• El empresario colombiano finalmente fue extraditado y permanece detenido en un centro de alta seguridad en Miami, Florida. Podría enfrentar hasta 30 años de prisión por lavado de dinero y el desvío de más de 3.500 millones de dólares de fondos públicos venezolanos, a menos que decida cooperar con las autoridades

Alex Saab pasó su primera noche en una celda de Estados Unidos. El empresario colombiano, acusado de ser uno de los mayores testaferros del régimen de Nicolás Maduro, llegó el 16 de octubre de 2021 al aeropuerto internacional de Miami, Florida. Finalmente fue extraditado tras un largo proceso judicial, y 16 meses detenido en la República de Cabo Verde.

De acuerdo con el diario colombiano El Tiempo, llegó a bordo de un jet Gulfstream G550 fletado por el Departamento de Justicia estadounidense. Afirma que durante su viaje a través del océano Atlántico, el avión fue custodiado por terceros países. Una vez en tierra, el despliegue policial para escoltarlo a su centro de detención también fue considerable. 

El lunes 18 de octubre de 2021 Saab será presentado ante el juez federal para el Distrito Sur de Florida, John J. O’Sullivan. La portavoz del Departamento de Justicia, Nicole Navas, confirmó a la agencia EFE que le imputarán siete cargos de lavado de dinero y uno por conspiración para cometer lavado de dinero. Estas acusaciones ya habían sido formalmente presentadas por la Fiscalía el 25 de julio de 2019, y fueron la razón principal de su extradición.

A partir de aquí, el empresario de Barranquilla tiene dos opciones. O enfrenta el proceso judicial, con posibilidad de una condena de hasta 30 años de prisión, o colabora con las autoridades brindando información, para aspirar a una reducción de condena.

Máxima seguridad

Federal Detention Center de Miami, Florida. Foto: Cortesía

La policía trasladó a Alex Saab al Federal Detention Center (FDC), ubicado en el downtown de Miami. Allí deberá cumplir un período de cuarentena en una celda especial, y luego irá al área donde pasará el resto de su juicio.

El FDC es una instalación construida en 1995, y con una población actual de 1.166 prisioneros. Cada recluso está clasificado en un nivel de acuerdo con su ficha personal y necesidad de seguridad; hay desde condenados por estafa y corrupción, hasta narcotraficantes y potenciales terroristas. 

El masivo edificio es considerado uno de los más infranqueables de Florida y su nivel de seguridad es alto. En su manual de admisión y orientación de presos está establecida la rutina que Saab seguirá todos los días y las normas que deberá cumplir. Su día empezará a las 6:00 am y para las 7:30 am deberá preparar su celda para su inspección. También se realizan tres conteos de prisioneros al día, y a las 9:45 pm ya deben estar nuevamente encerrados y con las luces fuera.

En todo momento deberá mantener su higiene personal y vestir el uniforme de la prisión, de color gris y zapatillas blancas. Aunque se permiten aparatos como radios o dispositivos mp3 autorizados, los celulares están completamente prohibidos y cualquier comunicación con el exterior será a través de los teléfonos públicos del edificio. Tampoco está permitido fumar o las visitas a las celdas de otros reclusos. De igual modo, si bien la seguridad es mucho más estricta que en Cabo Verde, también ofrece mayores servicios en materia de atención médica, dental y salud mental. Incluso cuenta con una unidad de prevención del suicidio. 

Cajas de hambre

La Fiscalía estima que Saab y su socio, Álvaro Pulido, fueron responsables del desfalco de más de 350 millones de dólares en fondos públicos. Todo este dinero se transfería desde Venezuela hasta cuentas bancarias en Estados Unidos a través de una enorme red de sobornos de lavado de capitales. De allí que esté en su jurisdicción la imputación.

La acusación señala que desde 2011 Saab y Pulido se asociaron con tres hijos de la actual diputada de la Asamblea Nacional oficialista, Cilia Flores, y por extensión hijastros de Nicolás Maduro. Mediante sobornos consiguieron importantes contratos con el Estado en la construcción de viviendas, y utilizaron la tasa de cambio del dólar preferencial a costa de facturar importaciones de materiales y productos que al final nunca llegaron.

Una vez incrustado en el poder, Saab se convirtió en uno de los operadores de cuentas bancarias extranjeras más importantes para altos funcionarios del régimen. También consiguió más contratos para sus empresas en sectores como la construcción de gimnasios verticales, materias primas y distribución de alimentos. 

Fue con la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que amasó su mayor fortuna. Obtuvo el control de la importación de alimentos, principalmente desde México y Turquía, a través de empresas de su propiedad como Salva Foods, Adon Trading y Group Grand Limited. Allí repitió el mismo esquema de corrupción, con la compra con sobreprecio de productos de baja calidad y escaso valor nutricional que al final se entregaban a familias necesitadas. Esto en medio de la emergencia humanitaria compleja que aún persiste en Venezuela.

El resolvedor de problemas

Propaganda del régimen de Nicolás Maduro en una calle de Caracas, exigiendo la liberación de Alex Saab. Foto: EFE

Aunque en público no se mencionó el nombre de Alex Saab hasta su detención en Cabo Verde, y él también renegaba su nexos con el oficialismo, ya para 2020 era uno de sus principales operadores comerciales y resolvedores de problemas. Fue la persona encargada de realizar las gestiones con Irán para intercambiar oro por gasolina al estallar la crisis de combustible en Venezuela. También de coordinar los envíos de carbón y oro a Turquía eludiendo las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro estadounidense.

“Resolvía el día a día de los problemas más urgentes del gobierno de Venezuela. Cuando se necesitaba resolver el problema de los alimentos porque no había leche, lo llamaban a él; cuando no había combustible, él se iba y negociaba el envío de tanques de combustible de Irán”, declaró al portal Infobae el periodista Gerardo Reyes, autor del libro Alex Saab. La verdad.

Por ese motivo, la información que posee Saab puede ser valiosa para Estados Unidos. En su poder está toda una lista con cuentas bancarias y nombres de testaferros utilizada por jerarcas del chavismo. También por conocer todo el sistema de intercambio y rutas empleadas por el régimen de Maduro para exportar petróleo, oro y demás recursos a sus aliados sin ser detectados por el rádar de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

Con Saab cae el primer eslabón de toda una cadena que involucra a múltiples personas y organizaciones. Se estima que en sus tramas de corrupción en la importación de alimentos y contratos con el régimen, el empresario colombiano llegó a acumular una fortuna de cerca de $ 1.000 millones. Aunque gran parte de sus cuentas en Estados Unidos y Gran Bretaña están congeladas, aún hay muchos activos sin recuperar.

No está solo

Una investigación de El Tiempo encontró que desde septiembre de 2020 las autoridades estadounidenses investigan a familiares y allegados a Saab para determinar su grado de participación en sus actividades. Aquí figuran sociedades económicas creadas en diferentes países como Colombia, Panamá, Emiratos Árabes Unidos o Hong Kong.

El medio de comunicación también informó que en febrero de 2021 la modelo Camilla Fabri, pareja de Saab, y otros familiares fueron trasladados de Venezuela a Moscú, Rusia. No obstante, el 17 de octubre de 2021 el oficialismo realizó una concentración en apoyo al empresario colombiano en la plaza Bolívar de Caracas, en el que Fabri estuvo presente. Allí leyó una presunta carta escrita por su esposo, en la que manifestó su preocupación de ser asesinado en prisión.

De Pulido, quien también está solicitado por la justicia estadounidense, desde hace años se desconoce su paradero. Aunque no faltan sospechas de que también pudiera estar en Venezuela.

Mientras tanto, el régimen de Nicolás Maduro anunció su retiro de la mesa de negociaciones que sostenía en México con la oposición. Semanas atrás, el presidente del Parlamento oficialista, Jorge Rodríguez, incorporó a Saab en su delegación, en un intento por retrasar su extradición. Algo similar a cuando lo nombraron embajador plenipotenciario ante la Unión Africana. El chavismo reconoce el duro golpe que representa para ellos el encarcelamiento de Saab, no solo por los contratos perdidos, sino también por toda la información que ahora está en poder de Estados Unidos.

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