• Las refinerías de El Palito y el CRP siguen paralizadas por problemas técnicos, lo cual agudiza la crisis de suministro al mercado interno

La escasez de combustible forma parte de la cotidianidad del venezolano. En algunos estados, como los fronterizos, las fallas en el suministro han sido una constante desde hace años, pero en el contexto de pandemia por covid-19, la crisis estalló en Caracas. No hay suficiente producción de gasolina en el país que pueda atender la necesidad del mercado interno.

Según los cálculos de varios analistas de mercado, antes de la llegada de la pandemia se consumían entre 90.000 y 110.000 barriles de combustible por día (bpd). En este instante, donde hay confinamiento en el esquema del 7 + 7, el mercado demanda entre 30.000 y 35.000 bpd.

Trabajadores de las refinerías han asumido el riesgo de difundir lo que está pasando en el Centro Refinador de Paraguaná (CPR), en sus unidades de Amuay y Cardón, y en El Palito. Lo poco que se filtra apunta hacia el recrudecimiento de la crisis.

La consultora energética www.argusmedia.com refiere que el régimen de Nicolás Maduro está en plena carrera contra reloj y técnicos de Pdvsa hacen esfuerzos por reanudar la producción de combustible en el parque refinador nacional, que está paralizado desde mediados de la semana pasada.

Gasolinera flexibilización
Gasolinera en Altamira. Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Fuentes sindicales informaron a El Diario que la unidad de destilación de crudo de la refinería de Amuay cerró por fallas en varios servicios. En la refinería de Cardón tampoco hay trabajo, pues se reportaron dificultades en el funcionamiento del sistema de bombeo de combustible.

De igual manera, el cierre de las dos únicas unidades operativas de destilación del CRP, que habían estado procesando hasta 135.000 barriles por día (bpd) combinados de crudo desde fines de agosto, detuvieron la producción de 32.000 bpd de gasolina y 30.000 bpd de diesel hasta que se realicen las reparaciones, que se estima se puedan completar a principios de la próxima semana”, citó Argus en su informe de coyuntura, emitido el 11 de septiembre.

Presión para subir la producción

Por su parte, Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), confirmó en su cuenta de Instagram que “el desespero de la alta gerencia de Pdvsa y el gobernador del estado Falcón, Víctor Clark, nombrado protector de la refinería, presionaron para subir producción e hicieron caso omiso a las alertas de los trabajadores que manifestaban que podían producir daños a la planta. Se produjeron cinco arranques y paradas bruscas, porque no había servicios disponibles: los secadores de aire estaban fuera de servicio, cuya función es generar aire seco; es decir, impedir que llegue aire húmedo a las válvulas automáticas que generen desequilibrio en las operaciones, y se trabaje a ciegas y sin control”.

Dijo que la acción generó serios daños en el reactor R302 “que obligaron a paralizar por completo la planta. Ahora se perdió el chivo y el mecate. La planta de reformador (PLT), el caballito de batalla que producía la base de la gasolina estará fuera de servicio mínimo 45 días para proceder a realizar las reparaciones correspondientes, arranque y estabilidad de la planta (…), ya no existen los 27.000 barriles por día que al mes serían 810.000 barriles de gasolina y tenemos que esperar 45 días para volver a producir”.

Según el dirigente laboral, no hay fecha precisa para retomar las actividades en el CRP.

El sindicalista Iván Freites denunció en su cuenta de Twitter que la producción en el Palito es “intermitente y riesgosa. Sus condiciones son de fugas masivas de hidrocarburos por tuberías. La unidad FFC para producir gasolina un día funciona y cinco está fuera de servicio (…)”.

Trascendió en fuentes sindicales que la refinería ubicada en Carabobo detuvo su actividad el 12 de septiembre, debido a fallas eléctricas. En consecuencia los 20.000 barriles de combustible que se producían hasta la primera semana de septiembre tampoco entran al sistema de distribución.

Inversiones urgentes

La administración de Maduro no tiene más opción que buscar recursos en invertirlos en la reparación y mantenimiento mayor de su parque refinador, particularmente en el CRP en Falcón y en El Palito, en Carabobo, según detalló para El Diario Ramón Castro Pimentel, exvicepresidente de Deltaven, la extinta filial de Pdvsa que manejaba la comercialización de los combustibles en el país.

(El régimen) también tiene que contratar a profesionales con la suficiente experticia y pagarles muy bien para que se pueda atender la grave crisis de funcionamiento de las refinerías. Importar gasolina para enfrentar el déficit del mercado interno no es una opción en este momento, ninguna nación o empresa privada internacional se va a arriesgar a vender cualquier producto a un gobierno sancionado por los Estados Unidos”, agregó.

Explicó que en este esquema de “nueva normalidad” de suministro de gasolina y gasoil, en Venezuela no hay forma de que participe el sector privado como sustituto del gobierno.

“En todo el negocio relacionado con la producción, venta, exportación y demás negocios que se generen en la industria petrolera el Estado es que se impone. En 2008, el gobierno de (Hugo) Chávez impuso más controles y entraron en vigencia la Ley Orgánica de Reordenamiento del Mercado Interno de Combustibles Líquidos y la Ley Orgánica de Hidrocarburos”, dijo.

Para el experto, lo ideal es que Maduro “fuese transparente” e informara sobre lo poco que se está produciendo, cuando las refinerías estén medianamente trabajando. “Entiendo que en la refinería de El Palito había más producción que en el CRP”, acotó.

Castro Pimentel consideró que “el gobierno de Maduro no tiene flujo de caja para invertir en las refinerías y está atado desde el punto de vista legal para permitir que los privados importen y comercialicen gasolina. En esta situación tan crítica deberían darse negociaciones entre factores de poder con la intención de que se revisen las sanciones estadounidenses. Esta es una labor difícil pero necesaria para poder destrabar no solo el conflicto político, sino promover inversiones del sector privado en Venezuela”.

Desesperanza aprendida

“Ya el país está paralizado hay regiones en Venezuela donde no hay combustible desde hace 30 días. Lo poco que queda se lo están suministrando a Caracas por razones obvias. Al final, los que tendrán gasolina son los personeros del régimen. En los estados limítrofes del occidente, la gasolina viene de Colombia (extracción inversa) por razones de mercado, ya que la venden en Venezuela a más del doble del precio en Colombia”, explicó a El Diario el ingeniero Nelson Hernández, experto en temas energéticos.

Sostuvo que el régimen utiliza el síndrome de la «desesperanza aprendida». Ese es el juego de “ahí viene el barco” (con gasolina iraní) será, el entretenimiento de muchos por 21 días, algunos casarán apuestas, ¿llegará o no llegará? Y así se nos va la vida. Otros estarán pendientes de si El Palito arrancó, o si el CRP se paró. Es el juego de la gasolina del régimen para con sus ciudadanos, no resolver la escasez para seguir teniendo el control social…. la inamovilidad de la población”.

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