• Muchas personas han optado por contratar servicio por enlace o fibra óptica debido a las fallas y baja velocidad de navegación del servicio ofrecido por la empresa nacional

En San Cristóbal y otros municipios del estado Táchira es común observar antenas de empresas que ofrecen  Internet satelital o por fibra óptica. Esto, motivado a las fallas frecuentes con el servicio ofrecido por la empresa de telecomunicaciones nacional y por la necesidad de los usuarios de contar con un producto que cumpla sus expectativas y les permita navegar sin interrupciones.

Para diciembre el año 2020 Speedtest Global Index, portal especializado en monitorear las conexiones a internet a nivel mundial, precisó que Venezuela se ubicaba en el puesto 157 en cuanto a velocidad de navegación.

Aldo Contreras contrató el servicio de una empresa andina llamada Vnet, con cobertura en seis estados del país, con la finalidad de mejorar sus actividades laborales, pues es economista y constantemente requiere de acceso a Internet para comunicarse con clientes, dictar clases o videoconferencias online e incluso cargar y descargar material de distintas plataformas online.

Contreras contrató la conexión de Vnet -que va a través de fibra óptica- hace tres meses y la instalación más el pago del primer mes tuvo un costo de 100 dólares. Tiene una velocidad de navegación de 40 megabytes y la mensualidad está establecida en 30 dólares.

“Es un servicio de Internet nuevo en la ciudad de San Cristóbal y de verdad que funciona demasiado rápido. En carga y descarga es bastante eficiente”, dijo Contreras para El Diario.

Menciona que para su trabajo es indispensable contar con acceso a Internet pues tiene clientes e incluso alumnos que están fuera de la ciudad de San Cristóbal y gracias a una buena conexión se comunica con ellos sin problema o interrupciones.

“Antes usaba el Wi Pod de Digitel pero el precio del gigabyte subió muchísimo y en la última oportunidad pagué una factura de 130 millones de bolívares (unos 33 dólares), entonces me decidí por Vnet”, explicó.

Aldo asegura que recomendaría el servicio porque -según él- es el que mayor estabilidad ofrece, nunca le ha presentado fallas o caídas en el sistema y la velocidad es óptima, tal como lo promocionan al momento de adquirirlo.

“Tuvimos que cortar el servicio”

No todos los tachirenses tienen la posibilidad de instalar el Internet que ofrecen proveedores nacionales e incluso los traídos de Colombia y en casos más extremos, algunos ni siquiera tienen opción para continuar pagando el servicio de la empresa nacional.

Ese es el caso de Juancar Rivas, un venezolano de 24 años de edad, radicado en la ciudad de San Cristóbal, quien se vio en la necesidad de eliminar el Internet de Cantv hace dos años por problemas económicos, siendo éste un servicio indispensable para su trabajo y cotidianidad.

“Debido a recortes en el presupuesto de la familia no pudimos continuar pagándolo y lamentablemente se mandó a cortar”, indicó Juancar para El Diario.

La velocidad de su Internet era de 30 kilobytes y, aunque no era muy rápido, asegura le funcionaba para aspectos básicos como realizar transacciones bancarias e investigaciones para realizar sus actividades académicas suyas o de su hermano menor.

Actualmente, Juancar tiene un emprendimiento donde se encarga de la gestión de redes sociales, diseño gráfico y más, pero su labor se ve limitada por la falta de red en su hogar.

Cualquier trabajo que me pueda salir se ve afectado por no tener cómo navegar. He buscado también quien me pueda asesorar para recuperar por lo menos el de Cantv pero no hay buena gestión en ese ámbito, no hay gente que te pueda informar bien”.

Ha indagado sobre nuevas empresas que ofrecen el servicio pero asegura que “el bolsillo no da para pagar tanto”. Sabe que la estabilidad de Internet de otras marcas es notablemente superior pero también es consciente de que el cobro es directamente proporcional a su calidad.

Juancar trabaja como operador técnico en una empresa regional y su ingreso mensual en ese lugar ronda los 10 dólares, así que ve “imposible” contratar ese servicio en estos momentos, aunque sea indispensable para él.

“He averiguado varias varios lugares pero hay mensualidades en 30 dólares y yo no gano ni la mitad de eso”, precisó.

Su prioridad es usar el dinero que gana para comprar alimentos en su hogar y ayudar a solventar los pagos de servicios públicos y otros aspectos que puedan surgir en el camino.

Resuelve navegando con los datos móviles de su teléfono celular aunque no es igual de rápido y tampoco rinden tanto, pero es lo que tiene a la mano.

Nuevas empresas surgen en el mercado

Infinitics es una de las múltiples empresas que han surgido como alternativa para obtener un servicio de Internet óptimo y estable. Nació el 27 de mayo de 2019 a partir de otra compañía llamada JM Sistemas (mucho más consolidada en el mercado) y de una sociedad entre Manuel Albornoz y Dereck Pinto.

“Nació de una necesidad que existe existe en la ciudad y en el mundo que es el Internet. Sobre todo con la llegada de la pandemia incrementaron las videollamadas, clases virtuales y tantos factores”, comentó Javier Zerpa, miembro de Infinitics, en exclusiva para El Diario.

La pandemia agudizó el consumo de Internet. El hecho de no poder salir de casa obligaba a las personas a consumir su tiempo en el hogar, bien sea en ocio o en trabajo. Ante ello, la demanda de Internet creció notablemente.

Javier explica que durante los primeros meses de pandemia Infinitics tuvo que pausar la instalación de nuevos servicios pues las solicitudes eran tales que no querían saturarse y fallar en el intento de abarcar más allá de su capacidad.

“La meta de la empresa siempre ha sido cumplirle a los clientes cubriendo sus expectativas pero en ese tiempo se tuvo que frenar porque tuvimos que hacer ampliaciones casi de urgencia para brindar mayor alcance”.

En efecto, así fue. Lograron expandirse y continuar creciendo favorablemente.

“La prioridad de Infinitics es brindar Internet a las empresas y escuelas en todo momento, de hecho, hay patrones que lo contratan para que sus empleados trabajen en casa”, añadió Zerpa.

Los planes de Infinitics van desde 12 megabytes por 25 dólares mensuales hasta 50 megabytes por 80 dólares al mes. Un pago distante para gran porcentaje de la población venezolana que percibe menos de 8 dólares de salario.

Distintos servicios, mismo fin

Javier Zerpa aclara que no todos los proveedores de Internet traen el servicio del mismo punto. Algunos provienen de Colombia (el conocido como “Internet colombiano”) y otros son nacionales, como Infinitics.

“Este Internet es a través de microondas. Nosotros apuntamos a unos transmisores que tenemos en las montañas, donde hay una torre con todos los equipos, instalamos la antena y listo”, contó.

La antena utilizada para lograr esa conexión se llama Ubiquiti y es un sistema diseñado para llevar “paquetes de datos desde un punto a otro punto”. Es una alternativa cuando no se puede instalar una conexión con cableado.

Javier indica que el margen de error es posible pero el éxito de la empresa radica en reducirlo al máximo. Cuentan con sistemas de respaldo y monitoreo constante que les permite notar a tiempo si algo falla o en su defecto, ver cuántas horas de carga le queda a los equipos y evitar la caída prolongada del servicio.

“Los sistemas de nosotros aguantan dos días. Adicional tenemos sistema de monitoreo de la marca Ubiquiti que mejora la atención oportuna”, acotó Javier.

La realidad es que la demanda de Internet y la importancia de contar con un servicio que satisfaga las necesidades de los tachirenses incrementaron con la llegada de la pandemia. Cada día más y más personas optan por Internet satelital o por fibra óptica, mientras otros tantos solo lo ven como un anhelo debido a los costos dolarizados de dichos servicios.

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