• El equipo de El Diario conversó con una especialista sobre los aspectos mentales que se abordan en los cuatro capítulos de esta serie original de Netflix. Foto: Getty

Cuando Netflix estrenó la serie documental Jeffrey Epstein: asquerosamente rico, el pasado 27 de mayo, revivió la polémica causada por el millonario estadounidense que tejió una red de prostitución y abusos a menores de edad durante años. 

La docuserie recoge los testimonios de varias de las víctimas, pero también de abogados, policías, periodistas y psicólogos que abordaron desde distintos escenarios este caso que conmocionó a Estados Unidos y al mundo. 

El equipo de El Diario quiso profundizar los aspectos psicológicos que son tratados en el documental, por lo que conversó con Elizabeth Leiva, psicóloga clínica de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 

Luego de realizar un análisis sobre el contenido de la serie, Leiva explicó que la conducta de Epstein reflejaba un trastorno de personalidad narcisista con rasgos psicopáticos. 

Las personas que sufren de dicho trastorno se caracterizan por tener un sentido de privilegio y necesitan una admiración excesiva y constante, se creen superiores y por lo tanto necesitan vincularse con personas ‘especiales’ como ellos, esperan que los demás reconozcan su superioridad y por esto necesitan tener cerca de ellos personas a quienes puedan manipular y los hagan sentir que son especiales”, indicó la especialista.

La psicóloga agregó que quienes presentan estas características también suelen sacar ventaja de los demás para lograr lo que desean y que, incluso, pueden actuar con ira y maltratar a quienes no cumplan con su voluntad. 

Durante la serie, la periodista Vicky Ward de la revista Vanity Fair cuenta cómo ella y el medio fueron amenazados y manipulados para cancelar una publicación en la que Epstein era denunciado por dos de sus víctimas. Las jóvenes que habían hablado con el medio sobre los abusos también recibieron amenazas, por lo que tuvieron que cambiar de residencia en varias oportunidades. 

Aunque en estos casos las agresiones no fueron físicas, sugieren cómo Epstein pudo utilizar el miedo para lograr su objetivo. 

Leiva añade que ser encantador y seductor suelen ser las herramientas de estas personas para atraer a sus víctimas. Este rasgo también era característico de Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein, quien se encargaba de reclutar y convencer a las jóvenes e incluso participaba en los abusos. 

La última cualidad del perfil psicológico del magnate es la falta de empatía, lo que le impedía sentir culpa por las personas a quienes les causaban daños.

Perfiles de las víctimas 

Algo que compartían varias de las víctimas de la red de abusos era que se encontraban en un estado de vulnerabilidad. Problemas financieros, familias disfuncionales, abandono infantil y traumas por abusos en la niñez eran algunos de los antecedentes que presentaban las jóvenes. 

Estas adolescentes fueron manipuladas, primero al ser engañadas para que participaran y luego al ofrecerles beneficios como viajes, dinero y estudios, debido a que sabían lo vulnerables que se encontraban y teniendo una dinámica familiar disfuncional donde no existía un adulto que las ayudara, Al intentar salir de esta dinámica abusiva en la cual se encuentran, son amenazadas, perseguidas y extorsionadas”, aseguró la especialista.

Otro factor que hizo más vulnerables a las afectadas fue su edad, algunas de ellas tenían entre 12 hasta 17 años, lo que para la Organización Mundial de la Salud (OMS) entra en el rango de la adolescencia, es decir, la etapa entre la niñez y la adultez.

“Este periodo se caracteriza por una serie de cambios físicos y psicológicos. Es ahí cuando el adolescente debería salir preparado para la edad adulta, es decir, durante este periodo aparece la transición de la independencia tanto social como económica, adquieren aptitudes necesarias para establecer relaciones adultas, el desarrollo de la identidad y la personalidad y por último la capacidad de razonamiento abstracto”, señaló.

Manipulaciones 

La psicóloga Elizabeth Leiva insiste en que los niños y adolescentes son sumamente vulnerables a las manipulaciones de adultos. Esto ocurre porque los mayores de edad tienen más fuerza, autoridad, capacidades, poder o dinero. Además el cerebro de los menores de edad no se ha terminado de desarrollar, por lo que no cuentan con la capacidad neurológica para entender el abuso. 

Muchos niños no saben que han sido abusados hasta que ven educación sexual. Cuando estos abusos son en adolescentes, aunque tengan nociones sobre sexualidad, su cerebro no tienen la madurez para consentir dichos actos, porque el lóbulo frontal se termina de desarrollar entre los 21 y 24 años y es ahí donde se localizan las funciones ejecutivas, las cuales son aquellas que permiten el control y autorregulación de la conducta, es por eso muchos adolescentes son impulsivos e inmaduros”, detalló.
Foto: Netflix

La profesional aclaró que las víctimas de abuso sexual no son responsables por lo que les ocurrió, a pesar de que pueden sentir culpa. Insistió en que tanto la víctima, la sociedad y las organismos de justicia deben entender que el único responsable de los abusos es el victimario.

“Muchas veces se tiende a culpabilizar a las víctimas incluso institucionalmente en los procesos de denuncia”.

Leiva indicó que el daño causado a las víctimas de abuso sexual no se limita a ese momento, sino que tienen consecuencias futuras que van desde síntomas físicos hasta trastornos emocionales. 

“Una víctima de abuso sexual puede presentar una serie de síntomas de tipo cognitivos como dificultades para concentrarse y aprender, problemas de memoria y de atención. También se presentan usualmente síntomas emocionales como baja autoestima, miedo, angustia, posible depresión, sentimientos de culpa, que pueden desencadenar en una enfermedad de salud mental”, expuso la psicóloga. 

Las investigaciones y los testimonios de las afectadas  permitieron el arresto de Epstein en julio del año 2019, pero la sensación de justicia se desvaneció con su muerte un mes después. Presuntamente el millonario se suicidó en su celda el 10 de agosto de 2019 en circunstancias extrañas. 

Esa serie de Netflix le dio voz a las víctimas de esa red de poder, corrupción y pedofilia que giraba en torno a Epstein y permitió conocer un poco más sobre las consecuencias que debieron enfrentar esas mujeres que, en su adolescencia, fueron perjudicadas por el magnate que se convirtió en delincuente. 

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