• Continúa la pandemia del covid-19, pero eso no significa que el mundo deba permanecer estancado. Al contrario, con las experiencias adquiridas en 2020 hay que aprender combinar la flexibilidad y las estructuras que se adecuen con las rutinas y metas

Para millones de personas el inicio de un nuevo año implica materializar todo aquello que anhelan en sus vidas, pero no todos lo logran porque su plan de acción no se ajusta adecuadamente a ellos, ocasionando que muchos abandonen sus metas y se frustren.

La psicóloga María Valentina Víafara en entrevista para El Diario aseguró que es muy importante conocerse para diseñar un plan que sea realista y alcanzable.

Si tú no te conoces, no sabrás cuánto tiempo te tomará hacerlo, tampoco sabrás cómo son tus niveles de energía y entender el manejo de tus emociones. Entonces, no podrás ser constante debido a que esa meta no es congruente contigo”, acotó la especialista.

Dio un ejemplo sencillo. Cuando una persona desea bajar de peso pero mantiene sus hábitos alimenticios. “Eso no es realista ni tampoco congruente o si se hacen cambios radicales, eso tampoco se ajusta a la realidad de esa persona. Entonces no puede ser aplicable ni sostenible en el tiempo, ocasionando que no se logren las metas”.

Por eso, insistió la importancia de elaborar objetivos que estén acorde a la realidad de la persona. “De esa manera, no importa de qué tamaño sea (objetivo), puede tener la capacidad de desglosarlo en metas específicas que podrán ser sostenibles”.

Ser congruente será fundamental para elaborar cualquier objetivo por el que se quiera trabajar, para lograrlo hay que hacer una exploración interna en sí mismo, “para conectar con quién eres y con lo que puedes sostener en el tiempo”.

De esa manera se podrá tener la capacidad de reconocer si el plan que se elaboró fue por motivaciones personales o por el entorno social.

Método SMART

Cuando ya está claro lo que se desea realmente, el siguiente paso es desglosar las metas e identificar lo que se necesita para que sea factible en cumplir.

Una técnica que podría ayudar en ese trabajo es el método SMART, creado por George T. Doran en 1981, que ha sido utilizado en el mundo laboral y que puede ser usada en la vida personal.

La finalidad de este método es poder alcanzar objetivos de forma eficiente e inteligente. Su nombre es el acrónimo de cinco conceptos fundamentales:

·         Specific (Específica): La meta debe ser clara y simple. Debe contestar el qué, por qué y cómo.

 ·          Measurable (Medible): Toda meta debe ser medible, porque engloba los avances de esa meta. Eso puede ser tanto como ahorros, inversiones, ingresos monetarios o tareas que se han cumplido en un periodo específico.

 ·         Achievable (Alcanzable): Para que la meta se pueda cumplir, hay que asegurarse de conocer cuáles recursos se necesitan para lograrlo.

·         Result-oriented (Orientado a resultados): La meta debe ser realista y estar orientada a un resultado. Se debe determinar los beneficios que se obtendrán una vez alcanzada la meta.

·         Time-limited (Con límite de tiempo): Debe tener un plazo de tiempo fijado para saber cuánto tiempo implica trabajar en ella.

La integración de la flexibilidad y de las estructuras

Luego de reconocer cuáles son las metas y objetivos, hay que tomar en cuenta el contexto en dónde se llevará a cabo, que en este caso será durante la pandemia del covid-19, escenario que ha ocasionado el colapso de la economía global y cambió las dinámicas educativas, laborales como recreacionales.

Entonces al tomar esto en cuenta, las personas serán conscientes de que el plan de acción que se elabore no se podrá seguir al pie de la letra.

La psicóloga Víafara dijo que ser flexible permitirá lograr esas metas, porque permitirá desarrollar la capacidad de adaptación al entorno para hallar soluciones y tener un mejor manejo de las emociones.

Pero también resaltó la importancia de poder incorporar rutinas que puedan estimular esa habilidad, como pintar, escribir, leer y darse la oportunidad de hacer actividades diferentes.

También existe la mente rígida, que se caracteriza por la baja capacidad de adaptación y de cambiar creencias u opiniones, que puede ocasionar altos niveles de estrés, ansiedad y frustración.

Por lo tanto, la especialista acotó que a las personas no se les puede etiquetar por “tener una mente completamente flexible o rígida, porque cada persona es única y diferente, lo que hay que buscar es el equilibrio entre esos polos”.

“Hay que aceptar que somos tanto flexibles como rígidos, porque con la segunda se encuentra la estructura que creas en tu vida, que es muy importante, sin ella no se podría hacer nada”, concluyó.

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