson.

La constancia y esfuerzo los han llevado a ganarse el cariño y respeto de peruanos y venezolanos, incluso han sido los responsables de recepciones de reconocidos artistas venezolanos que visitan Perú para realizar sus presentaciones y shows, como Erika de la Vega, Norkys Batista, Marko Música, Luis Chataing, entre otros.

Volver a empezar en pandemia

El pasado 15 de marzo, el presidente de Perú, Martín Vizcarra, anunció a través del Decreto Supremo el estado de emergencia como medida extraordinaria para frenar la propagación del coronavirus en el país.

La norma estableció la suspensión de las actividades en restaurantes y otros centros de consumo de alimentos. Mientras que, los ciudadanos debían cumplir con una estricta cuarentena, de lo contrario serían sancionados con multas que van desde los 25 hasta los 130 dólares.

La emergencia sanitaria que enfrenta Perú “nos obligó a tomar decisiones difíciles como reducir nuestro personal de nueve a dos empleados y replantearnos algunos de los servicios y productos que ofrecemos ya que, ahora los gastos son mayores”, contó Jennifer.

El Ministerio de Salud estableció el protocolo sanitario con el que cumplirían los restaurantes que operarían durante la pandemia, se trata de una serie de requerimientos que buscan evitar posibles contagios de la covid-19, pero estos representan un gasto significativo, ellos debían asumir el gasto o declararse en quiebra, optaron por lo primero.

 “Queremos ver Petare Vip en muchos sitios de Lima, poder darle la oportunidad a otras personas que quieran emprender al igual como lo hicimos nosotros”, expresa Emerson.

Desde la cocina de Petare Vip se prepara, adereza y aliña día a día la verdadera esencia del venezolano, alimentando las esperanzas de regresar algún día y reconstruir la Venezuela soñada.

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