Alcanzar el equilibrio: la actitud para 2021

Gretta Maiella Gil Anzola
3 Min de lectura

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  • Continúa la pandemia del covid-19, pero eso no significa que el mundo deba permanecer estancado. Al contrario, con las experiencias adquiridas en 2020 hay que aprender combinar la flexibilidad y las estructuras que se adecuen con las rutinas y metas

Para millones de personas el inicio de un nuevo año implica materializar todo aquello que anhelan en sus vidas, pero no todos lo logran porque su plan de acción no se ajusta adecuadamente a ellos, ocasionando que muchos abandonen sus metas y se frustren.

La psicóloga María Valentina Víafara en entrevista para El Diario aseguró que es muy importante conocerse para diseñar un plan que sea realista y alcanzable.

Dio un ejemplo sencillo. Cuando una persona desea bajar de peso pero mantiene sus hábitos alimenticios. “Eso no es realista ni tampoco congruente o si se hacen cambios radicales, eso tampoco se ajusta a la realidad de esa persona. Entonces no puede ser aplicable ni sostenible en el tiempo, ocasionando que no se logren las metas”.

Por eso, insistió la importancia de elaborar objetivos que estén acorde a la realidad de la persona. “De esa manera, no importa de qué tamaño sea (objetivo), puede tener la capacidad de desglosarlo en metas específicas que podrán ser sostenibles”.

De esa manera se podrá tener la capacidad de reconocer si el plan que se elaboró fue por motivaciones personales o por el entorno social.

La integración de la flexibilidad y de las estructuras

Luego de reconocer cuáles son las metas y objetivos, hay que tomar en cuenta el contexto en dónde se llevará a cabo, que en este caso será durante la pandemia del covid-19, escenario que ha ocasionado el colapso de la economía global y cambió las dinámicas educativas, laborales como recreacionales.

Entonces al tomar esto en cuenta, las personas serán conscientes de que el plan de acción que se elabore no se podrá seguir al pie de la letra.

Pero también resaltó la importancia de poder incorporar rutinas que puedan estimular esa habilidad, como pintar, escribir, leer y darse la oportunidad de hacer actividades diferentes.

También existe la mente rígida, que se caracteriza por la baja capacidad de adaptación y de cambiar creencias u opiniones, que puede ocasionar altos niveles de estrés, ansiedad y frustración.

Por lo tanto, la especialista acotó que a las personas no se les puede etiquetar por “tener una mente completamente flexible o rígida, porque cada persona es única y diferente, lo que hay que buscar es el equilibrio entre esos polos”.

“Hay que aceptar que somos tanto flexibles como rígidos, porque con la segunda se encuentra la estructura que creas en tu vida, que es muy importante, sin ella no se podría hacer nada”, concluyó.

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