• Tras una disposición del gobierno peruano se autorizó que médicos extranjeros se sumen a la lucha contra el coronavirus. Hoy más de 2.000 profesionales de la salud venezolanos han manifestado su deseo de combatir la emergencia sanitaria en tierras incas

La pandemia del coronavirus ha cobrado la vida de 1.100.000 de personas y la cifra de contagiados superó los 40.000.000 en todo el mundo, de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins. Perú es el noveno país más afectado con 879.876 casos positivos.

Pese a que Perú fue uno de los primeros países en decretar medidas radicales para detener la propagación del virus, en 50 días de haber llegado la pandemia a territorio peruano, la cifra de contagiados superó los 25.000.

La dramática situación obligó al gobierno de Martín Vizcarra a convocar a más especialistas dispuestos a combatir el virus. Por ello se publicó un Decreto de Urgencia en el que se autorizó la creación del Servicio Covid Especial Servicer, “en el cual pueden participar los profesionales de la salud peruanos y extranjeros. Este servicio tiene como duración el periodo de vigencia de la emergencia sanitaria hasta 30 días calendario posteriores al término”.

La oportunidad en medio de la pandemia

Actualmente más de 200 médicos venezolanos se encuentran trabajando frente a la emergencia sanitaria provocada por el covid-19 en los principales centros médicos de Lima y en las provincias.

Se trata de profesionales capacitados que trabajaban como taxistas, vendedores de arepas, personal de seguridad, recepcionistas, auxiliares en farmacias, y una vez decretado el Estado de Emergencia vieron sus ingresos duramente afectados por una estricta cuarentena que no les permitía salir de sus domicilios.

Ese mismo decreto obligó al gobierno a contratar profesionales de la salud extranjeros con títulos, pero sin colegiatura. Así lo anunció el primer ministro de ese momento, Pedro Cateriano.

Fue así como Adalix Nunes (24) y Alifram Gallardo (27), una pareja de esposos venezolanos que desde hace casi tres años viven en Lima, después de pasar por diferentes trabajos que no eran 100 % estables, encontraron en la pandemia la oportunidad de poder ejercer su profesión.

El sector privado les dio la oportunidad a estos dos emergenciólogos de trabajar en la primera línea de apoyo. Empezaron trasladando a pacientes infectados desde sus domicilios a centros de salud para su hospitalización y tratamiento.

“Nuestra profesión no es un curso. Los profesionales de atención de emergencias como nosotros, somos los responsables de llevar a los pacientes al lugar correcto en el menor tiempo posible sin causar daños”, cuentan Adalix y Alifram para El Diario.

Hoy trabajan en una clínica encargada de la detección temprana del virus. El empleo les ha permitido viajar a Nazca, Cajamarca, Cusco, Arequipa y demás provincias de Perú en donde ponen en práctica los conocimientos adquiridos para atender a sospechosos y contagiados del virus.

La larga espera por salvar vidas

La médica Katherine Oropeza llegó hace año y medio a tierras incas, actualmente participa de la convocatoria de un Contrato Administrativo de Servicios (CAS) covid-19 para atender a pacientes contagiados en centros médicos del Estado. A sus 26 años de edad, su paso por la escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y por el Hospital Pérez Carreño la llevaron a cuidar la salud de otros y a salvar vidas bajo las condiciones más precarias y paupérrimas.

Allí se enfrentó a emergencias insólitas, en un país donde los médicos tienen un salario que varía entre 15 y 30 dólares al mes.

Foto: Cortesía

Así como Oropeza, hoy más de 100 médicos están postulados a la convocatoria. Se encuentran a la espera de la respuesta del Ministerio de Salud para ser asignados a algún hospital. Mientras que, más de 2.000 profesionales de la salud han manifestado su deseo de unirse a la lucha contra el coronavirus, de acuerdo a la Asociación de Médicos Venezolanos en Perú.

Combatiendo el virus de la xenofobia

Erick Ríos es un médico venezolano de 28 años de edad. Hace dos años usó los pocos dólares que traía desde Venezuela para regularizar su calidad migratoria, colegiarse y así poder encontrar una plaza en el sector salud. Todo esto en país donde existe un déficit de 5.000 médicos y 9.000 enfermeros a nivel nacional, según el Seguro Social de Salud del Perú (EsSalud).

Una vez que el Colegio Médico de Perú (CMP) lo habilitó para ejercer legalmente en el país como profesional de la salud, no dudó en poner sus servicios a disposición de quien más lo necesite. En especial de sus compatriotas venezolanos, a quienes la calidad de extranjero a veces los limita a acceder a la atención médica en algunos centros hospitalarios.

Ríos escapó de la delincuencia, burocracia, corrupción, escasez e inseguridad, pero no del rechazo de unos pocos pacientes quienes al escuchar su acento extranjero- en un principio manifiestan que- prefieren ser atendidos por un médico peruano. Sin embargo, su profesionalismo y empatía se impone hasta lograr el agradecimiento de estos. Hoy, su experiencia y arduo trabajo le ha permitido ganarse el respeto de pacientes. También la admiración de colegas que lo hacen sentir como en casa.

Foto: Cortesía

Ríos forma parte del grupo de brigadas de respuesta rápida implementadas por el gobierno. Esta se encarga de realizar visitas domiciliarias para detectar a tiempo a los contagiados, brindar atención médica oportuna y evitar que el sistema hospitalario colapse.

Si nos vamos a contagiar todos, que sea de las ganas de seguir adelante”, dijo.

Alejandra Parra (34) ejerce desde hace siete meses en un centro hospitalario de la Red de EsSalud en Lima. Durante el inicio de la emergencia sanitaria trabajaba en el triaje respiratorio y llegó a atender junto a sus colegas hasta 80 pacientes diarios.

Actualmente las cifras han disminuido. Sin embargo, podrían aumentar en las próximas semanas de acuerdo a especialistas que señalan que el país debe prepararse para una segunda ola de contagios.

Durante su jornada de 12 horas la médica Parra trabaja de la mano de profesionales peruanos realizando pruebas rápidas, hisopados, tratando complicaciones respiratorias y demás atenciones médicas en una crisis sanitaria en la que se lucha todos los días por salir adelante a pesar de las adversidades.

Foto: Cortesía

Los migrantes venezolanos han demostrado que están dispuesto a asumir grandes retos cuando de salir adelante se trata. Desde que empezó la emergencia sanitaria son quienes han trabajo en diferentes funerarias para extraer de los domicilios los cadáveres de personas que fallecieron tras contagiarse para luego incinerar sus cuerpos. Un trabajo que muy pocos se atreven a realizar.

En la actualidad son testigos de una pandemia que marcará la historia de la humanidad. Hoy dos países se unen en un hospital, en una ambulancia o en una Unidad de Cuidados Intensivos, donde no hay nacionalidades ni fronteras. Se impone el juramento hipocrático en el que reafirman su compromiso por salvar vidas.

Noticias relacionadas