• La literatura es una puerta hacia el viaje introspectivo y en este 2020, año en el que el confinamiento se volvió necesario y la experiencia se redujo al hogar, la lectura se estableció como el espacio para el reconocimiento del afuera. En El Diario hicimos una lista con las obras más representativas de este año, tanto en Venezuela como en el mundo

El escritor chileno Roberto Bolaño establece que “la literatura es una máquina acorazada. No se preocupa de los escritores. A veces ni siquiera se da cuenta de que estos están vivos. Su enemigo es otro, mucho más grande, mucho más poderoso, y que a la postre la terminará venciendo”. Este año el enemigo fue común para todos y se propagó con la rapidez de una palabra anclada en el viento hasta transformarse en pandemia. La literatura fue un fiel luchadora, en las historias y relatos de lo humano, para darle a todos los individuos confinados por el covid-19 una perspectiva del afuera a través de la imaginación. 

Las librerías y la industria editorial tuvieron un revés significativo al ser cancelado todo evento cultural en el mundo. Las ferias del libro, las tertulias literarias, los bautizos con vino y escritores cercanos se detuvieron por el temor al contagio. Sin embargo, como era de esperarse, el encierro produjo un aumento considerable de lectores. La búsqueda de la experiencia se mudó de la vida diaria, repleta de distracciones, hasta la cosmogonía del libro y su mundo armado con puro lenguaje. 

El equipo de El Diario realizó una lista con los libros más relevantes de este 2020, tanto en Venezuela como en el mundo. Un año de complicaciones para todos los individuos, donde el libro, objeto que bordea entre lo real y lo imaginario, se volvió indispensable. 

Viaje al poscomunismo, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin

Este libro fue publicado por editorial Eclepsidra. Es una extensa crónica sobre los viajes realizados por Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin entre 2002 y 2012 a varios países europeos, unidos por el yugo de la antigua Unión Soviética. El relato es realizado por Torres y la recopilación fotográfica por Pantin. De esta forma, los signos de la escritura se entremezclan con el registro de la imagen para presentar al lector una perspectiva de la vida poscomunista. “Las nefastas secuelas del poscomunismo son nuestro presente”, dice un pasaje, escrito a cuatro manos, en el epílogo del libro. 

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“Hay diferencias fundamentales porque son sociedades completamente distintas a las nuestras. No es fácil para una persona de nuestro contexto comprenderlos a ellos, ni al revés. Pero algunas huellas reconocibles que nos llamaron la atención fueron los proyectos abandonados. Aquí en Venezuela uno puede ver empresas agrícolas abandonadas y allá, por ejemplo, podrías ver fábricas totalmente abandonadas. Otro ejemplo que es muy cercano eran las víctimas de la violación a los derechos humanos. En todos los países eso estaba presente y, bueno, en nuestro país también lo está. También puedes ver algo que, tristemente, también podemos reconocer en nuestra sociedad: extensiones importantes de personas que viven en la pobreza”, comentó Yolanda Pantin, en exclusiva para El Diario.

Poeta chileno, de Alejandro Zambra

Fue una obra esperada por todos los lectores asiduos de la cuentística del escritor chileno y, de alguna manera, la novela es un encuentro conflictivo del delirio ante lo poético que persigue la inocencia juvenil. Fue publicada por la editorial Anagrama. 

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Ciertamente, la poesía es un hilo conductor para los narradores, así como en algún punto Roberto Bolaño encaró el intrincado camino de los poetas y sus vidas desaforadas, encarnadas en el lenguaje, y en este texto de Zambra se puede notar la obsesión sobre el tópico poético. Dos hombres, padrastro e hijastro, encuentran una conjunción en la poesía y en su camino dual son capaces de visibilizar las rajaduras de una familia quebrada. 

“Tal vez esta es mi primera novela-novela, y quizás la última. En este libro hay un apego, un cariño por lo novelesco que no había sentido antes. Y que nació de un apego previo a los personajes. Tal vez se lea de otro modo, pero para mí es una novela de personajes, el espacio surgió del deseo de verlos caminar”, comentó Zambra sobre la obra. 

Parasitarias, de Alejandro Castro

El poemario del escritor venezolano Alejandro Castro fue publicado por la editorial Libros del Fuego. La prologuista Gina Saraceni, también poeta y ensayista, explica que esta obra “es la historia de un náufrago de la lengua, arrojado a la intemperie radical de las islas y el desierto. En la cueva, la literatura deja sus restos y sus huesos y la poesía hace con ellos un lenguaje extremo para dar cuenta del abandono, de la muerte, pero también  de otra vida, una vida pequeña que se abre paso en lo recóndito y en lo solo”. 

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“Como lágrimas,/ había murciélagos. Había/ frutas delirantes, troncos/ que se quedaron dormidos,/ arrastrados por la corriente,/ un canto entrecortado por las olas,/ un canto mentido que este poema/ no podrá repetir nunca”, esboza un fragmento del poema “Lengua geográfica”. La obra de Castro re-configura la emoción dolorosa del duelo, establecida en la realización de un hecho, para situarla, meramente, en el espacio creador de la lengua. 

Homeland Elegies, de Ayad Akhtar

Akhtar reúne los elementos de una identidad dispar entre lo paquistaní y lo estadounidense. En 2013 fue galardonado con el Premio Pulitzer por su novela Desgracia, en la cual el protagonista es un abogado paquistaní que siente un tenue sentido de orgullo por los ataques del 11 de septiembre de 2001. En esta nueva novela el autor maneja un equilibrio entre la memoria y la ficción para trastocar, de alguna manera, el entendimiento de la pertenencia. 

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El personaje principal es un estadounidense de padres paquistaníes, que llegaron en la década de los sesenta. Él se asimila bajo las característica de la vida de Estados Unidos, no se siente diferente, pero al mirar sus rasgos reconoce su diferencia ante el otro. Esto es una muestra interesante sobre la identidad y las formas moldeables que tiene para configurar la vida del individuo. 

Crema Paraíso, Camilo Pino 

La novela del autor venezolano fue publicada por Alianza Editorial. El argumento del relato está centrado en dos personajes, padre e hijo. Emiliano, el hijo, recibe una propuesta para participar de un programa de televisión, pero debe hacerlo junto a su padre, un literato amalgamado al ideario bohemio de finales del siglo XX. Este último cree ser el mejor poeta de Latinoamérica. La narración de Pino muestra una arista pocas veces tratada en la literatura venezolano: el humor. Es a través de este matiz que se construye la historia dispar de un padre atropellado por el delirio de lo literario y un hijo atosigado de la banalidad televisiva. 

“Quizás no se entienda del todo porque, para que la comedia funcione, tiene que haber mucho drama, elementos de tragedia incluso, que den espacio al ridículo. Y luego, para que la comedia no se convierta en sátira pura –esto tiene mucho de sátira y mucho de parodia–, tiene que ser creíble”, comentó Camilo Pino sobre la novela. 

Deacon King Kong, de James McBride 

McBride es un autor premiado con la Medalla de las Humanidades por su trabajo relacionado al conflicto racial en Estados Unidos. Incluso, esta novela está ambientada en el barrio de Brooklyn, Nueva York, en los años sesenta. Para Jonathan Dee, periodista del New Yorker, la obra de este autor se construye desde la multiplicación de personajes a través de la historia. El ensimismamiento en dicha comunidad es visto como vanidoso y, por ende, cada acción tendrá repercusiones de personas unidas por su espacio de pertenencia. 

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La trama se desplaza desde los equipos de narcotraficantes, un tesoro enterrado, el asesinato realizado por el protagonista Cuffy Lambkin, diacono de una iglesia, a un vendedor de droga. Sportcoat, sobrenombre de Cuffy, recibe siempre los sermones de su esposa que le habla desde la muerte. Por eso mismo, el relato de McBride es una telaraña de historias que se conjugan en los proyectos residenciales de Brooklyn. 

Lo viral, de Jorge Carrión 

El ensayista, escritor y cronista español se ha enfocado durante su carrera en la modificación de la cultura por los medios tecnológicos. Esta obra fue escrita en el contexto pandémico. En el que un virus detuvo el mundo y aceleró la ambivalencia entre lo digital y la experiencia física. 

En este trabajo Carrión sintetiza desde la figura del confinamiento por covid-19 la fragmentación de una biblioteca abierta en el aburrimiento; el uso de las redes sociales para determinar la viralización de todo contenido, como si de una enfermedad que se inmiscuye en el cuerpo se tratase y la experimentación de la crítica cultural. Las antiguas categorías de la expresión artística se han fragmentado para dar paso a una serie de nuevas experiencias. 

Viaje al sur, Juan Marsé

El escritor catalán murió el 18 de julio de 2020, pero este texto fue publicado algunos meses después. Entre la crónica y la ficción Marsé desentraña su paso de la adolescencia a la adultez en la España de 1962. Un relato antifranquista en un contexto que estaba próximo a vivir la transición desde la dictadura a la democracia; pero que, ciertamente, estaba impregnado por la propaganda dictatorial.

Marsé tenía 29 años de edad y había dejado su trabajo en un joyería, donde estaba desde los 15 años de edad. Había decidido dedicarse por entero a la escritura. Además, el texto está acompañado por las fotografías del reportero gráfico Alberto Guspi que complementan la perspectiva del relato del joven escritor catalán. “Las fotografías son muy valiosas y muy peligrosas porque entonces no se podían sacar libremente en espacios públicos. A lo largo del libro, recurrentemente Marsé, da cuenta de cómo Guspi saca su cámara y la guardia civil le obliga a enfundarla o les pregunta por los permisos oficiales”, comentó el editor del libro. 

Sin muertos, de Alicia Giménez Bartlet 

En un contexto donde la posición de la mujer estaba entregada a los oficios canónicos del conservadurismo, la protagonista decide enlistarse como una de las primeras mujeres en la policía. El relato recorre la vida de la inspectora desde la niña expulsada de una academia de monjas hasta la joven antifranquista. El casamiento fue para ella un claustro de responsabilidades impuesta, pero después decide caminar por su propia cuenta y armar su camino.  

“Haber nacido en mi generación te imponía unos preceptos que asumías sin rebeldía. A caballo entre el pasado franquista y la modernidad, te tocaba apechugar con la moral católica, para la que la pérdida de tiempo y de talentos era el peor pecado que se puede cometer”, explica Bartlet. 

Encargo, Berta Marsé

En esta novela publicada por la editorial Anagrama la escritora catalana establece una relación ambivalente entre dos personajes femeninos, a veces cercanos y otras lejanos. Incluso, la forma del relato inicia con las pretensiones de un ejercicio literario correspondiente a un taller de escritura. En el que la narradora escribe bajo los preceptos de la medicación. 

“Nacer en el mismo año, bajo el mismo signo zodiacal, vivir en el mismo barrio y estudiar en el mismo colegio, frecuentar el mismo parque, las mismas plazas, los mismos comercios no tiene por qué suponer una estrecha amistad. Si acaso una amistad circunscrita al espacio y al tiempo, ineludible, como una especie de tara genética. Pero no una amistad verdadera. Yesica Lugano y yo nunca fuimos amigas de verdad, nunca intimamos ni nos hicimos confidencias. Ni siquiera en los años de parvulario y colegio que compartimos –hasta que su padre se decidió a matricularla en una prestigiosa escuela italiana–, y por mucho empeño que pusieron nuestras madres; o quizá, en buena parte, a causa de ello. Porque todo lo que yo sabía de Yesi –y entonces creía que lo sabía prácticamente todo–, lo sabía por mi madre”, dice Desi, uno de los personajes.

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Jorge Carrión relató en el libro Contra Amazon (2019) su encuentro con un camarero que le comentó una sentencia inolvidable. “A la tumba solo nos llevamos los viajes”. La lectura de cada libro representa un viaje entre los intrincados caminos de la imaginación y la memoria. Por ende, cada uno de estos libros es el umbral para un camino que el individuo llevará consigo al morir.

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