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Usualmente en nuestra vida diaria tendemos a pensar que queremos una familia, hijos esposo (a) o tener éxito en tu carrera profesional, mudarte, viajar… Y la lista puede ser larguísima, pero ¿Se han dado cuenta que somos demasiado generales para desear las cosas y al final no hacemos nada especifico para conseguirlo? O si lo hacemos tomamos la decisión invadidos por emociones que no nos dejan pensar pragmáticamente, lo que se traduce en que generamos una reacción.

Ahora más allá de decir “es así, no hacemos nada”.

Y la mejor manera de lograr nuestros sueños, metas o deseos es saber exactamente lo que queremos y aterrizarlos en nuestra vida. Pero para eso debemos partir de la base de qué somos y qué tenemos, y eso lo podemos lograr con la evaluación.

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Es importante comenzar de forma individual, pues la idea de este espacio es que se genere la conciencia del cambio para de allí, al éxito real, no el que sube como la champagne que suben las burbujas, pero rápido bajan.

¿Evaluar poner nota?

Hablando de evaluación, les confieso que es el paso más importante, pero a la vez más difícil porque debes ser lo más pragmático posible, de esa manera tendremos un resultado real que nos llevará a tener un piso solido para construir el edificio que deseamos. Ahora debo confesar que es la parte que más miedo da hacer.

Autoevaluarnos y chequear nuestra vida, rutinas y metas no quiere decir que nos estamos juzgando, pues cada uno hace un trabajo increíble en sus casas, trabajos y con sus vida. Pero si debemos estar claro que podemos mejorar, ¿Por qué no hacerlo si tenemos la oportunidad?

En este punto hay muchas herramientas que podemos utilizar, pero yo inicié hace años (todavía lo uso) la obervación: con qué emoción, con cuánta energía y con qué ganas me levantaba y las mismas preguntas me las hacía antes de dormir. Eso lo fui anotando en un cuaderno que tenía al lado de mi cama por un par de semanas, eso me fue dando luces sobre lo que realmente me gustaba hacer, lo que no y como mi cuerpo daba señales.

Esa práctica me dio unas respuestas. Me emociona compartir con personas mis experiencias, pues cuando me tocaba dar talleres, conferencias o mentorías amanecía alegre y lograba hacer todo más rápido porque estaba enfocada. Pero en el día cotidiano, no es que no era feliz, simplemente me relajaba más y las cosas fluían, pero sin picos de emoción.

Otra forma de saber cómo estamos es, hacernos unas preguntas poderosas y sería interesante que se tomen unos minutos para contestarlas, sin juzgarse.

  • Di algo de lo que te sientas orgulloso de haber logrado.
  • ¿Qué hice? Esto vino seguido de un test de fortalezas se tomen unos minutos para contestarlas, sin juzgarse. El primer día de clase.

– ¿Qué resultados obtuve?

-¿Qué inconveniente encontré?

Luego de eso tenemos claro con qué nos sentimos bien y con lo que no. Es momento de seguir para aterrizar esos sueños o deseos en realidades.

El siguiente paso: las metas

La verdad este es la parte que más me emociona porque es la clave de la administración del tiempo. Debido a que si generamos una buena meta —con esto no quiero emitir juicio o que algo este bien o mal, lo que digo es que este bien estructurada y tenga el contenido necesario— la podrás cumplir.

Te pongo un ejemplo práctico. En 1953 se realizó una encuesta a un conjunto de estudiantes de la Universidad de Yale, en la que se incluían las siguiente preguntas: ¿Has definido tus metas? ¿Las has escrito? ¿Tienes algún plan para lograrlas? Un 84% de los estudiantes no tenía definida ninguna meta, un 13% sí las tenía pero no las había escrito, y un 3% las había escrito y tenía un plan de acción.

En 1973, 20 años más tarde, se comprobó el progreso que habían hecho aquellos alumnos, y las diferencias resultaron asombrosas. El grupo del 13% que tenía objetivos definidos aunque no escritos, tenía el doble de ingresos, de media, que el grupo del 84% que aseguraba no tener metas. Pero lo más increíble fue que el grupo del 3% que había escrito sus objetivos estaba ganando, de media, diez veces más que el 97% restante.

¿Ahora por donde comenzar?

Es este punto pensemos en lo macro, en el sueño, lo importante es que entiendas: en primer lugar que eres único y en segundo que es la base para generar metas.

Entonces para arrancar, comencemos a escribir sin filtrar nada una lista de cosas que quieres lograr, recuerda que todo está bien, si para ti está bien.

Después de que tengas la lista, concéntrate en sentir y léela en voz alta, y ve puntuando del uno al cinco cada una de las cosas escritas y de ahí podrás sacar las 4 primeras, las que obtuvieron mayor puntaje.

Con ese cuadro de inicios, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que realmente deseas lograr?
  • ¿Si es tan importante para ti, cómo es que no lo estas viviendo ahora?

Esas respuestas te permitirán saber si esas cuatro metas son las que realmente deseas cumplir.

En este punto quiero hacer énfasis en deseas, porque eres tu la persona que tienes que quererlo, porque lo que los demás te digan, (pues si esa es la situación no debería influir); ahora si decides cambiar a eso que dicen, lo importante es que estés consiente de lo que vas hacer y seguramente en el proceso del logro no vas a sentir que estas hacienda algo realmente importante y cuando llegues a donde querías, la sensación va hacer neutral, y no vas a sentir una verdadera satisfacción por que lograste lo que deseas.

Realmente las metas suelo no compartirlas con nadie, para evitar escuchar el mapa, las percepciones o el juicio de cada quien, por eso te pido que las hagas tuya y veras que por muy locas que creas que parezcan solo con disfrutar el proceso te sentirás con un control de tu vida y que haces algo con tu tiempo.

Teniendo en cuenta esta reflexión, y ya los resultados de tu evaluación procederemos a establecer metas de valor y calidad que te lleven a tener una vida plena y con bienestar. Así que tomemos como guía:

  1. Tienen una visión de su futuro y un por qué
  2. Reconocen su propio potencial y los logros que han tenido.
  3. Tienen claro sus valores y su propósito en el mundo.
  4. Establecen metas por escrito, específicas, medibles, cuantificables y realizables.
  5. De las metas a seguir, definen el por qué la quieren lograr. Este por qué es más grande y poderoso que la misma meta. El por qué es la energía que mantiene viva la meta, así que debe salir de tu corazón.
  6. Tienen compromiso de lograrlas. Por eso hacen lo que hay que hacer.
  7. Saben que es importante hacer cambios, tener más conocimiento, rodearse de personas que les apoye y lo más importante saben que a medida que cada paso que den los llevara hacia la conquista de sus sueños.

Con los puntos mencionados antes, más la emoción que te genera cada acción, es hora de hacer el primer acercamiento para escribir tu meta. Y para hacerlo debes tener en cuenta:

1) Escríbelas en positivo.

2) Involúcrate a ti nada más.

3) Colocare tiempo para culminarlas.

Ahora esa meta la debemos escribir. Porque según el estudio que te comenté anteriormente los alumnos que hicieron el esfuerzo de anotar sus metas en papel, al paso de los años habían logrado cumplirlas en buena medida, a diferencia de los alumnos que no las hicieron. La diferencia era tan grande, que el pequeño grupo que sí puso por escrito sus metas tenía… diez veces mas dinero que los otros!

Así que es hora de escribirla. Y como no solo queremos que se quede en el papel, una clave para cumplirla es dividirla en metas pequeñas, pues de lo contrario lo verás tan lejos que será casi imposible cumplirla y lo que usualmente pasa es que cambian de meta y así saltan de una a otra sin terminar alguna.

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