• Para Crisis Group existe una docena de aspectos que generan preocupación sobre el comportamiento de la sociedad estadounidense luego de que se conozcan los resultados del 3 de noviembre | Foto: EFE

La sociedad estadounidense está polarizada en todos los ámbitos de la nación, desde la política hasta el tratamiento que se le ha dado a la pandemia del covid-19, pasando por el sistema de justicia, a los derechos civiles. Al ser este un año electoral aumentan los riesgos de violencia en Estados Unidos, de acuerdo con Crisis Group, una organización independiente que trabaja para prevenir guerras y diseñar políticas públicas, que por primera vez en sus 25 años de existencia centrará su atención en este aspecto interno.

A raíz del asesinato de George Floyd, Crisis Group emitió una declaración que concluía: “Desde que (el presidente) asumió el cargo en 2017, Trump ha hecho mucho de su deseo de sacar a Estados Unidos de las guerras en el extranjero. Debería esforzarse en no actuar como si quisiera uno en casa”.

Desde entonces, Crisis Group ha manifestado con preocupación cómo, mientras el país se acercaba a la fecha del 3 de noviembre, aumentaban los tipos de violencia preelectoral que habían presenciado en otras partes del mundo, identificando aspectos claves que llamaban su atención:

1. Electorado polarizado

Alrededor de cuatro de cada diez estadounidenses dicen que han dejado de hablar con alguien por algo que dijeron sobre su candidato presidencial (el 42% lo ha hecho y el 58% dice que no lo ha hecho). Los partidarios del vicepresidente demócrata, Joseph Biden, tienen más probabilidades de hacer esto: el 54% de los votantes registrados que lo apoyan dicen que han dejado de hablar con alguien sobre noticias políticas y electorales por algo que dijeron, en comparación con el 37% de los partidarios del presidente Donald Trump, advierte Pew Research Center.

2. Elecciones de alto riesgo

Este es un ciclo electoral atípico: una pandemia mundial que ha ocasionado una gran recesión económica hundió cualquier estrategia de campaña política.

Por ello, «el nivel de interés y participación en las elecciones de 2020 es el más alto que hemos visto», dice Alan Abramowitz, profesor de Ciencias Políticas de Alben W.Barkley en la Facultad de Artes y Ciencias de Emory.

«La gente cree que lo que está en juego en esta elección es particularmente alto: el resultado tendrá un gran impacto en la historia del país, por lo que están más motivados para participar, a pesar de algunos de los obstáculos», sentencia.

El 83% de los votantes registrados dicen que realmente importa quién gane la presidencia, en comparación con el 74% de hace cuatro años y la proporción más alta que dice esto en dos décadas de encuestas del Pew Research Center. Porcentajes casi idénticos de votantes registrados en ambos partidos dicen que realmente importa quién prevalece; otros indicadores de participación en las elecciones son igualmente altos entre los votantes republicanos y demócratas.

3. La proliferación de discursos de odio y desinformación

Una gran mayoría de estadounidenses (85%) dice que el tono y la naturaleza del debate político en Estados Unidos se ha vuelto más negativo y menos respetuoso en los últimos años. Aproximadamente tres cuartas partes (76%) dicen que se ha vuelto menos basado en hechos y el 60% dice que se ha centrado menos en los problemas, reseña Pew Research Center.

Los estadounidenses están de acuerdo en general (73%) en que los funcionarios electos deben evitar el uso de un lenguaje acalorado porque podría fomentar la violencia, mientras que solo una cuarta parte cree que los funcionarios electos «deberían poder usar un lenguaje acalorado para expresarse sin preocuparse por si algunas personas pueden actuar de acuerdo con lo que dicen».

Si bien la mayoría en ambos partidos dice que los funcionarios deberían evitar un lenguaje acalorado, esta opinión es más extendida entre los demócratas (83%) que entre los republicanos (61%).

4. Tensiones étnicas o raciales preexistentes

Una serie de incidentes de alto perfil de violencia policial contra estadounidenses afroamericanos en los últimos meses, incluido el asesinato de Floyd y el tiroteo de Jacob Blake, ha provocado protestas en todo el país, promoviendo el movimiento social “Black Lives Matter”, que ha renovado los llamados a la eliminación de los símbolos confederados y ha producido condenas públicas del racismo sistémico de legisladores, corporaciones, ligas deportivas. Sin embargo, muchos estadounidenses son escépticos de que este momento conduzca a cambios importantes en EE UU.

El público estadounidense está dividido en partes iguales sobre si el mayor enfoque en cuestiones de raza y desigualdad racial en los últimos meses conducirá a cambios importantes en las políticas para abordar la desigualdad racial (el 48% dice que lo hará y el 51% dice que no). Una parte considerable (46%) dice que esto no conducirá a cambios que mejorarán la vida de esta población. Y aunque la mayoría dice que la atención a los problemas raciales representa un cambio en la forma en que la mayoría de los estadounidenses piensa sobre estos temas, solo el 34% dice que esto representa un cambio importante, advierte Pew Research Center.

5. Ambos partidos están convencidos de que ganarán

Los votantes que están más seguros de su elección de candidato tienen más probabilidades de esperar que su candidato gane las elecciones de 2020. Casi todos los partidarios fuertes de Trump (97%) esperan que gane, en comparación con el 77% de sus partidarios más moderados. De manera similar, entre los partidarios de Biden, quienes lo apoyan fuertemente (93%) tienen más probabilidades que quienes lo apoyan moderadamente (76%) de esperar que gane las elecciones de noviembre, destaca Pew.

6. Proceso electoral en los que uno o ambos bandos desconfían

La confiabilidad del voto por correo y anticipado (70.046.500 estadounidenses han solicitado boletas electorales), cifra récord en virtud de que la población intenta evitar los lugares de votación abarrotados durante el brote de coronavirus. Este es un tema central que puede crear confusión entre el electorado. El presidente Trump ha promovido durante toda su campaña la idea infundada de que la votación por correo conducirá a un fraude significativo y ha puesto al Servicio Postal de los Estados Unidos en el centro de atención de la campaña.

Aunque la evidencia indica que la votación por correo está asociada con solo niveles minúsculos de fraude, el 43% de los republicanos y los independientes conservadores identifican el fraude electoral como un «problema importante» asociado con las boletas por correo. Por el contrario, solo el 11% de los demócratas y los independientes progresistas dicen lo mismo, explica Pew Research Center.

7. Fuentes de información altamente segregadas

Dentro del espectro audiovisual estadounidense existen diversos proveedores de noticias que son utilizados como fuente política y electoral: CNN, MSNBC, NPR, ABC, CBS o NBC y Fox News; mientras que en los medios impresos se encuentran: The New York Times y The Washington Post.

Aunque los estadounidenses de todo el espectro político han estado obteniendo información sobre historias clave relacionadas con las elecciones, su conocimiento y opiniones sobre estos temas, así como los candidatos, difieren notablemente en función de su afiliación partidista y fuentes de noticias, según una encuesta realizado en el proyecto American News Pathways de Pew Research Center.

Las opiniones de los republicanos fueron analizadas en función del grado en que obtienen noticias políticas de los medios con audiencias de tendencia conservadora, y los demócratas fueron categorizados según el grado en que reciben noticias de los medios con audiencias de tendencia liberal. Aproximadamente seis de cada diez (61%) de los republicanos, cuyas únicas fuentes importantes de noticias electorales son programas Fox News, dicen que el fraude electoral por correo es un problema mayor. Pero esa cifra cae al 23% entre los republicanos cuyas principales fuentes de noticias no incluyen programas de dicho canal.

Entre los demócratas, mientras tanto, aquellos que reciben noticias electorales solo de una o más de las cinco fuentes principales con audiencias de izquierda (MSNBC, CNN, NPR, The New York Times y The Washington Post) tienen aproximadamente el doble de probabilidades de decir que el fraude electoral por correo «no es un problema en absoluto» (67% frente a 35%).

8. Potencial de estrechos márgenes de victoria

La inédita participación de los estadounidenses en las elecciones a través del correo postal y de forma anticipada (70.000.000 de personas) ha generado la proyección de una alta participación en este ciclo electoral (150.000.000 de votos). Sin embargo, no está claro si esto generará una amplia brecha de votos para que el ganador pueda ser proclamado sin generar dudas en su contrincante.

Elecciones presidenciales previas han demostrado que las encuestas nacionales son mejores en predecir el voto de los estadounidenses sin poder acertar sobre el resultado del Colegio Electoral. Las elecciones presidenciales de 2000 y 2016 demostraron una verdad difícil: las encuestas nacionales pueden ser precisas para identificar al candidato preferido de los estadounidenses, sin embargo, no identificaron al ganador. Esto sucede cuando el ganador del voto popular nacional difiere del ganador del Colegio Electoral: Al Gore vs George W. Bush en 2000; y Hillary Clinton vs Donald Trump en 2016.

En la elección presidencial del año 2000, las máquinas electorales del estado de Florida, que representa 29 votos electorales, fallaron; lo que ocasionó que fuese la Corte Suprema el organismo que declarara al ganador.

9. Proliferación de armas

Estados Unidos es uno de los países con menos limitaciones en el mundo para adquirir y portar armas de fuego. La Segunda Enmienda de la Constitución protege el derecho individual a poseer y portar armas. La Corte Suprema ha dicho en el pasado que ni siquiera el gobierno Federal (presidente, Congreso) pueden infringirlo. Este derecho incluso habilita a los estadounidenses a exhibirse con soltura en las calles del país, la mayoría de los estados permiten portar armas de fuego de forma visible.

Recientemente, se ha visto cómo la presencia de milicias armadas con rifles de asalto y ropa de camuflaje ha sido notoria en protestas recientes contra las medidas de confinamiento por el coronavirus o contra el racismo y la brutalidad policial en EE UU. En mayo, manifestantes fuertemente armados irrumpieron en el capitolio estatal de Michigan para protestar contra la orden del gobernador de permanecer en casa por la pandemia. Más recientemente, milicianos blancos se han confrontado con activistas del movimiento “Black Lives Matter“ y de grupos antifascistas durante protestas en varias ciudades del país, a las que concurren aduciendo que buscan preservar el orden público.

10. Existencia de milicias o actores armados no estatales

El movimiento antigubernamental ha experimentado un resurgimiento, creciendo rápidamente desde 2008, cuando el presidente Barack Obama fue electo. Los factores que alimentan dichas corrientes en los últimos años incluyen los cambios demográficos impulsados ​​por la inmigración, la economía en crisis y la elección del primer presidente afroamericano. En 2017, el Southern Poverty Law Center – organización que monitorea a grupos que considera que propugnan el odio o incitan a la violencia- identificó 689 grupos antigubernamentales que estaban activos el año anterior. De estos grupos, 273 eran milicias y el resto incluye tribunales de «derecho común», editores, ministerios y grupos de ciudadanos.

Generalmente, los grupos antigubernamentales se definen a sí mismos como opuestos al “Nuevo Orden Mundial”, se involucran en teorizaciones de conspiración infundadas, defienden o se adhieren a doctrinas extremas antigubernamentales. Los grupos antigubernamentales no necesariamente defienden o participan en actos de violencia u otras actividades delictivas, aunque algunos lo han hecho. Muchos advierten sobre la inminente violencia del gobierno o la necesidad de prepararse para una revolución venidera. Muchos grupos antigubernamentales no son racistas.

Paul Goldenberg, miembro del Consejo Asesor del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU, le dijo recientemente a BBC Mundo que «las milicias han estado involucradas y activas en EE UU durante décadas o siglos en algunos casos. Pero lo que vemos ahora es un momento absolutamente sin precedentes».

Lo que vemos ahora es un aumento real de la actividad paramilitar y las milicias están motivadas a participar en activismo en el terreno», dice Cassie Miller, analista de investigación del Southern Poverty Law Center.

De hecho, seis personas pertenecientes a una milicia fueron detenidas en Michigan por tejer plan para secuestrar a la gobernadora Demócrata, Gretchen Whitmer. Según el FBI, los presuntos delincuentes llevarían planeando el ataque desde principios de verano, habrían vigilado los movimientos de su casa de vacaciones y planeaban secuestrarla antes de las elecciones.

11. Un liderazgo político que alimenta las divisiones en lugar de desactivarlas

“Los partidos reflejan más de cerca las diferencias raciales y culturales generando un intenso partidismo negativo (una fuerte aversión por el partido opositor en lugar de apoyo al propio partido). La elección de Trump fue un resultado claro de este realineamiento: raza, cultura e ideología segmentadas por partido político, advierte el politólogo Alan Ira Abramowitz

La capacidad de Trump para aprovechar la ansiedad racial y étnica fue mucho más importante para su victoria que la ansiedad económica. Según los datos del Pew Research Center que Abramowitz detalla en «The Great Alignment«, las actitudes raciales entre los votantes blancos fueron el predictor más significativo del apoyo al desempeño de Trump seis meses después de su presidencia, no el nivel de educación o el nivel de ingresos.

La polarización generalmente produce candidatos menos moderados de ambos partidos, candidatos que pueden haber tenido más dificultades para ganar en un momento en que los candidatos debían atraer a un número significativo de votantes cruzados del partido opositor e independientes.

12. El potencial de resultados electoral controvertido

Los estadounidenses votan en segundo grado, a través de compromisarios electos que eligen al presidente y vicepresidente. El Colegio Electoral está conformado por 538 electores, representados por cada estado, que tiene un número específico de electores. La designación de un ganador depende de la obtención de al menos 270 colegios electorales.

48 estados y el Distrito de Columbia, de los 50 estados adoptaron un sistema electoral en el que el ganador de la entidad se lleva todos los votos del colegio electoral, solamente Maine y Nebraska tienen un método escalonado. Los territorios estadounidenses y Puerto Rico, territorio libre asociado, no están representados en el Colegio Electoral.

Este mecanismo altamente criticado, ha estado vigente los últimos 200 años en Estados Unidos. La mayoría de los adultos estadounidenses (58%) han manifestado a Pew Research Center que la Constitución debería enmendarse para que gane el candidato presidencial que reciba la mayor cantidad de votos en todo el país, mientras que el 40% prefiere mantener el sistema actual en el que el candidato que reciba la mayor cantidad de votos en el colegio electoral gane las elecciones. 

Este año la pandemia ha generado una masiva participación a distancia, lo que podría retrasar la totalización de los votos, incluso un par de semanas posteriores al 3 de noviembre. En este sentido, han advertido sobre el riesgo de que Trump se proclame ganador sin haberse computado los resultados.

Todos los factores de riesgo antes mencionados son determinantes para Crisis Group cuando analiza los riesgos de violencia electoral en el mundo, y ellos están presentes en EE UU en esta oportunidad, hecho inédito dentro de la sociedad estadounidense. 

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