• El Diario entrevistó a dos especialistas para conocer cuáles son los primeros síntomas que presentan las personas con esta condición y las recomendaciones que los padres deben seguir para brindarles una mejor calidad de vida

Los signos del autismo o trastorno del espectro autista (TEA) suelen aparecer en la edad temprana. Estos van desde la dificultad para comunicarse hasta la incapacidad para socializar con otros, por lo que es importante que los padres o representantes presten atención a estas señales.

Se llama espectro porque está entendido como un conjunto de características que se presentan de formas diferentes en las personas que tienen estas alteraciones del neurodesarrollo. Es decir, no se producen o no aparecen de la misma forma en el mismo tiempo, en la misma intensidad y la misma frecuencia en quienes lo tienen”, explicó la psicóloga Andrea Alvarado de la fundación Autismo Dejando Huellas en entrevista para El Diario.

Alvarado apuntó que al identificar los síntomas, se debe buscar el diagnóstico de un equipo multidisciplinario, en el que estén involucrados el neuropediatra y el psicólogo.

“Esto les brindará a los padres una visión más amplia de lo que está sucediendo porque tendrán una panorámica más integral acerca de los síntomas que está presentando el niño”, agregó.

María Russo, presidenta de la Sociedad Venezolana para Niños y Adultos Autistas (Sovenia), precisó que de acuerdo con el Manual de Diagnóstico y Estadística de los Desórdenes Mentales (MDE, por sus siglas en inglés), el autismo se clasifica en tres niveles.

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“El autismo es una condición, no una enfermedad, pero está incluido en este manual, el cual los clasifica en tres grados. El grado 1, es el más leve y está dividido entre los que necesitan más apoyo y los que requieren menos apoyo, ya que dentro de este, hay algunas personas con muchas capacidades intelectuales y otras que no tanto”, resaltó en entrevista para El Diario.

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Russo expresó que en el grado 2 es moderado. La persona presenta problemas de lenguaje y conducta que requieren más adaptaciones y terapias; y el 3 es el más severo, ya que en este no hay lenguaje.

Asimismo, la presidenta de Sovenia subrayó que hay algunas señales de alerta que los padres pueden identificar y que la más notable son la dificultades para expresarse e interactuar con otras personas.

“Una de las cosas que más llama la atención es que un niño a los 2 años de edad no tenga un lenguaje, esa es una señal de alerta importante que amerita búsqueda de ayuda profesional”, subrayó.

Añadió que otra señal es que los niños que presentan esta condición a veces “actúan como sordos”; es decir, se les llama por su nombre y no responden. Además, no le tienen miedo al peligro y en ocasiones se ríen sin ningún motivo aparente.

Russo expresó que también existen casos en los que los niños son muy hiperactivos o “demasiado tranquilos”.

Detalló que el grado de afectación puede variar, ya que existen casos en los que los niños reciben una clasificación de grado 2 o 3, y luego con la evolución y el tratamiento, pueden avanzar hasta un grado 1. Señaló que ese progreso dependerá del abordaje temprano que hagan los padres, lo que incluye tratamiento y la terapia para brindarles a sus hijos una mejor calidad de vida.

Estadísticas

En Venezuela no existen estadísticas oficiales sobre los casos de TEA. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS)  indica que 1 de cada 160 niños presenta esta condición en el mundo.

Primeras señales del autismo en niños

Autismo: recomendaciones para lograr una buena convivencia en distintos entornos 
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El Diario conversó con Arelys Peña, quien tiene un hijo que fue diagnosticado con autismo cuando tenía 3 años de edad en el año 2005, para conocer cómo fue su experiencia desde que recibió la noticia.

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Peña comentó que en su caso, se dio cuenta de que algo pasaba con su hijo porque él perdió la capacidad de expresarse de forma verbal, a pesar de que desde los 7 meses decía palabras con fluidez.

A los seis meses, balbuceaba, y a los siete meses decía palabras como ‘mamá’. Al año ya decía, aproximadamente unas 50 palabras, incluso, armaba oraciones completas”, apuntó.

Indicó que el cambio en la conducta fue inesperado y ocurrió de un “día para otro”. Su hijo ya no armaba las oraciones a las que ella estaba acostumbrada. Además, comenzó a observar otras señales, entre estas, que se quedaba dormido en el piso.

Luego de notar estos cambios, tomó la decisión de consultar a varios psicólogos, pero ninguno lograba dar con un diagnóstico.

“Su hijo tiene autismo”

Recordó que el último psicólogo que vio a su hijo le recomendó llevarlo con un neurólogo en el Centro Docente La Trinidad, estado Miranda, para que realmente pudiera estar tranquila. El día de la cita, el doctor le hizo una evaluación y tras terminar la revisión le dio el diagnóstico: “Su hijo tiene autismo”.

Arelys Peña detalló que al recibir la noticia no se impactó mucho porque no conocía mucha información sobre el autismo. Sin embargo, ella comenzó a documentarse y a buscar ayuda de profesionales. El neurólogo que atendía a su hijo le recomendó visitar la organización no gubernamental (ONG).

 Alllegar a la organización, recibió un cuestionario de 8 páginas y al final de este se le preguntaba, qué esperaba ella de la consulta. Su respuesta fue: “Que me digan que mi  hijo no tiene autismo”.

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“El diagnóstico que me dieron en ese momento fue autismo regresivo, pero en otras escalas, él daba como autismo moderado por el hecho de no tener lenguaje”, expresó.

Peña acotó que luego de esa consulta, su hijo comenzó terapias de quelación, un procedimiento que se realiza para extraer metales en el torrente sanguíneo, ya que en uno de los exámenes pudieron detectar que tenía mercurio, plomo y aluminio en la sangre.

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Asimismo, contó que su hijo realizó terapia ocupacional, terapia de lenguaje y del desarrollo. Además de cumplir con un programa estricto de alimentación.

“En el momento del diagnóstico, él estaba cursando segundo nivel de preescolar, y bueno, la maestra del primer nivel nunca se quejó, pero la del segundo me llamaba todos los lunes para quejarse porque no hablaba y no interactuaba con los otros niños, por eso tuve que retirarlo del colegio y me dediqué a trabajar con él en casa, a enseñarle yo a leer, a escribir”, enfatizó.

Arelys Peña luego decidió inscribirlo en un grupo terapéutico en el que veía clases de lunes a viernes. Adicional a eso, realizaba actividades extracurriculares como la natación.

Cambio en el diagnóstico

Después de tres meses con la dieta especial, su hijo volvió “inmediatamente a ser el mismo”, y a recuperar su capacidad para expresarse de forma verbal. Cuando lo llevaron a reevaluación, el diagnóstico cambió de autismo regresivo a síndrome de Asperger.

Peña decidió inscribir a su hijo en un colegio regular al notar estos avances. Dijo que sus estudios de básica los cursó en el colegio Lander, ubicado en Altamira, el cual cerró sus puertas en el año 2017; y el bachillerato en el Santo Domingo de Guzmán.

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Agregó que en la actualidad su hijo tiene 22 años de edad. Estudió Comunicación Social en la Universidad Monteávila. Tiene un trabajo estable y aunque es un poco introvertido, no rechaza las invitaciones le hacen sus compañeras para distraerse.

Recomendaciones para padres y representantes

Arelys Peña indicó que una recomendación principal para los padres que tienen niños con esta condición es que no se queden “pegados en el duelo”.

No se conformen con el niño que tienen en el hoy, busquen crear ese niño que quieren para el mañana. Enfocarme en eso fue lo que a mí me ayudó con mi hijo. No conformarme con el niño que tenía enfrente, sino buscar siempre el hijo que yo quería”, apuntó.

María Russo destacó que buscar ayuda temprana es crucial, además de  mantener contacto con padres  que estén atravesando por una situación similar. 

Autismo: recomendaciones para lograr una buena convivencia en distintos entornos 
Foto: Pixabay

Por su parte, la psicólogo Andrea Alvarado Alvarado también recomendó a los padres buscar ayuda psicológica para explorar cómo se sienten con el diagnóstico y tener más información sobre el autismo, además de compartir con otros padres que también estén pasando por situaciones similares.

“Dejarse guiar un poco por los expertos en el área, quienes le pueden brindar herramientas más específicas para la situación que están presentando. Porque el hecho de que el niño tenga TEA, no significa que sea un diagnóstico que no puedas hacer nada por él, sino que a través del diagnóstico puedas impulsar y mejorar esas capacidades que ellos tienen”, comentó.

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