• Ocurre dentro del ámbito laboral, donde una persona hostiga a otra a través de la violencia psicológica. Este es un comportamiento que usualmente pasa desapercibido

El estrés es tan solo la punta del iceberg de lo que puede estar viviendo alguien cuando está en su lugar de trabajo y, con el paso del tiempo, se ha transformado en una persona irritable e insegura de sí misma, debido a como la tratan. Los comentarios despectivos y la sobreexigencia pueden ser parte de los ingredientes del acoso laboral también conocido como mobbing, un patrón de agresividad sistematizada que pasa desapercibido.

Para comprender este tipo de comportamiento hay que conocer el origen del término: el psicólogo Andrés Puigbó explicó para El Diario que este vocablo se refiere a “un grupo de personas o un individuo que se alinean para causar disrupción, es decir, alguna conducta hostil hacia otro ser humano”.

Agregó que si se lleva ese comportamiento hacia el ámbito organizacional se reflejará en actos como el acoso y la humillación. Una agresividad que actúa de forma sistemática sostenida a lo largo del tiempo.

Esa conducta busca aislar, estigmatizar y causar daño o terror psicológico a una persona”, señaló el especialista. Además, tiene la particularidad de que son acciones sigilosas y por eso cuesta identificarlas.

La causa del mobbing se puede originar por múltiples variables laborales o en combinación de las mismas. Puede ser desde una empresa que tiene una mala gestión administrativa que tenga cargos laborales pobremente definidos o contar con un clima organizacional altamente competitivo y que la comunicación interna de la corporación sea precaria.

También se deben considerar las características psicológicas que presente el acosador. Puigbó apuntó que las personas que cometen acoso laboral son aquellas que poseen rasgos patológicos narcisistas de la personalidad.

Aclaró que todos los seres humanos tienen rasgos narcisistas, ya que de allí proviene el autoconcepto de la imagen, autoestima, el amor propio que tenemos hacia nosotros mismos. El problema deriva cuando esos rasgos se tornan disfuncionales.

“Estas son personas que buscan mantener una imagen de su ‘yo’ del ego que crearon. Entonces, buscan manipular, estigmatizar, burlar, humillar, aislar a otro que pudiera atentar contra esa referencia”, reveló el especialista.

El modus operandi

Las personas que suelen ser creativas, con ética y competentes dentro del entorno laboral tienen altas probabilidades de sufrir de mobbing. Esto porque de manera inconsciente para el acosador representan un peligro que atenta contra la figura del “Yo” que creó dentro del clima organizacional.

El psicólogo resaltó que denigrar es un mecanismo de defensa de los narcisistas para eliminar aquel que consideran un obstáculo. En la medida que denigren al otro, se sentirán engrandecidos, ya que es una manera de mantener esa imagen.

“Estas personas pueden sentir envidia porque sienten que el otro tiene algo que les falta y por eso necesitan eliminar esa fuente de amenaza. Acá no se trata de qué puede obtener el narcisista a cambio, su objetivo es que ese sujeto no lo consiga”, advirtió.

También están presentes los celos y tienen que ver con la influencia de un tercero en una relación laboral. Es decir, si el sujeto tiene un buen vínculo con un superior con respecto al acosador, será  percibido como obstáculo para obtener lo mismo.

Por eso, comenzará a  estigmatizarlo, crear rumores sobre la persona con el fin de aislarlo y en la medida de que la víctima trate de defenderse del acosador, este se convertirá en una persona problemática ante los ojos de los demás que creyeron en la difamación.

“Estamos hablando de personas manipuladoras, agresivas, con poca empatía, que tratarán de mantener esa identidad estática que crearon y si alguien busca atentar contra eso, buscarán eliminarlo”, dijo Puigbó sobre los acosadores.

El acoso laboral desde una posición de jerarquía

El mobbing puede presentarse de muchas formas, entre esas: desde la posición de un cargo superior dentro del ámbito laboral. Un aspecto fundamental para identificarlo es detectar si existe sobrecarga cuando hay una pobre delimitación de las tareas para una persona  que está en un rango inferior.

Al no estar claro sobre cuáles son sus responsabilidades dentro de ese cargo, el superior se puede aprovechar de esa situación y le asigna tareas que no le competen para menoscabar el rendimiento de la víctima para impedir que cumpla con los objetivos reales dentro de la empresa”, señaló el especialista.

El acosador en algunos escenarios puede recurrir a amenazas, argumentando que si no está cumpliendo con los roles que se le encomendaron no le pagarán su sueldo.

El psicológo Andrés Puigbó considera que el peor escenario de mobbing es cuando el agresor comparte el mismo cargo laboral, porque “el acosador al poseer rasgos patológicos narcisistas de la personalidad tratará de menoscabar el autoestima y la integridad de la víctima para evitar que tenga éxito”.

Esto ocasionaría que el clima organizacional sea sumamente hostil y competitivo. Cuando logra estigmatizar y aislar a la víctima,  el acosador refuerza la creencia a sus compañeros de trabajo que la persona afectada es un ser problemático, porque está buscando mantener el control a través de la denigración.

Consecuencias psicológicas

Precisar en qué momento inicia el acoso laboral es difícil. Para hacer el diagnóstico sobre el mobbing tiene que haber pasado al menos siete meses o un año y medio para identificarlo.

Si se mantienen por un tiempo prolongando las burlas, humillaciones, críticas y creación de rumores sobre la persona, las consecuencias psicológicas son autoestima baja, estrés, depresión, ansiedad, hipervigilancia e irritabilidad. Esto provocará que posteriormente pueda desarrollar el síndrome de burnout.

El síndrome de burnout (quemado) hace referencia al estrés crónico laboral, que se manifiesta a través del agotamiento físico y mental que se prolonga en el tiempo hasta el punto de alterar la autoestima y personalidad del trabajador.

“Si tienes a una persona sometida a esto (mobbing) durante un año y medio, fácilmente se comporta a la defensiva y está alerta, esto se debe a que el sistema nervioso simpático está segregando cortisol y adrenalina para mantener al organismo atento a cualquier amenaza”, comentó el especialista.

Cómo identificarlo

La persona que sufre de mobbing no se cerciora de ello fácilmente. No es tan sencillo identificarlo como en el caso del bullying, dado que es frontal. En cambio, este tipo de acoso es sigiloso.

Por eso, si humillan a alguien frente a otros y hacen comentarios pasivo-agresivos sobre la persona, se tiene que comenzar cuestionar sobre qué tipo de relación existe en el espacio de trabajo.

“Si tienes un trabajo, cumples con los objetivos, recibes una remuneración y te gusta lo que haces pero te sientes estresado, hay que preguntarse acerca con quienes interactúas”, expresó.

El especialista recomendó estas preguntas para ahondar al respecto: “¿Cómo me hace sentir esa persona?, ¿por qué me hace molestar?, ¿es sano lo que está ocurriendo?”.

El ámbito laboral no se trata solamente de los beneficios económicos, sino también de los vínculos sociales que se crean allí.

Puigbó aclaró que plantearse esas preguntas dentro de esta situación no es sencillo, pero hacer el ejercicio sobre cuestionar los vínculos permite establecer límites sanos y ayuda a detener el mobbing, en el caso de que no esté muy avanzado.

También recomendó buscar aliados dentro del ámbito laboral, relaciones sanas que permitan generar un espacio seguro. Ya que de esa manera si llega ocurrir el acoso laboral hay apoyo y se le puede hacer frente a ello.

Asimismo, afirmó que los casos más avanzados de mobbing mayor a seis meses deben ser denunciados.

No confundir mobbing con burnout

Dependiendo del caso sobre acoso laboral, puede presentarse burnout (síndrome del quemado) pero esto no se aplica al revés.

Cuando nos paramos desde el lugar del burnout y establecemos qué es, sabemos que es un estado emocional y físico, donde hay desgaste mental causado por un prolongado estrés. Estamos hablando de una persona que siente que no puede cumplir con los objetivos en su trabajo y por eso se siente drenada emocionalmente”, explicó Puigbó.

El psicólogo ve que un aspecto clave para diferenciar el burnout del mobbing es que puede tratarse de sobreexigencia laboral consigo mismo que con los demás. En cambio, con el acoso laboral influyen los vínculos con los colegas dentro del trabajo, donde alguien busca ser hostil para minimizar al otro.

*Si te sentiste identificado con la información de este trabajo, puedes contactar al psicólogo Andrés Puigbó a través de Instagram: @psyche.ap para asesorarte*.

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