1. Cordyceps.

El virus se escapa. Nadie sabe de dónde. Está basado en el hongo Ophiocordyceps unilateralis,  un parásito que comúnmente se instala en el cerebro de las hormigas tras su ingesta y las obliga a subir hasta la hoja más alta de una planta para que ellas se enganchen con sus mandíbulas y puedan morir ahí, haciéndolas explotar y esparciendo las esporas lo más lejos posible.

The Last of Us es un videojuego que combina la acción con el survival horror, además de la carga emotiva en su narrativa que rompió con el paradigma establecido hasta el momento dentro de la industria. Es dirigido por Neil Druckman, desarrollado por la compañía Naughty Dog y publicado en 2013. La banda sonora, entre guitarras y ronrocos, está cargo del argentino Gustavo Santaolalla.

Después del brote, el mundo se volvió salvaje. Ciudades y pueblos abandonados. Pasan veinte años. Puntos de control controlados por la milicia, que decretan la cuarentena y el toque de queda. En respuesta a la ley marcial militar, se formó el grupo rebelde conocido como Las Luciérnagas, que buscan la restauración de todas las ramas del gobierno.

Joel, un contrabandista que viaja entre ciudades, es contratado para llevar a una chica de catorce años llamada Ellie a los laboratorios secretos de Las Luciérnagas. ¿Por qué? Porque Ellie es inmune al virus. Porque Ellie es la salvación de la humanidad, diezmada en un 60%. Pero, tras el viaje, quizá porque ve en ella el reflejo de su hija muerta al principio de la pandemia, Joel decide no entregarla y, violentamente, encargarse de Las Luciérnagas del laboratorio: la única manera de estudiar la inmunidad de Ellie para crear una vacuna hubiera sido asesinándola en el proceso.

2. Pecados.

Para referirse al pecado en la Antigua Grecia usaban el término hamartia, que etimológicamente proviene de hamartanein: errar el tiro, no dar en el blanco. Suele traducirse también como “error trágico”, ese en el que se ve envuelto el Héroe de la Tragedia al intentar hacer lo correcto cuando lo correcto no puede hacerse.

Joel es el héroe. Lo correcto, emocionalmente, es salvar a Ellie. Lo correcto, racionalmente, es salvar a la humanidad.

3. Legado.

Dédalo construyó el laberinto de Creta por órdenes del rey Minos. Al terminar, fue encerrado en la torre del laberinto junto con su hijo Ícaro para que nadie conociera el camino de salida. Con el fin de escapar, le dieron forma a un par de alas de cera para cada uno. El único recaudo sería no volar muy cerca del sol, porque las derretiría, o muy cerca del mar, porque las mojaría. Ícaro, olvidando los consejos de su padre, voló alto para alcanzar el carro del dios Helios, lo cual acabó con las alas del joven incendiadas y con él cayendo al mar para morir.

The Last of Us Parte 2, que sigue las mismas mecánicas de su antecesor, se publicó este año, 2020.

La venganza alimenta el mundo de los hombres. Joel eliminó a Las Luciérnagas, por ende ellos irían tras él. Cuatro años pasaron, en la cronología ficticia, desde la primera entrega. Ellie aprendió a sobrevivir, pero también alimentó el enojo basado en la impotencia acaecida luego de enterarse de la decisión de Joel al elegirla a ella por sobre la salvación de la humanidad entera. Una decisión, aunque no poco importante, puede alterar el curso de los acontecimientos. La caída completa de Ellie, como la de Ícaro, se dará cuando sucumba ante su propia ceguera, provocada por la ira de hechos inevitables.

4. El último de nosotros.

¿Puede el odio ser más fuerte que el amor? ¿O siempre existe algo ahí, bien adentro nuestro, que nos empuja a cometer buenas acciones en nombre de nuestros padres, nuestros maestros, a pesar de la rabia desenfrenada que nos carcome? ¿Somos la respuesta de un legado invisible, inscripto en nuestros genes, que construye la empatía y ahoga el instinto animal de la supervivencia? ¿O es acaso la retribución teñida de oscuridad la mejor solución?

Marlene, la líder Luciérnaga, dijo: “Cuando estén perdidos en la oscuridad, busquen la luz.”

El último de nosotros (the last of us) no es el sobreviviente de un virus que nos vuelve criaturas caníbales y sedientas de sangre que solo buscan expandir la muerte virulenta dictada por un hongo silencioso. El último de nosotros es aquel que teniendo la oportunidad de hacer cumplir la ley del ojo por ojo, respira hondo, espera, busca la calma, y extiende una mano para comprender la realidad ajena.

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