• Los pacientes con riesgo de sufrir alzhéimer podrían acceder a tratamientos tempranos para evitar el desarrollo de la enfermedad

Un nuevo análisis de sangre puede detectar proteínas tóxicas, años antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad de alzhéimer, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El estudio realizado por la Universidad de Washington, Estados Unidos, constató que la prueba puede ayudar a identificar a aquellas personas en riesgo o que están empezando a desarrollar la enfermedad. De esta forma se pueden administrar tratamientos tempranos para el alzhéimer.

Actualmente, los pacientes reciben el diagnóstico solo después de presentar signos bien conocidos de la enfermedad, como la pérdida de memoria, describe un comunicado de la citada universidad. Y para entonces las mejores opciones de tratamiento se limitan solo a ralentizar la progresión de los síntomas, reseñó EFE.

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La investigación demostró que “las semillas del alzhéimer se plantan años, incluso décadas, antes de que aparezcan los trastornos cognitivos que hacen posible el diagnóstico. Estas semillas son proteínas beta amiloides que se pliegan mal y se agrupan formando pequeños agregados llamados oligómeros. Con el tiempo, a través de un proceso que los científicos aún intentan comprender, estos “oligómeros tóxicos” se convierten en alzhéimer.

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En el artículo publicado el 5 de diciembre, el equipo de la Universidad de Washington describió una prueba de laboratorio que puede medir los niveles de oligómeros de beta amiloide en muestras de sangre.

Prueba SOBA

Los investigadores testaron la prueba de ensayo de unión de oligómero soluble, (SOBA, por sus siglas en inglés), en muestras de sangre de 310 sujetos que previamente las habían facilitado, así como algunos de sus historiales médicos para la investigación del alzhéimer.

En el momento en que se tomaron las muestras, los sujetos estaban registrados como sin signos de deterioro cognitivo, deterioro cognitivo leve, enfermedad de alzhéimer u otra forma de demencia.

SOBA detectó oligómeros en la sangre de individuos con deterioro cognitivo leve y alzhéimer de moderado a grave. En 53 casos, el diagnóstico de los sujetos se verificó después de la muerte mediante una autopsia, y las muestras de sangre de 52 de ellos, que se habían tomado años antes de su muerte, contenían oligómeros tóxicos.

La prueba también detectó oligómeros en los miembros del grupo control que, según los registros, desarrollaron posteriormente un deterioro cognitivo leve.

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¿Cómo funciona la prueba?

Cuando las proteínas beta amiloides mal plegadas empiezan a agruparse en oligómeros forman una estructura conocida como lámina alfa. Estas láminas tienden a unirse a otras láminas alfa.

El test utiliza métodos estándar para confirmar que los oligómeros unidos a la superficie de la prueba están formados por proteínas beta amiloides.

El equipo está trabajando ahora con científicos de AltPep, una empresa biotecnológica derivada de la Universidad de Washington, para convertir SOBA en una prueba de diagnóstico de los oligómeros.

El estudio también demostró que SOBA podría modificarse fácilmente para detectar oligómeros tóxicos de otro tipo de proteínas asociadas al párkinson y a la demencia de cuerpos de Lewy.

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