• La privatización de los espacios públicos ocurre sin que autoridad alguna tome cartas en el asunto y acabe con la práctica, hasta agresiva, de cobrar indiscriminadamente por estacionar un carro en las vías urbanas. Foto: Raúl Romero

Caracas. Las calles de Caracas han sido privatizadas. De manera ilegal, hubo una apropiación del espacio público con fines lucrativos, en detrimento del derecho al libre tránsito. Esto que los expertos califican como una anarquía de los bienes nacionales destinados al uso de todos ocurre sin que las autoridades se aboquen y acaben con la práctica, hasta agresiva, de cobrar indiscriminadamente por estacionar un carro en las vías públicas.

“¿Son los parqueros los dueños, amos y señores de las calles de Caracas? Es inaceptable que en la ciudad estas personas impongan su ley y exijan a la ciudadanía que, para estacionar sus vehículos, deben pagarles en moneda extranjera. ¿Quién frena este abuso? Cuidado con la ira”, escribió en su cuenta en Twitter el periodista Euclides Sotillo.

Es frecuente encontrar obstáculos que impiden estacionar los vehículos, especialmente en los alrededores de lugares muy concurridos como centros de salud, mercados municipales, establecimientos comerciales, parques y otros lugares de esparcimiento. Con la aproximación de los carros, los llamados “parqueros” se abalanzan y voz en alto replican: “Páralo aquí”, “bien cuidado”, “me ayudas con lo que puedas”, “un dólar al salir”. Los hay con distintas actitudes y con distintas aspiraciones.

A las solicitudes se le suman las arbitrarias indicaciones de: “ahí no”, “pégate más”, “a la derecha”, “adelanta”. Todo termina en una experiencia desagradable para el conductor, pero, sobre todo, abusiva y al margen de la ley. Una vivencia, por cierto, de consecuencias impredecibles cuando se responde “no tengo cambio”.

La Constitución de Venezuela reconoce la existencia de un patrimonio municipal. Las instancias del Poder Público tienen asignadas competencias sobre la ordenación urbanística, plazas, parques y demás espacios de recreación, vialidad urbana, circulación y ordenación del tránsito de vehículos y personas, entre otros.

Parqueros en las calles de Caracas
Foto cortesía

No es ley lo que falta, es voluntad

“No hay ausencia de regulación. Existen normas escritas que no se cumplen. Normas que son burladas por las mismas autoridades”, declaró para El Diario Zulma Bolívar, docente de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en relación con el ordenamiento y uso de los espacios públicos. 

Haría falta control y seguimiento para impedir la acción privada y deliberada de apropiarse de la calle, una medida seguramente impopular y de alto costo político. 

El más reciente informe de la firma FocusEconomics señala que Venezuela podría llegar en 2021 a un 33% de desempleo, la cifra más alta del resto de los países suramericanos. El Fondo Monetario Internacional es menos conservador y estima que la tasa de desempleo está en 58,3%. El mismo Nicolás Maduro, en enero de este año, admitió el crecimiento de la pobreza y del desempleo. 

Buscando el pan

En un recorrido por algunas zonas de Caracas, el equipo de El Diario conversó con Freddy Sánchez. Tiene 72 años de edad y desde hace 3, de lunes a viernes, es “parquero” en los alrededores del mercado de Quinta Crespo. Exactamente frente a la sede de Radio Caracas Televisión (RCTV). Contó que dejó su empleo formal porque no le alcanzaba el salario para mantener una familia de tres miembros, que integra con su esposa de 82 años de edad y una niña con condiciones especiales de 9. 

Sánchez aseguró que no cobra una tarifa y que así se redondea entre 15 y 20 millones de bolívares semanales más unos pocos dólares. 

Denunció que hace unos meses se movió al lugar en el que está ahora porque mafias que operan más cerca del mercado se adueñaron de la calle y lo sacaron de ahí. 

Hemos regresado a la época del lejano oriente, donde hay que pagar vacunas. O pagas o te dañan el vehículo”, es la manera en que la profesora Bolívar asegura que opera la dinámica callejera puesta de moda.

“Por cansancio, por desesperación o por conformismo la gente se hace cómplice del juego, llegando a crear un enorme círculo vicioso donde todos estamos disconformes y en lugar de superarnos, nos hundimos”.

Diego Lavana tiene 29 años de edad. Hace menos de un año, junto con su primo, empezó a ofrecer puestos para estacionar en la avenida Este 2, esquina con avenida Sur 23, frente al Patronato San José de Tarbes y la Clínica Briceño Rossi (Bellas Artes-Caracas). Con lo que hace en la calle mantiene una familia de siete integrantes y un octavo que viene en camino. 

Bolívar insistió en que urge tener autoridades eficientes y competentes que planifiquen, gestionen y construyan ciudad y ciudadanía. Lo que habría hoy en las calles de Caracas, asegura, es un caos generado en ocasiones por las mismas autoridades que incumplen la ley. “No se cumple, por ejemplo, la madre de las leyes que es la Constitución, menos una normativa particular. Tampoco lo hacen los organismos encargados de hacer seguimiento”.

Parqueros calles caracas
Foto: Raúl Romero

Del espacio público dependen muchas cosas. Más allá de la afectación a la calle o al tránsito de vehículos, está también la pérdida de valor que pueden sufrir los inmuebles. “El espacio público es como la columna vertebral”, acuña Bolívar, “es donde se desarrollan todas las relaciones, la movilidad y donde te encuentras con el otro”. 

Una ciudad “normal”, califica Bolívar, es aquella donde la prioridad es de los peatones y en donde las políticas públicas están dirigidas a disminuir el uso de vehículos particulares, sin embargo, “en este país no hay alcaldías que cumplan con sus deberes ni existe la posibilidad de acceder al transporte público”.

“La panacea es el transporte público, pero eso no existe. Tenemos cuatro vagones del Metro maltrechos y cuatro camionetas. No hay por donde caminar y tampoco por donde rodar en bicicleta, al menos no sin el riesgo de terminar atropellado”, confesó. 

Espacios para la gente

Al contrario del uso para estacionamientos que se ha venido proliferando, “hoy el espacio se reclama para la gente. Para que las personas puedan caminar y dejen de estar confinados en sus viviendas”. Así lo expresó para El Diario María Isabel Peña, miembro asociado de la Fundación Espacio y exdirectora del Instituto de Urbanismo de la UCV.

Un ejemplo de la recuperación y el redireccionamiento de algunos espacios es lo ocurrido en el sector popular La Lucha, en la avenida Rómulo Gallegos, una de las calles de Caracas. Allí los vecinos se organizaron y rescataron su bulevar central para la gente, impidiendo que los autos se estacionen en los bordes de las viviendas.

El caso lo cita Peña para sentenciar que “si un sector popular nos da ese ejemplo, es en la comprensión de que los tiempos han cambiado y que la nueva realidad amerita cambios espaciales y de comportamiento que llaman a nuestra reflexión”.

Calles de Caracas
Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

“Creo que la calle hoy en día tiene un uso diferente, como referencia está Nueva York. Hay espacios para los cafés afuera y hay más vías protegidas para ciclistas y peatones, mientras se han reducido los canales para el automóvil. La tendencia es sacar al automóvil y darle el privilegio a las personas y su vida en el espacio público”, agregó.

“La privatización de las calles de Caracas es una medida de los privados sobre el espacio público ante la ausencia de controles”. Así lo enfatizó Peña, coincidiendo en la falta de seguimiento y vigilancia.

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