• Ámbar confió en una empresa de encomiendas en Venezuela para enviar su diploma hasta el exterior. Sin embargo, el paquete llegó a sus manos, vacío y solo con la tapa del portatítulo

Con un mensaje que decía: “Tranquila, ya se lo llevaron”, le avisaron a Ámbar Irazábal que su paquete estaba listo para ser enviado desde Venezuela hacia Nueva York, Estados Unidos. Ese envío contenía el documento que era la recompensa de cinco años de esfuerzo, los cuales estarían sellados y metidos en un empaque de plástico. Era su diploma, aquel papel de pergamino en el que se le acreditaba a Irazábal su título universitario como odontóloga en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El 23 de noviembre de 2020, el papá de su mejor amiga ayudó con el proceso de envío y llevó el paquete con el diploma a una agencia de envíos internacionales en Caracas. Ese día el personal de la empresa le escribió a Ámbar por WhatsApp para confirmar la dirección del envío y realizar el respectivo cobro.

Finalmente, el paquete llegó a su destino el viernes 4 de diciembre. Ámbar acudió a la oficina y se encontró con una bolsa rota por ambos lados y un trozo de metal, que en su momento funcionó como tapa de portatitulo.

Foto: Ámbar Irazábal

Una indemnización por un título

Ante lo sucedido, Ámbar le escribió al empleado de la agencia en Venezuela con el que habló el día del envío. El trabajador le regresó la llamada para explicarle que era “primera vez” que sucedía algo así; sin embargo, no le dieron respuesta sobre lo que había ocurrido con su título.

El padre de su amiga (la persona que llevó el paquete), fue a la oficina de la empresa en Caracas para dejar un reclamo (el primero); pero de acuerdo con Ámbar, no mostraron interés en solventar el problema del envío.

El martes me llamó una empleada de la empresa diciéndome que habían recibido mi reclamo, pero que mi título se perdió, y que debía entender que esas cosas pasaban. Ya no había nada que pudieran hacer. Me insinuaron una indemnización para dejar el problema hasta allí, pero yo les dije que no hay dinero que pague cinco años de estudio. Que busquen donde tengan que buscar”, comentó Ámbar en exclusiva para El Diario.

De igual forma, Irazábal acudió de nuevo a las oficinas de la agencia de envíos en Nueva York para intentar obtener alguna respuesta. Ella quería corroborar que el diploma no hubiese quedado en algún carro de traslado o  dentro de la oficina junto a los objetos perdidos. Sin embargo, un trabajador le manifestó que probablemente el empaque fue corrompido, y que debía insistir en su búsqueda a través de reclamos.

“Volví a meter otro reclamo (el segundo) en la empresa de envíos y la respuesta fue la misma, que el paquete estaba en perfecto estado desde que se envió y que no hay nada que hacer al respecto”, añadió.

Días después de la entrega del paquete, Ámbar decidió escribir de nuevo al número de la agencia a través de WhatsApp, pero no obtuvo respuesta. Igualmente, recurrió a las redes sociales de la empresa para hacer público su caso con la esperanza de obtener otra solución.

Mucha gente me ha escrito diciéndome que eso lo tomaron los militares en aduanas. Sospechan que eso fue en Venezuela. También intentaron culpar a la persona que realizó el envío, pero es alguien de mi entera confianza; además de que tengo mensajes del empleado de la compañía en Venezuela donde me dice que sí mandaron lo que yo indiqué”.
Foto: Ámbar Irazábal

“Nunca pude tenerlo en mis manos”

Oriunda de un pueblo en Altagracia de Orituco, en el estado Guárico, Ámbar se mudó a la capital, específicamente en un anexo que alquiló su tía en el oeste de la ciudad, en la zona de El Cementerio. Al llegar a Caracas, la guariqueña de 25 años de edad quería estudiar algo que le apasionaba. Desde que entró a la Facultad de Odontología se destacó como estudiante en su promoción y perfeccionó su aprendizaje a lo largo de la carrera.

“Mi vida universitaria es como la que tiene cada uno, la locura, el estrés, pero la alegría de vivirla. Participé como voluntaria en varias fundaciones, una de ellas fue Proyecto Mayu, dirigida por estudiantes de odontología, medicina y profesores de la UCV. Tiene como objetivo brindar atención médica/odontológica a personas de escasos recursos en zonas rurales de Venezuela. Sin duda, ver la felicidad de las personas y ver esas sonrisas en sus caras para mí lo era todo. De verdad, era mágico”, dijo Ámbar.

Foto: Proyecto Mayú

Asimismo, Irazábal comentó que terminó su carrera a finales de 2018, pero no fue hasta el año siguiente que la universidad estableció el acto de grado. Sin embargo, Ámbar decidió migrar al exterior a través de un programa de intercambio cultural.

“Recibí mi carta de culminación los primeros meses del año siguiente (2019), y luego en noviembre de ese año fue el acto de grado, pero no pude estar porque mi proceso para ser Au Pair estaba listo. Me vine a Estados Unidos ese mes y no pude recibir mi diploma. Nunca pude tenerlo en mis manos, solo tuve la alegría en la distancia de haberme graduado”.

Foto: Ámbar Irazábal

De odontóloga a Au Pair

“Aunque tenía claro que quería seguir estudiando, económicamente se me hacía muy difícil pagar un posgrado. Así que vi que tenía la oportunidad de irme del país como Au Pair, aprender inglés y reunir algo para continuar estudiando”, señaló Irazábal.

Au Pair. Significa “a la par” o “igual a”. Son personas que viajan al exterior y se hospedan con una familia. El objetivo de los Au Pair es aprender una lengua y una cultura diferente. Es una práctica extendida en Asia, Europa y Estados Unidos.

Se trata de un intercambio cultural de un año o dos, en el cual se aprende el idioma del país seleccionado mientras se trabaja cuidando a los hijos de la familia que recibe a quien participa en el programa, incluyendo los fines de semana. Se laboran 45 horas a la semana y se tiene derecho a un día libre a la semana y un fin de semana libre al mes.

Una vez llegó a Nueva York, fue recibida por una familia temporal. Ámbar cuida a tres niños y recibe un estipendio semanal de 196 dólares. Dinero que le alcanza para costear las actividades recreativas que desee realizar, así como también enviar dinero a sus familiares en Venezuela.

Para ingresar al programa de Au Pair se deben tomar en cuenta ciertos aspectos. Ámbar explicó que es muy importante tener una experiencia previa y certificada de 1.500 horas en cuidados de niños, además de saber nadar, haber hecho cursos de primeros auxilios, tener certificados médicos, entre otros requisitos.  

Otro título “perdido”

“Cuando empecé a difundir la información en redes sociales como tres personas me contactaron y me manifestaron que les ocurrió lo mismo con la misma agencia de envíos. Se perdieron títulos de pregrado, posgrado y bachillerato; y hasta títulos rotos llegaron”, afirmó Irazábal.

Foto: Ámbar Irazabal

Otro caso es el de Ana Isabel Urdaneta, venezolana residenciada en Santiago, Chile. Urdaneta comentó para El Diario que el día 27 de noviembre de 2020 su cuñada entregó en un sobre de manila sellado, dos títulos de bachiller (correspondientes al de su hijo y su cónyuge) más otros documentos personales, en la misma empresa de encomiendas con sede en la ciudad de Maracaibo, estado Zulia. Su cuñada le explicó que antes de ser enviado, ella observó cómo el sobre estaba metido en un empaque de plástico y sellado para finalmente ser enviado a Chile.

Llegó el 9 de diciembre, y una empleada de la agencia le escribió a Ana diciéndole que su envío estaba listo para ser entregado. Al tener el paquete en sus manos comenzó a observar que su encomienda había sido manipulada.

Noté que en el borde del empaque donde va el sellado, tenía mucho tirro membretado que decía ‘reempacado’. Cuando saqué el sobre manila, me di cuenta de que había sido cortado con un exacto, estaba roto y lo habían abierto. Los títulos no estaban”, explicó.
Foto: Ana Isabel Urdaneta

Ana tuvo que esperar al día siguiente para realizar un reclamo puesto que el envío fue recogido en horas de la noche. Contactó vía online a un empleado de la compañía con sede en Chile y le mencionaron que debían realizar una investigación desde el sitio de origen (Venezuela) para determinar el motivo del “extravío”.

“También me dijeron que estaban haciendo una investigación exhaustiva en todos los lugares por donde pasó el sobre, para verificar en qué punto fue que se abrió, y que iban a revisar las cámaras de seguridad. Pero hasta hoy (15 de diciembre) no me han dado una respuesta concreta”, añadió Ana.

Por su parte, la empresa de encomiendas en Maracaibo le pidió fotos a Urdaneta de los documentos para identificar si por error los dejaron retenidos en algún lugar. En su descontento también comentó que realizó un pago de 35 dólares para recibir el paquete incompleto.

“Es indignante que la empresa responsable no sea capaz de informar cuál fue el motivo o situación que ocasionó que el documento no llegara. Ni siquiera te hablan de un reembolso del envío, nadie te da una respuesta concreta de qué fue lo que pasó o si el sobre realmente lo abrieron en Venezuela y la aduana fue la que retuvo los documentos. Me parece ilógico retenerlo porque es un documento personal, no es del gobierno”, manifestó Urdaneta.

¿Qué hacer ante un robo o extravíos de un título?

Título de bachiller: cuando se ha perdido el título original, la persona debe ir la zona educativa (ente gubernamental donde se legalizan todos los documentos de educación básica y educación media) y tramitar una Copia certificada del registro del título (CCRT).

Título Universitario: en este caso el trámite debe realizarse directamente en la casa de estudios y dependerá de los procedimientos que realice cada universidad para emitir un certificado del título.

Venta de títulos: Una mafia

Luis Pérez*, investigador en el área de criminalística, señaló qué sucede con los títulos robados; en el caso de los títulos de bachiller, tienen membretado un serial que es único e intransferible otorgado por el Ministerio de Educación. Al momento de acudir a la zona educativa, se realiza la búsqueda por el serial conjuntamente con el número de cédula para detectar si es un documento sustraído, puesto que el serial debería estar solicitado en caso de denuncia.

“Tampoco se sabe si es algo intencional que se está haciendo contra los venezolanos que quieren hacer vida en otro país, como para causarles un daño, extorsión o venta de estos mismos. Cuando metes el objetivo dentro de la bolsa o el paquete, ellos deben colocarle unos precintos de seguridad, entonces hay que verificar si en algún momento esos precintos de seguridad fueron violentados”, indicó el experto. 

En el caso de los títulos universitarios, Pérez comentó que no poseen serial, solo firmas de las autoridades universitarias con sus respectivos sellos.“Es una mafia interna que cobra cierta cantidad por estos títulos cuando logran falsificarlos, pues deben asegurarse de muchos detalles porque es un papel muy delicado y en ocasiones se nota cuando está manipulado. A veces es preferible pedir el título por secretaría para evitar tantas complejidades, aunque es muy duro que los jóvenes deban pasar por esa situación”, dijo Pérez.

Asimismo, los afectados pueden proceder a realizar una denuncia contra  la empresa de envíos. “Ellos (la empresa) tienen que responder porque cuando envías y pagas, te elaboran una factura, y esa factura es un contrato que conlleva a una demanda de daños y perjuicios. Y al ser una compañía internacional, deberían rendirle cuentas a la sede en Venezuela para ver qué está pasando con el tema de los títulos”.

De momento, Ámbar no presentó ningún tipo de denuncia en el exterior ni en Venezuela. El criminólogo concluyó: “Si posee numerosas demandas por extravíos, robos o paquetes abiertos, quiere decir que la empresa está colaborando con el hurto porque son los que están organizando eso o hay alguien en el aeropuerto que está sustrayendo la mercancía y está atentando contra la reputación de dicha compañía”. 

Una solución no tan satisfactoria

“Gracias a las publicaciones que he hecho en redes sociales, logré que la rectora (de la UCV) me contactara. La universidad tiene un registro y me dieron una certificación de que me gradué, pero que ellos no pueden emitir un título dos veces”, expresó Ámbar.

Sin embargo, la odontóloga venezolana reiteró su preocupación y su deseo de encontrar su documento de estudio, y a través de un mensaje expresó lo siguiente:

Si la persona que tiene mi diploma lee esto, por favor escríbame. Solo quiero encontrar una solución y recuperar mi título universitario. Si lo hizo por dinero o si lo consiguió por equivocación solo contácteme. Quizá para muchos es solo un papel, pero para mi es esfuerzo, mi orgullo y mi futuro”.

Ante este contexto, así como Ámbar y Ana, también existen diversos casos expuestos en redes sociales por parte de usuarios. Denuncian que sus paquetes han llegado abiertos, han sido robados, extraviados y enviados en malas condiciones.

*El nombre del entrevistado fue modificado para preservar su identidad.

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