• Las psicólogas Andrea Narváez y Sol Buscio explicaron a El Diario por qué las presiones sociales en torno a esta fecha pueden afectar a las personas en su proceso de superar a una expareja y cuáles son sus recomendaciones para sobrellevar el día con tranquilidad

Esta nota fue publicada originalmente el 14 de febrero de 2023

San Valentín puede ser una fecha tan especial como angustiante. Sobre todo para aquellas personas, que lejos de poder celebrar idílicamente con sus parejas como acostumbran a mostrar los medios de comunicación, se encuentran solas por diferentes motivos. Lidiar con el peso de llegar soltero o soltera a este día puede ser particularmente estresante cuando se viene de una relación de pareja que terminó recientemente.

En medio de ese proceso, a veces lento y complejo, que supone el duelo por una ruptura amorosa, el llegar a un día en el que todo evoca al amor romántico puede resultar contraproducente. Entre corazones y rosas que adornan cada local de la ciudad, e invitaciones a demostrar públicamente afecto, puede que a veces despertar sentimientos de antipatía, frustración e inseguridad. En otros casos, nostalgia y ese dolor por heridas que no acaban del todo de sanar.

Los especialistas recomiendan ver San Valentín más allá de esa excusa para vender y regalar chocolates y flores. La psicóloga  venezolana Andrea Narváez explicó a El Diario que es normal que existan fechas que generan preocupación en algunas personas, principalmente cuando involucran reuniones sociales. Normalmente esto suele apreciarse en la temporada navideña, donde el ambiente de felicidad acentúa ciertos cuadros de depresión y ansiedad. Sin embargo, dependiendo de las circunstancias, también se puede ver en el Día de los Enamorados.

Hay que recordar que San Valentín es una fecha comercial en la que influyen mucho la presión social y las expectativas. Dependiendo de la edad de la persona, hay cierta expectativa de si tienen pareja o no, o de si deberían dar un regalo o hacer algo. Incluso a nivel de amigos existe esta expectativa”, señala.

Recuerdo fresco

Parejas caraqueñas por las calles de Caracas 14 de febrero Día de los Enamorados Día del Amor y la Amistad El Diario Jose Daniel Ramos
Foto: Jose Daniel Ramos @danielj2511

En el específico del 14 de febrero, Nárvaez precisa que suelen haber dos escenarios. El primero, con parejas que no llegaron a su primer año, por lo que no celebraron el Día de los Enamorados; y el segundo, en el que sí, por los años juntos, tuvieron varios recuerdos de ese día. Aunque ambos casos tienen matices distintos, acota que en ambos hay una mayor preocupación al momento de encarar esta fecha.

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“En ambos casos tendríamos que hablar sobre lo que significa el cariño, el estatus de la relación o la significación del regalo”, comenta, refiriéndose a las costumbres que suelen tener las parejas ese día, y que pueden desde celebraciones íntimas, hasta la tendencia de consumir y gastar en obsequios que ya no se darán más.

La psicóloga argentina Sol Buscio señala que esta fecha puede ser complicada precisamente por la nostalgia. En entrevista con El Diario, indica que en rupturas recientes, donde aún sigue presente cierto apego, los recuerdos pueden generar angustia por lo que se perdió. Incluso, en personas que están solteras porque les cuesta conectar con otras, también se puede apreciar este sentimiento.

Tiene que ver con un anhelo de poder celebrar ese día y no hacerlo, por la dificultad de encontrar a alguien con quien poder construir una pareja”, precisa.

¿Cómo sobrevivir a San Valentín?

La pregunta que cada año se hacen muchas personas, indiferentemente de las causas de su soltería. La primera recomendación que da Narváez es no estar solo o sola. Y esto no significa forzosamente pasar el día con una potencial pareja. Por el contrario, se trata de invertir el tiempo, bien sea con amigos o familiares, en actividades que le guste y relaje, para mantener la mente ocupada.

“El silencio nos lleva a pensar y repensar, y un fenómeno que se da mucho cuando hay una ruptura amorosa es que las personas comienzan a recordar más que todo lo bueno. Tanto así, que hasta empiezan a reconsiderar el por qué terminaron”, cuenta.

La especialista en Psicología clínica dinámica, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), indicó que otro pensamiento recurrente por estas fechas es preguntarse qué habrá pasado con esa expareja. Es decir, tener la necesidad de saber nuevamente de su vida, lo cual puede ser fuente de más preocupaciones.

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En este sentido, afirma que no es malo recordar lo bueno que puedo haber tenido una relación pasada. Esto siempre y cuando no signifique quedarse estancado allí. Sin embargo, esta celebración de lo positivo se debe usar solo para crecer, y usarlo como un aprendizaje para futuras relaciones. “Aunque se celebre lo bueno que ocurrió en una relación, hay que tener presente que se tomó una decisión y hay que mantenerse firme con eso”, agrega.

Amar más 

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Foto: Cortesía

Por su parte, Buscio, quien es especialista en Psicología clínica y coordinadora de la red Profesionales Voluntarios, coincide en que se debe distraer la mente. De hecho, asevera que puede ser la oportunidad para aprender a celebrar San Valentín más allá de su connotación romántica. Es decir, se puede usar para rescatar el valor del amor en su sentido más amplio.

“Es un día que se puede seguir celebrando de todos modos, con nuestros seres queridos o con nosotros mismos. Nos invita a conectar con el amor propio, con todo por lo que uno trabaja ¿De qué manera me cuido para que este día pueda pasar de la mejor manera? Uno puede tener citas consigo mismo, con un amigo o con familiares”, destaca.

De igual forma, recomienda no caer en comparaciones con el resto de parejas en la calle ni mucho menos dejarse llevar por lo que se ve en redes sociales. “Hay que ser conscientes de que cada quien vive una individualidad distinta y se debe volver a revisar por qué te sientes así”, añade. Por eso, sugiere evitar el consumo tóxico de redes sociales y medios de comunicación que pudieran vender imágenes distorsionadas o idealizadas del romance.

Dejar ir

Hay casos donde la ruptura no necesariamente tuvo que ser reciente para sufrir al ver los afiches de Cupido. Existen relaciones donde, pese a haber terminado uno o dos años atrás, a una de las partes le cuesta superarlo. “En estos casos hay un duelo que no se está realizando de la manera adecuada y es necesario pedir ayuda profesional para seguir avanzando”, apunta Buscio.

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Más allá de aprender a dejar ir, Narváez argumenta que en estas situaciones, la persona debe replantearse seriamente el significado, o también la diferencia, entre estar soltero(a) y estar solo(a).

“La pareja no vino a este mundo a completar a alguien a quien le falten piezas. La relación lo que hace es sumar para ciertos proyectos. El hecho de que una persona se siga sintiendo mal es que no ha podido encontrar ese significado de sí mismo”, señala.

En ese caso, muchas veces es mejor internalizar los versos de Miley Cyrus en su tema Flowers, precisamente un himno de sanación tras su matrimonio fallido. “Puedo sacarme a bailar y sostener mi propia mano. Sí, puedo amarme mejor que tú”.

Pasar la página

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Foto: The New York Times

El caso anterior puede resultar incluso más complicado cuando, la parte que sigue sin superar el duelo descubre que su expareja ya tiene a alguien más en su vida. Narváez dice que esto se suele recibir como una herida al ego del afectado, que puede hacerle levantar mecanismos de defensa. “No debería tomarse como que no fuiste suficiente o que te están haciendo una herida a ti”, aconseja.

De hecho, acota que en estos casos se debe considerar que hay personas que, en cierto punto de sus vidas, son compatibles y eso hace que florezca una relación entre ellas, pero el ser humano no es estático. A veces, al crecer y evolucionar, se toman caminos diferentes y se plantean objetivos que ya no son comunes, por lo que la relación acaba sin que eso signifique que fue mala o haya faltado amor. Simplemente, ahora tienen futuros divergentes.

Asegura que ante este panorama, lo mejor es enfocarse en sus propios objetivos, evaluar el propio proyecto de vida y concentrarse en eso. Entender que, de la misma manera que la expareja consiguió a alguien con quien comparte su visión del presente, uno también debe buscar gente en su misma sintonía. Y esto no necesariamente involucra a otra pareja. “Hay que tener cerca personas que apoyen tus objetivos y se animen para ser mejores y encontrar la propia felicidad”, resalta.

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Cuando se apaga la llama

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Foto: Cortesía

En otras ocasiones, tampoco hace falta estar soltero para sentirse solo. Hay parejas que, siendo conscientes o no de ello, ya transitan sus últimos momentos juntos, y existe siempre la tentación de convertir San Valentín en el paracaídas de una relación que ya va en caída libre. Buscio afirma que este día puede llevar a muchas parejas a cuestionarse su situación. Incluso a tomar una decisión.

“Celebrar el amor puede hacer que una de las partes se cuestione ¿qué vamos a celebrar hoy si nos sentimos de esta manera? Entonces puede que una de las partes se sienta incómoda y con malestar, o invite a que la problemática de la relación sea mucho más visible de lo que viene estando, que quizás con la rutina pasa más desapercibido”, dice.

Esto puede hacer que haya discusiones, sobre todo si hay una parte que quiere celebrar y la otra no. Y aunque cada pareja es única y tiene sus propias circunstancias, puede darse el caso en que, en lugar de lanzar un salvavidas al amor, solo lo hundan más.

Narváez cree que el Día de los Enamorados no puede arreglar ni hundir una relación que ya tiene un destino definido. “Las relaciones no se crean ni se destruyen en un día”; recalca. No obstante, lo que sí cree es que la fecha puede servir como incentivo para reflexionar y tener una conversación abierta y sincera sobre sus propósitos y su relación. No obstante, acota que esto puede ocurrir también en cualquier otro día.

La especialista venezolana es enfática en que no se debe perder el significado del amor y el cariño entre todo el mercantilismo que rodea San Valentín. Señala que si no hay una comunicación franca entre las partes, no habrá regalo caro ni salida romántica que arregle los problemas entre ambos. “Lo que hace una relación es la disposición de ambas partes de construir y evolucionar juntos”, destaca.

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