• La estructura, que estuvo en funcionamiento hasta 2011, fue enviado al espacio para estudiar las superficies terrestres, los océanos y los casquetes polares de la Tierra

Un satélite lanzado por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el cual permaneció cerca de 30 años en órbita, finalmente reingresará a la Tierra el miércoles 21 de febrero de 2024.

ERS-2, que despegó de la Guayana Francesa en 1995 se lanzó con el objetivo de proporcionar información sobre el planeta y comprender las superficies terrestres, los océanos y los casquetes polares de la Tierra. En ese sentido, ESA explicó que aunque estaba previsto que solo funcionara durante tres años, su vida útil se alargó hasta 2011.

La masa aproximada de la nave es de alrededor de 2.300 kilogramos, lo que significa que se trata de un cuerpo de más de dos toneladas. Sin embargo, la ESA aclaró que, al igual que el ERS-2, muchos otros objetos con un peso similar vuelven a entrar en la atmósfera de la Tierra cada semana.

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En este caso, los expertos quieren minimizar el riesgo de colisión con otros satélites o de contribuir con la “basura espacial” que actualmente rodea la Tierra. Por esa razón, ERS-2 ha estado en un periodo de “desintegración orbital”, lo que significa que se ha ido acercando cada vez más a la Tierra a medida que gira alrededor del planeta.

La agencia espera que cualquier pieza de la máquina “probablemente caiga al océano” y subraya que el riesgo de resultar afectado por los desechos espaciales es inferior a 1 entre 100 millardos.

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Foto: ESA

Además, se estima que la mayor parte de los componentes del ERS-2 acaben desintegrados por el roce con la atmósfera.

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La ESA promueve la lucha contra los residuos espaciales con programas como Zero Debris by 2030 (cero basura para 2030, por su traducción del inglés). El proyecto consiste en eliminar los desechos de las misiones de la agencia espacial, incluyendo también una serie de reglas para evitar la contaminación que están dirigidas a cualquier empresa o institución que trabaje con la Agencia Espacial Europea.

Satélites gemelos

ERS-2 fue precedido por su satélite gemelo, ERS-1, que fue puesto en órbita en 1991. Ambos satélites estaban equipados con los más avanzados instrumentos de alta tecnología, incluyendo un altímetro de radar (que emite pulsos de ondas de radio hacia la superficie) y sensores potentes para medir la temperatura de la superficie del océano y los vientos marinos.

La lucha contra la basura espacial

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Foto: Referencial

La basura espacial constituye un desafío creciente en la exploración del espacio exterior. Desde el inicio de las misiones espaciales, la humanidad ha dejado un rastro de desechos compuesto por fragmentos de satélites en desuso, cohetes agotados y restos de colisiones previas. Esta acumulación supone una amenaza significativa para las operaciones espaciales y la seguridad de la infraestructura orbital existente.

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En respuesta, la comunidad internacional implementa diversas estrategias y tecnologías para mitigar y prevenir la acumulación de basura espacial. La vigilancia y seguimiento de los objetos en órbita es una primera línea de defensa crucial. Numerosas agencias espaciales, como la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por su siglas en inglés), la ESA y Roscosmos, operan sistemas de rastreo para monitorear la ubicación y movimiento de la basura espacial, esto permite a los operadores realizar maniobras evasivas para evitar colisiones.

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Además, estas agencias están desarrollando tecnologías para la eliminación activa de la basura espacial. Una técnica prometedora es la captura y remoción de desechos mediante robots espaciales equipados con brazos mecánicos o redes especializadas. 

Otra estrategia implementada en los últimos años es el diseño de nuevas naves con componentes que se desintegran de manera segura al final de su vida útil o que se pueden recuperar y reutilizar. Sin embargo, persisten desafíos significativos. La falta de regulaciones internacionales vinculantes es un obstáculo importante, al igual que el costo asociado con la eliminación activa de basura espacial. Desarrollar y lanzar misiones para capturar y eliminar desechos requiere una inversión considerable de recursos financieros y técnicos.

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