• El 13 de marzo de 2020 el Ejecutivo Nacional decretó la suspensión de clases en las aulas. Desde entonces, la educación a distancia se ha impuesto como la nueva metodología de enseñanza, pero ha dejado grandes afectados en el camino. Foto: Andrea Hernández

En la avenida Intercomunal de El Valle, en Caracas, está ubicado el colegio Fe y Alegría La Rinconada. Al igual que el resto de los centros educativos en Venezuela, esta escuela tiene exactamente 12 meses vacía; sin estudiantes en las aulas ni obreros en los pasillos; sin docentes frente al pizarrón. Un año sin clases presenciales a causa del covid-19.

En esa institución estudia Marianny Martínez. Tiene 16 años de edad y cursaba el tercer año de bachillerato cuando decretaron la suspensión de clases presenciales el viernes 13 de marzo de 2020. Desde entonces su rutina cambió. 

Colegio Fe y Alegría La Rinconada

En la actualidad, Marianny está en cuarto año. El hogar de su tía se convirtió en un salón de clases improvisado al que asiste de lunes a viernes para cumplir con las asignaciones que le dejan sus profesores a través de la página de Facebook del colegio

En mi casa no tengo Internet, así que voy a casa de mi tía para poder hacer mi tarea (…) la verdad es que con esta modalidad (educación a distancia) siento que no he aprendido mucho. No es como las clases presenciales. Además, materias como Matemática necesitas que te las expliquen”, dice la joven en entrevista para El Diario.

Para Martínez el cambio de metodología no ha sido fácil de procesar. A un año del decreto, la adaptación aún le cuesta, por eso dice que no ve con malos ojos el anuncio del Ejecutivo Nacional de volver a las aulas en el mes de abril. No solo porque piensa que puede aprender más, también para recuperar las dinámicas sociales que perdió.

“Yo venía con la emoción de rayarme la camisa desde el primer año. No pude hacer nada por la broma del virus y todo eso. Todavía tengo esperanza de poder rayármela cuando me gradué y poder tener mi promoción”, expresa la joven.

Sin clases presenciales a causa del covid-19
Las asignaciones que tiene que entregar Marianny esta semana.

El caso de Marianny se repitió en muchos hogares venezolanos durante este último año. La pandemia ha mantenido las aulas de clases cerradas. La educación a distancia se ha impuesto como la solución para seguir educando a los jóvenes. Sin embargo, las dificultades para cumplir con esta modalidad por el déficit de los servicios básicos ha comprometido el nivel de aprendizaje de muchos estudiantes. Sin duda, los más afectados por la ausencia de clases presenciales. 

“El aprendizaje de los muchachos ha decaído drásticamente” 

El impacto en el nivel académico de los jóvenes “es terrible”. Al menos es lo que considera Carlos Cedeño, miembro de la red de madres, padres y representantes, al ser interrogado sobre el balance que dejan las clases a distancia durante un año. 

El aprendizaje de los muchachos ha decaído drásticamente. Si en condiciones normales a las escuelas les cuestan estos procesos de enseñanza, imagínate ahora no teniendo esa relación profesor estudiante. Esto va a tener una consecuencia inmediata en nuestros muchachos y también una consecuencia a mediano y largo plazo en nuestra sociedad”, advierte el también docente en entrevista para El Diario.

El miembro de la red de madres, padres y representantes define la educación a distancia como “un monstruo de varias cabezas” que no es favorable para todos los sectores. Agrega que el hecho de contar con equipos tecnológicos y buena conexión a Internet tampoco garantiza el aprendizaje. 

“No es tan sencillo que un programa de educación a distancia cumpla con los requerimientos para que se genere un aprendizaje. La educación a distancia tiene retos en su implementación (…) En educación yo me puedo esforzar mucho en hacer una cosa, pero no necesariamente el otro va a aprender. Educar no es un verbo reflexivo, porque yo eduque o enseñe el otro no está obligado a aprender”, subraya.

Pronto retorno a las clases presenciales
Las aulas han estado vacías durante un año. Foto: EFE

Ante esto, Cedeño destaca la importancia de desarrollar planes para la nivelación académica de los estudiantes una vez se produzca el regreso a clases presenciales. “Hay que ver cómo hacer para recuperar el tiempo perdido. Lo primero es evaluar para saber qué atendimos y que no”.

Otro punto al que da especial importancia es que los niños reciban apoyo psicológico para el retorno a las aulas. Puesto que muchos presentan conductas distintas derivadas de la cuarentena, y el proceso de readaptación puede ser difícil. 

Para el docente el principal error está en creer que las escuelas son solo centros de aprendizaje para los estudiantes. A su juicio, las instituciones educativas proveen a los jóvenes de códigos sociales, los alejan de la delincuencia y otros vicios; además de ofrecerles alimentación y protección a los más vulnerables.

”Ningún plan de educación a distancia, por muy bueno que sea, sustituye las clases presenciales. Nunca se puede sustituir lo que trae estar dentro del aula (…) Cada día que un muchacho pasa sin clases en las aulas, es un tiempo en el que gana espacio la deserción escolar”, sentenció. 

Seis puntos que marcaron este año de clases a distancia

1. Protestas constantes para exigir mejoras salariales. Los docentes han salido de manera continua a las calles para pedir un incremento salarial que les permita, al menos, adquirir los productos de la canasta básica. De acuerdo con la Federación Venezolana de Maestros (FVM), el salario de estos profesionales debería rondar los 600 dólares.

2. La improvisación como cátedra en “cada familia una escuela”. Un programa de televisión fue la respuesta del Ministerio de Educación para educar desde casa a los estudiantes. Sin embargo, los múltiples errores de los moderadores en temas básicos lo hizo perder credibilidad casi de inmediato.

3. Papelógrafos para atender a los alumnos más vulnerables. En muchos colegios optaron por desplegar papelógrafos en sus fachadas para que los estudiantes que no contaran con equipos o conexión a Internet pudieran anotar las asignaciones y entregarlas posteriormente.

4. Un año sin actos de grado. La pandemia por covid-19 impidió las caravanas, promociones y actos de grado al término del año escolar 2019-2020. En su lugar, los estudiantes tuvieron que conformarse con recibir su título por secretaría.

5. Propuesta de clases semipresenciales. A finales del periodo 2019-2020 desde el sector educativo surgió el planteamiento de implementar el método de clases semipresenciales. No obstante, la propuesta no fue aprobada.

6. Arranque de año escolar 2020-2021 a distancia. Tras muchas propuestas y rumores, la Administración de Maduro acordó iniciar el año escolar a distancia.

Los docentes: otros afectados por la nueva dinámica escolar 

Si hay un grupo dentro del sistema educativo que ha sobrevivido a muchas condiciones adversas durante los últimos años, es el de los profesores. Desde la llegada de la pandemia por covid-19 su situación económica empeoró y la falta de inducción a mecanismos tecnológicos dificultó su adaptación a las clases a distancia. 

Foto: EFE

En la actualidad los docentes devengan salarios de menos de dos dólares al mes, de acuerdo con la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV). En un reportaje previo publicado en El Diario se pudo constatar cómo esta situación llevó a que muchos renunciaran durante la cuarentena para dedicarse a otras labores que dejan más ingresos. También produjo una serie de protestas, a pesar de las restricciones por la pandemia, para exigir al Ministerio de Educación (ME) un aumento salarial acorde. 

¿Cuánto pagan por educar en Venezuela?

1,84

dólares es lo que percibe un docente del nivel I (iniciando la carrera)

2,11

dólares gana un docente de nivel VI (con más de 15 años de experiencia)

Otro aspecto que han padecido durante la pandemia es la suspensión de salarios por denunciar la falta de condiciones dentro del sistema escolar. Gricelda Sánchez, secretaria de contratación colectiva y reclamos del Sindicato Venezolano de Maestros del Distrito Capital, dice que tiene reportes de más de 20 casos en al menos cuatro estados del país. 

La ausencia de equipos tecnológicos también perjudicó a los maestros este último año. Solo en la red de escuelas de Fe y Alegría 58% de los profesores de su plantilla no contaba con un dispositivo para comunicarse con sus alumnos y enviar asignaciones. Por ello, Unidos en la Misión–programa que es parte de la fundación de los Jesuitas en Venezuela– lanzó la campaña “Maestros al Teléfono” con la intención de dotarlos con celulares y así mejorar los procesos de enseñanza. Lograron recolectar 1.000 equipos. 

Recientemente otra demanda se sumó al largo listado que exigen los profesores al ME. Y es que siguen esperando ser vacunados contra el covid-19 antes de iniciar las clases presenciales. 

“Somos 451.895 docentes activos del Ministerio de Educación en todo el país y el ministro (Aristóbulo Istúriz) solo envió 100.000 vacunas para todo el sector educativo, es decir, personal obrero, administrativo y profesores. Con esa cantidad de dosis, que no es solo para maestros, no se puede inmunizar ni a 10% de la población profesoral del país”, explicó Griselsa Sánchez en exclusiva para El Diario.

De padres a maestros por la educación a distancia

Los docentes y alumnos son, sin duda, los principales afectados por la modalidad de educación a distancia durante este último año. Sin embargo, en esa cadena los padres o representantes también ocupan un espacio importante, pues les ha tocado asumir el rol de maestros sin contar, en muchos casos, con la formación requerida para enseñar. 

Blanca Palacios sabe bien sobre esto. Desde que inició la modalidad de clases a distancia le ha tocado asumir el rol de maestra, psicóloga, orientadora, y claro, madre de dos hijos: uno cursa primer año de bachillerato, otro está en tercer año. 

He sido todo lo que mis hijos han necesitado. En mi caso los dos están en bachillerato. Así que no soy maestra en una área, soy especialista en Geografía, Matemática, Arte y Patrimonio. Especialista en cada área que mis hijos necesitan. Además de estudiante, porque primero debo estudiar yo antes de enseñarles a ellos”, confiesa la madre en entrevista para El Diario.

Para Palacios todo el proceso ha sido difícil, especialmente la adaptación de sus hijos a esta metodología. No ha contado con apoyo extra porque no tiene recursos económicos suficientes para pagar por una orientadora personal o por tareas dirigidas. 

Cuenta que uno de sus dos hijos se ha visto muy afectado por la metodología y no ha logrado entender con claridad lo que han impartido hasta ahora en sus clases. Por eso cree que es necesario el regreso a clases presenciales. 

Venezuela sin clases presenciales
REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez

“Si me preguntas como madre que veo que mi hijo está teniendo tantas dificultades, por supuesto que quisiera que asistiera a clases presenciales y que lo ayudaran de cierto modo a llevar esta situación. Claro, respetando las medidas de bioseguridad”, finaliza.

Incertidumbre por el regreso 

12 meses han transcurrido desde la suspensión de clases presenciales y finalmente ya hay fecha de cuándo será el retorno a las aulas de clases. Abril es el mes elegido para que docentes y alumnos regresen a un nuevo formato que podrá darse solo en las semanas de flexibilización, según adelantó Nicolás Maduro el pasado 28 de febrero. 

Foto: José Daniel Ramos

Los colegios privados ya realizan pruebas piloto para definir cómo será este retorno. Mientras, los representantes del sector educativo aspiran que se produzcan varias cosas: que el regreso sea descentralizado, que el Estado venezolano garantice los equipos de bioseguridad en las escuelas y que haya un incremento justo en los salarios de los docentes. De no ser así auguran la renuncia de muchos de estos profesionales. 

Este año fuera de las aulas de clases estuvo marcado por protestas, denuncias y fallas en la modalidad a distancia. Lo que viene con el regreso a clases, por ahora, está rodeado de incertidumbre por saber si será exitoso para el sector, y especialmente para los estudiantes. 

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