• El régimen de Nicolás Maduro afianza sus relaciones con el territorio norcoerano, pero ¿qué supone esta decisión para el país? Algunos expertos lo explican

Venezuela se convirtió en el tercer país latinoamericano, luego de Brasil y Cuba, en tener presencia diplomática en Corea del Norte. El régimen de Nicolás Maduro inauguró el 21 de agosto una sede diplomática en el país asiático.

El recinto fue inaugurado por el viceministro de Relaciones Exteriores impuesto por el régimen de Maduro para Asia, Oriente Medio y Oceanía, Rubén Darío Molina, quien durante su discurso hizo referencia en el fortalecimiento de las relaciones entre ambos Estados totalitarios para contrarrestar “los ataques y las amenazas del imperialismo”.

“Buscan arrodillarnos por nuestra inquebrantable ideología y el deseo de lograr el progreso económico y social”, agregó Molina.

Myong Guk, como representante de la dictadura de Kim Jong-Un, aseguró durante su intervención que la alianza entre Corea del Norte y Venezuela se ve consolidada “en la llama de una lucha común anti-imperialista por la independencia y el socialismo”.

Agregó que el gobierno de Kim Jong-Un “se esfuerza constantemente por ampliar y desarrollar las relaciones de amistad y cooperación con Venezuela”. Además, aclaró que la nación norcoreana “seguirá prestando plena asistencia y apoyo al gobierno y al pueblo de Venezuela en sus esfuerzos por proteger su Estado”.

Sin embargo, los resultados de dicha relación diplomática con Corea del Norte son inciertos todavía, pero según el experto en procesos internacionales Carlos Pozzo dicha unificación entre ambos regímenes sólo podría generar “un efecto propagandístico y panfletario”.

De hecho, el hijo del mandatario del régimen chavista, Nicolás Maduro Guerra, y Fidel Madroñero, constituyentista por el estado Zulia, viajaron recientemente a la capital norcoreana.

“Viva Kim Jong-Un”, grita Madroñero en un video publicado en sus redes sociales, donde se aprecia la presencia de Maduro Guerra. Además, en el mensaje junto a la publicación del vídeo escribe: “Si ellos pudieron volver mierda a los gringos, estoy seguro que nosotros los hijos de Bolívar también lo haremos”.

“No creo que una relación más estrecha con Corea del Norte vaya a propiciar una resolución positiva a los problemas que enfrentamos en Venezuela”, explica Pozzo para El Diario. Además, asegura que “esto no es un síntoma de que el régimen esté buscando los mejores socios comerciales y económicos”.

La embajada de Venezuela en Corea del Norte es un proyecto del régimen de Nicolás Maduro que inició el 28 de noviembre del año 2018 luego de que Jorge Arreaza, canciller y miembro de la cúpula cercana de Maduro, recibió una delegación del país asiático en Caracas donde se discutieron futuras asociaciones entre ambos regímenes socialistas.

El documento expuesto para esa fecha, publicado en Gaceta Oficial de Venezuela con el número 41.534, declaraba que la inauguración de la embajada se iba a realizar en la ciudad de Pyongyang y que el Viceministro para Asia, Oriente Medio y Oceanía se iba a encargar de los preparativos.

Frente a este escenario, Alejandro Martínez, embajador de Venezuela en Australia designado por Juan Guaidó y experto en política internacional, explica que “el régimen usurpador de Nicolás Maduro piensa en las relaciones internacionales como un juego, digamos, en el cual únicamente se atiende la confrontación con quien considera su enemigo”.

Foto cortesía

La cercanía del Estado dictatorial de la República Democrática de Corea del Norte (RPDC), aunque suene contradictorio, ocurre desde la semejanza ideológica con el régimen de Nicolás Maduro.

De acuerdo con Pozzo, “lo evidente es que se aparta de la región (el gobierno de Maduro) y establece relaciones con países que tienen problemas a nivel internacional”. Corea del Norte es un país aislado que cada día presenta mayores diferencias con el resto del mundo y que se ha posicionado como una amenaza para la paz, por su extenso programa nuclear.

Con el desfallecimiento de los acuerdos internacionales del régimen y el cambio de posturas de muchas naciones del mundo para inclinarse a favor de Juan Guaidó, pareciera que Nicolás Maduro y su cúpula pretenden fortalecer las alianzas con los países “no alineados”.

“Maduro se está alineando o acercándose a este eje del mal, contrario a la dinámica de los Estados Unidos, como una forma de autoprotección y como una forma de tratar de garantizar su permanencia y perpetuación en el poder al costo que sea”, agrega el profesor Luna para El Diario.

Las implicaciones que pueda tener para el presente de los venezolanos la nueva asociación que realiza el régimen de Maduro es incierta, pero es evidente que la relación con Kim Jong-Un solo presenta apoyo ideológico para los fines políticos del régimen. Según Pozzo, “Venezuela necesita otro tipo de socios, que mejoren el presente económico y comercial de la nación”.

Lo que sí queda claro es que la relación entre Venezuela y Corea del Norte está signada por sucesos terribles, como las torturas al poeta Alí Lameda “que, siendo comunista, fue encarcelado porque el régimen norcoreano detectó unas cartas donde hacía algunas críticas menores”, cuenta Martínez. Lameda, un fuerte defensor del comunismo, decidió irse a vivir a Corea del Norte luego de escuchar las increíbles historias que provenían del país asiático, historias de una verdad indiscutible y un poderoso sentir utópico. Pero en 1967 fue encarcelado y enviado a un campo de concentración.

Negociaciones con Trump

La apertura de la embajada venezolana en territorio norcoreano ocurre justo en el momento en que Estados Unidos se encuentra tratando de llegar a un acuerdo con Corea del Norte, a pesar de que esto no parece corresponderle a Venezuela una intervención en medio de una realidad “compleja y sesgada”, explica el embajador Alejandro Martínez.

El Estado totalitario de Kim Jong-Un se ha transformado en un contrincante poderoso para la tranquilidad del mundo debido a sus pruebas nucleares. Frente a esta realidad Estados Unidos ha mantenido una actitud defensiva ante las insinuaciones del joven dictador.

Foto cortesía

Sin embargo, las negociaciones entre los mandatarios de cada país han tenido una nueva recuperación en los últimos días. Asimismo, Donald Trump ha señalado también en las últimas semanas que mantiene conversaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. “Estamos en contacto. Estamos hablando con varios representantes de Venezuela. Estamos ayudando a Venezuela tanto como podemos. Nos mantendremos al margen pero la estamos ayudando”, dijo Trump a los periodistas de la Oficina Oval.

Nicolás Maduro afirmó ese mismo día lo dicho por Trump: “Confirmo que desde hace meses hay contactos entre altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos y del gobierno bolivariano que yo presido, bajo mi autorización expresa y directa. Hay varios contactos, varias vías. Para buscar regular este conflicto, para buscar un proceso de regularización del conflicto con el imperio norteamericano”.

La Administración de Donald Trump mantiene negociaciones tanto con el dictador norcoreano, como con el mandatario del régimen chavista, para dar una salida negociada a las problemáticas planteadas en ambos lados del planeta.

Foto: AFP

El fortalecimiento de las relaciones entre ambas naciones es incierto, no parece tener una finalidad positiva para la resolución de los problemas por los que atraviesa Venezuela más allá se busca establecer una posición de fuerza ideológica y panfletaria ante la presencia de Estados Unidos. Mientras tanto, los venezolanos se siguen enfrentando a una crisis diaria que no parece mostrar atisbos de resolución.

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