La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas

Fabrizio Sánchez Di Camillo
10 Min de lectura

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  • En el Jardín Botánico de Caracas reposa una palma que dará flores solo una vez en su vida y que se ha adaptado al clima y las dificultades externas. Los visitantes podrán asistir a ver el proceso entre enero y febrero. La bióloga Yaroslavy Espinoza conversó con el equipo de El Diario sobre la palma de Ceilán, su historia, orígenes y bondades | Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_).

A pesar de todo, la palma de Ceilán es bondadosa. Florecerá en febrero de 2022, algo que solo ocurre una vez en su tiempo de vida. Dos de su especie llegaron hace casi 60 años al Jardín Botánico de Caracas. Posaron desde entonces a un lado de la autopista Francisco Fajardo, en las inmediaciones de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y se adaptaron al suelo fértil del recinto, pero también a otra serie de factores externos y dificultades.

Es de grandes magnitudes, cuerpo duro y resistente. La palma surasiática tiene desde 2013 el Récord Guinness como la inflorescencia ramificada más grande del mundo. El espécimen del Jardín Botánico mide aproximadamente 18 metros de altura, de los cuales 6 metros son de las ramas que darán flores a otras ramificaciones laterales. Posee un tallo grueso de al menos 1,3 metros de diámetro.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

En edad adulta, entre los 30 y los 80 años, puede dar flores y frutos. Una vez que florece, puede ofrecer más de 12 millones de flores pequeñas color crema al mismo tiempo. La floración del Ceilán del Jardín Botánico puede durar hasta mayo, con la llegada de las lluvias y posteriormente empezará a dar frutos por dos o tres años más. Luego morirá, pero de sus frutos podrán nacer nuevas generaciones y su cuerpo podrá ser reutilizado como material para distintos usos.

Un espectáculo que se puede ver una o dos veces en la vida

Yaroslavy Espinoza, bióloga de la UCV y jefa del Centro de Investigaciones del Instituto Experimental Jardín Botánico “Dr. Tobías Lasser”, tiene 23 años trabajando en el ente y durante su estadía en el recinto se especializó en palmas nacionales. Su pasión por la naturaleza la llevó a estudiar y aprender sobre las especies introducidas de otras regiones del mundo.

Ella, junto al equipo del instituto y voluntarios han cuidado del reservorio de palmas y demás especies en el Jardín Botánico. Con un colega, tomaron raquillas de la palma talipot y la revisaron con lupa en el laboratorio. Para los primeros días de enero de 2022 tuvo los botones florales, por lo que dentro de poco ofrecerá, lo que Espinoza considera como un espectáculo que solo se vive una o dos veces en la vida.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Yaroslavy Espinoza, bióloga de la UCV y jefa del Centro de Investigaciones del Instituto Experimental Jardín Botánico “Dr. Tobías Lasser”. Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

Para cultivar palmas, en general, explica la bióloga, se requiere de mucha dedicación, una entrega total para aprender cada requerimiento de cada especie. Agrega que, en el caso de la palma de Ceilán, es un espécimen que se adapta a distintos factores, como la falta de agua, los distintos tipos de suelo y el clima. En el caso venezolano, y ante la falta de un sistema de riego adecuado, la talipot se adaptó a recibir agua principalmente de la lluvia.

Palmas con historia y tradición

Yaroslavy Espinoza dijo que siempre que puede habla sobre la conservación de las palmas, las especies amenazadas, cómo cuidarlas, cultivarlas y darlas a conocer. Sobre las similitudes entre la palma de Ceilán y las nativas, menciona a la palma bendita, con la que se realiza la tradicional cruz en Semana Santa de la iglesia católica.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

Esa palma tiene que esperar 100 años para ser adulta, entrar en etapa reproductiva y que empiecen a salir las flores y los frutos. Explica que, a diferencia de la palma de Ceilán, la palma bendita puede llegar a los 100 años para ser adulta, y posteriormente puede dar flores y frutos una o dos veces al año por 200 años más. Así existen otras especies más.

En viveros privados también se realiza esa tarea gracias al fruto en forma de coco de uno o dos centímetros de diámetro. Se toma uno maduro, color negro, y se germina. Para tener una planta pequeña y desarrollándose pueden tardar entre cinco y nueve meses.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
El material de la palma de Ceilán es grueso y resistente. Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

La bióloga destaca que en su hábitat natural, la palma de talipot es considerada como planta vulnerable por las condiciones del ecosistema en donde se desarrolla, sin embargo, es una planta muy cultivada pues tiene muchos usos en India, de donde es autóctona.

Flores que nacen en un ambiente de precariedades

La jefa del Instituto del Jardín Botánico relata que todas las plantas e instalaciones del Jardín Botánico pasaron por momentos precarios, principalmente por los problemas en el sistema de riego y la falta de agua, que también afecta a toda la ciudad. Para la suerte de la palma Corypha Umbraculifera, el clima venezolano le ha permitido crecer sin dificultades, al igual que todas las palmas que hay en el recinto.

Por las condiciones precarias, muchas especies en el jardín se perdieron, principalmente por la falta de un sistema adecuado de riego y un cuidado fitosanitario. Espinoza menciona que algunas especies de palmeras ya no existen, pero con los convenios con otros organismos esperan recuperarlas.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

Distintas asociaciones abocadas a las palmas, bajo la aprobación de la Unesco, se han dado cita a lo largo de los años para rescatar el jardín. Una labor que también reúne a otras personas que son amantes de las palmas, y que coincide con cuidadores de orquídeas, bromelias y otras de colección que requieren cuidado exhaustivo. “Siempre hacemos actividades invitando al público general, para hablar sobre las especies que tenemos”, señala Espinoza, resaltando que su labor también es educativa.

Sembrar semillas para el futuro

“Cada jardín botánico que se respete siempre quiere tener esa especie -palma de Ceilán- en su inventario”. Con el proceso de recolección y germinación de las semillas de talipot iniciará una labor de cuidado e intercambios con otros jardines. Yaroslavy Espinoza comenta que un jardín botánico tiene el objetivo de preservar las especies autóctonas e introducidas.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Una palma de Ceilán joven que está en el Jardín Botánico. Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

En el Jardín Botánico de Caracas hay representación de plantas de los cinco continentes. Su objetivo es educativo y de investigación. Pero también quieren continuar con las investigaciones que hasta hace poco estaban paralizadas. “Queremos que eso se reactive y fortalecer nuestros proyectos”, subraya la bióloga.

En los alrededores de la palma Corypha Umbraculifera que florecerá pronto estuvo su hermana, la cual fue podada, pues “una vez muerta, no es adecuado dejarla muerta en pie en un jardín botánico”. Asegura que quizás eso fue lo que benefició el crecimiento de la otra.

Para que se vea el proceso de floración de la nueva palma talipot habrá que esperar 40 o 50 años. La bióloga relata que es muy significativo eso, pues muchos van a tener la oportunidad de presenciar nuevamente el proceso que ocurre en 2022. En otros casos, para los niños y jóvenes de hoy, podría ser la primera vez, o la última para otros.

La palma de Ceilán florecerá por primera (y única vez) en sus 60 años de vida en el Jardín Botánico de Caracas
Foto: Víctor Salazar (@adrianproducer_) / El Diario.

“Las plantas son demasiado nobles porque a pesar de las dificultades, están hermosas, floreando, y no solo la palma de Ceilán. En este momento tenemos una floración de distintas especies de palmas nativas, las extranjeras de Madagascar, Australia y China. Estamos en etapa de recolección de frutos. Esto es muy positivo porque sabemos que podemos recuperar estas especies y podemos seguir preservando”, destaca la bióloga Yaroslavy Espinoza.

Fabrizio Sánchez Di Camillo
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