• En algunos casos, los cambios neurológicos y los síntomas de la menopausia están vinculados a la demencia. Aquí detallamos lo que debes saber. Ilustración: Sonia Pulido

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota How Menopause Changes the Brain, original de The New York Times.

En Estados Unidos, aproximadamente 6 millones de adultos mayores de 65 años de edad tienen alzhéimer. Casi dos tercios de ellos son mujeres, una discrepancia que los investigadores han atribuido durante mucho tiempo a la genética y a la mayor esperanza de vida de las mujeres, entre otras razones. Pero cada vez hay más consenso en que la menopausia también podría ser un factor de riesgo importante para el desarrollo de demencia en la vejez.

Las mujeres que atraviesan esta fase de la vida, clínicamente definida como el fin de la fertilidad, experimentan tantos cambios en el cerebro como en los ovarios, según Lisa Mosconi, neurocientífica y directora de la Iniciativa Cerebral Femenina en Weill Cornell Medicine. Aunque la gran mayoría de las mujeres superarán estos cambios sin consecuencias a largo plazo para la salud, alrededor del 20 % desarrollará demencia en las décadas siguientes.

El cerebro femenino es rico en receptores de estrógeno, especialmente en regiones que controlan la memoria, el estado de ánimo, el sueño y la temperatura corporal, todos los cuales “funcionan maravillosamente cuando los niveles de estrógeno son altos y consistentes”, según la doctora Mosconi. El estrógeno también es vital para la capacidad que tiene el cerebro de defenderse contra el envejecimiento y el daño.

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La característica disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia no solo altera el funcionamiento en algunas regiones cerebrales, sino que también se cree que cambia la estructura del cerebro. Las imágenes muestran un volumen reducido en los cerebros de mujeres menopáusicas en comparación con los cerebros masculinos de la misma edad y los de mujeres premenopáusicas.

Estos cambios neurológicos pueden ser responsables de algunos síntomas de la menopausia, como los calores repentinos, la alteración del estado de ánimo y una disminución leve, generalmente temporal, de la memoria y la cognición.

También se asemejan a los cambios en el cerebro que preceden a la demencia, indicó Mosconi. “Algunas de las regiones cerebrales afectadas por la menopausia también son algunas de las regiones afectadas por el alzhéimer”, dijo, pero la conexión entre ambas aún no se comprende completamente.

Los propios síntomas de la menopausia, como la falta de sueño y los calorones, también se han vinculado a la demencia. Un estudio publicado el año pasado encontró que los calorones estaban asociados con una mayor cantidad de pequeñas lesiones en el cerebro, que son un signo de deterioro de la salud cerebral, según Pauline Maki, profesora de psiquiatría y directora del Programa de Investigación en Salud Mental de la Mujer en la Universidad de Illinois en Chicago y coautora del estudio. Un estudio más reciente determinó que los calorones durante el sueño estaban asociados con un aumento en biomarcadores de alzhéimer en la sangre, que sirven como indicadores tempranos de la enfermedad.

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Aunque esta investigación suene alarmante, la mayoría de los cerebros de las mujeres y su función cognitiva se estabilizan después de la transición de la menopausia, según Maki.

“Considera cuántas mujeres atraviesan la menopausia, ¿verdad? Y el 80 % de ellas no desarrollará demencia”, explicó. “No podemos catastrofizar esta transición universal”.

Además, hay cosas que puedes hacer para fortalecer tu salud y cognición frente a la disminución del estrógeno.

Tres pasos para proteger tu cerebro

Varios estudios han encontrado que hasta el 40 % de los casos de demencia podrían prevenirse, según Jessica Caldwell, directora del Centro de Prevención del Movimiento de Alzheimer en la Clínica Cleveland en Las Vegas. Y algunos cambios en el estilo de vida en la mediana edad, como dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, dormir mejor y mantenerse mental y socialmente activa, ayudan en la prevención.

Pero para las mujeres que tiene la menopausia, los expertos dicen que tres cosas en particular son las más susceptibles de tener un mayor impacto al abordar tanto los síntomas a corto plazo como el riesgo a largo plazo de demencia.

Terapia hormonal, en el momento adecuado

Durante décadas, los investigadores estaban preocupados de que la terapia hormonal utilizada para tratar los síntomas de la menopausia estuviera asociada con un mayor riesgo de desarrollar demencia en mujeres mayores. Pero estudios recientes, incluido uno publicado el mes pasado que revisó los hallazgos de más de 50 estudios, analizan más de cerca el momento de la terapia y sugieren una imagen más matizada: la terapia hormonal que se inició alrededor del momento en que comenzaron los síntomas de la menopausia se asoció con un menor riesgo de alzhéimer y demencia. Otros estudios han encontrado que la terapia hormonal no tuvo efecto sobre el riesgo de demencia y el alzhéimer, dijo Maki, pero estos tratamientos son efectivos para abordar los calorones y la sudoración nocturna, así como para mejorar la calidad de vida, todos ellos son “determinantes importantes de la salud cerebral”, dijo.

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Ejercicio constante

La inactividad física presenta un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas en mujeres que en hombres, según Caldwell. “Sabemos que la inactividad física es un factor de riesgo para la demencia. Y las mujeres a lo largo de sus vidas, en promedio, tienen el doble de probabilidades de ser físicamente inactivas que los hombres”, acotó.

Un estudio de 2018 que siguió a casi 200 mujeres de mediana edad durante 44 años encontró que cuanto mayor era su nivel de aptitud física al inicio del estudio, menor era su riesgo de desarrollar demencia más adelante en la vida. Y Mosconi encontró que las exploraciones cerebrales de mujeres de mediana edad físicamente activas tenían menos biomarcadores de alzhéimer en comparación con sus contrapartes sedentarias.

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Una dieta saludable

En los últimos años, los investigadores han descubierto que ciertas dietas, como la dieta mediterránea y la dieta MIND, bastante similar, que priorizan verduras, frutas, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables, están asociadas con un menor riesgo de demencia tanto en hombres como en mujeres. La dieta mediterránea en particular parece ser una herramienta protectora, incluso para las mujeres con un riesgo genético de alzheimer, según Mosconi. Y puede haber un beneficio específico adicional de estas dietas ricas en plantas para las mujeres: investigaciones preliminares sugieren que ciertas bacterias intestinales, que se alimentan de una dieta rica en plantas, podrían ayudar a equilibrar los niveles de estrógeno en el cuerpo.

Muchos de estos cambios en el estilo de vida requieren tiempo, algo que muchas mujeres de mediana edad sienten que no tienen, dijo Caldwell.

“Se espera que por la sociedad nos pongamos en último lugar, ya sea después de los hijos, los padres o las parejas, y necesitamos mantenernos en la lista de prioridades”, advirtió. “Porque si no realizamos este tipo de comportamientos de mantenimiento de la salud, no tendremos el envejecimiento cerebral saludable que deseamos”.

Traducido por José Silva

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