• La psicóloga clínica Mariana Hernández explicó, en entrevista con El Diario, los tipos de conductas que entran dentro de la llamada “toxicidad” de pareja

Sobrevivir en Venezuela cada día se ha convertido en una ardua labor. Cada día los ciudadanos enfrentan un terrible juego de supervivencia que a muchos ha afectado su estado anímico. Temas como violencia de género, diferencias de pareja (que hoy en día se definen como “tóxicas”), problemas económicos y laborales de la mayoría de los venezolanos, así como la crisis del sistema nacional de servicios públicos, son un ataque permanente a la psiquis de la población.

En El Diario conversamos con Mariana Hernández, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en la carrera de Psicología mención Clínica, sobre la “toxicidad” de pareja, el autodescubrimiento y cuándo es recomendable acudir al psicólogo.

¿Qué es la “toxicidad” de pareja y cuándo acudir al psicólogo?
Mariana Hernández

Sobre Mariana Hernández

Se desempeña como psicóloga para niños, adolescentes y adultos bajo el abordaje del método cognitivo-conductual.

Cuenta con diversos artículos sobre salud mental publicados en diarios de Venezuela. Asimismo, en sus redes sociales, comparte sus conocimientos a sus seguidores, desmitificando los tabúes que existen alrededor de la salud mental.

¿Qué es la “toxicidad” en la pareja?

—Este término de “toxicidad” en la pareja se ha estado utilizando recientemente para catalogar de tóxicos, conductas y comportamientos que son definidos como disruptivos o poco adaptativos. No se trata que una persona sea celosa, sino que es tóxica. Se ha usado para abarcar muchas conductas disruptivas. Cuando hablamos de toxicidad, hablamos de una pareja disfuncional, que no funciona de forma correcta, una pareja en la que predominan características negativas ya sean celos, inseguridad, desconfianza, deshonestidad, es decir, tenemos un conjunto de características bastante negativas que se resumen en este término de toxicidad. La parte buena, la parte adaptativa no es la predominante en la relación, por eso el término de toxicidad. Esto se puede ver desde ambos miembros de la pareja, cuando ambos tienen patrones tóxicos de conducta o patrones negativos o solo cuando uno de los miembros de la pareja presenta estas características.

¿Se ha recrudecido esto en los últimos años? 

—No. No significa que en los últimos años se haya recrudecido o aumentando en intensidad. Lo que considero que ha venido pasando es que se visualiza más y hay muchos más espacios para hablar de estos temas de pareja sobre todo a raíz de la llegada de las redes sociales. Creo que se observa más y que las parejas no son perfectas y que este tabú y esta creencia que el matrimonio va a durar toda la vida que existía en años pasados en siglos pasados ya se ha venido desmitificando que ahora el matrimonio no siempre tiene que durar toda la vida porque existen factores dentro de la pareja que impiden la continuación del matrimonio o de la pareja.

—Ahora hay más espacios para conversar de esto en medios, redes sociales, incluso en el día a día. Las personas tienen más apertura para hablar de esto sin que sea motivo de estigma social y se puede ver más, pero no quiere decir que antes no ocurría simplemente antes era socialmente menos aceptado hablar de los fracasos en las relaciones y/o fallas en estas. 

¿Son más los casos de violencia física y psicológica de mujeres que en hombres?

—Sí. Incluso a nivel estadístico suelen ser las mujeres más víctimas en la relación de pareja, es más predominante. Ahora, con esto no estoy diciendo que no exista violencia hacia el hombre, sí existe, de hecho, yo misma en terapia he visto casos de violencia hacia el hombre, no física, pero sí psicológica, así que, sí existe, sin embargo, no es lo común y predominante. Lo que ocurre es que la mujer a lo largo de la historia siempre ha estado en un rol mucho más pasivo que el hombre.

La mujer venía siendo la que se encarga del hogar, la ama de casa, la que cuida los niños, es un rol bastante pasivo, en contraposición al rol del hombre, que era el más activo, el hombre es el que busca el dinero, el hombre es el que sale a guerrear como se dice, trabajar, y la mujer siempre está en la casa y siempre ha sido el rol a nivel cultural y social a lo largo de los años y mundial.

En los últimos años se ha visto una mujer muchísimo más empoderada, más consciente de sus derechos, más consciente de lo que debe esperar en una relación y ha cambiado un poco esto, sin embargo, cuando nos vamos al centro de la sociedad y hacemos un análisis en clases bajas por ejemplo, vemos que este rol patriarcal sigue estando allí, a pesar de que si estamos en una nueva sociedad. En estratos más bajos esta conciencia de género no ha llegado del todo. Por ejemplo, en barrios, no es raro ver mujeres víctimas de violencia, no es raro ver que este tipo de casos de feminicidios se den tanto en estratos bajos, precisamente por esto.     

—Es sano ir al psicólogo. Hay que recordar que el psicólogo es simplemente un acompañante de un proceso individual, él está allí para guiarte y darte las herramientas terapéuticas y profesionales que tú necesitas para la situación que tú estás abordando, ya sea un divorcio, una ruptura de pareja, un cuadro depresivo, un cuadro de pánico, etc. Cualquiera sea tu problemática, ir al psicólogo es como ir al médico cuando tú te sientes mal. ¿Qué buscas tú en un médico? Tengo un dolor de cabeza, tengo vómitos, tengo fiebre, yo estoy buscando que tú me des unas herramientas para yo poder sobrellevar esta situación de una manera saludable, es decir, recétame lo que yo necesito para mejorar, dime cuáles son las indicaciones.

El médico está allí para guiarte en ese proceso a la mejoría, pues lo mismo ocurre con un psicólogo. Nosotros estamos allí para guiar a las personas. Por eso cuando las personas intentan ver la psicología como algo más esotérico o como cuando dices que tú no crees en la psicología, no se trata de que tu creas o no. La psicología es una rama de la ciencia y existe, donde la conducta es medible, observable, y en particular la psicología clínica y todas esas herramientas están comprobadas y funcionan.

Ahora, no existen recetas mágicas para todo el mundo. Lo que me puede funcionar, quizás a otro no le va a funcionar, pero precisamente para eso es la terapia, ir probando qué es lo más apropiado para el paciente según sus condiciones individuales. Yo creo que a raíz de la apertura que existe para conversar de la salud mental, en estos tiempos de pandemia, se ha normalizado más ir al psicólogo y verlo como ese acompañante diario y se ha dejado de satanizar tanto. A raíz de la cuarentena, muchas personas comenzaron a experimentar ansiedad, prácticamente todos a raíz del inicio de la cuarentena han presentado en algún momento síntomas ansiosos. 

¿Qué es el autodescubrimiento?  

—Es un proceso de exploración del ser. Tan simple como eso. Cuando nosotros hacemos un proceso de autodescubrimiento, nos embarcamos en una visión de descubrir cuales son nuestros puntos débiles y cuales nuestros puntos fuertes. Ya no se trata tanto de sentir algo, sino de tratar de descubrir por qué lo estamos sintiendo no se trata de pensar y ya si no reflexionar porque lo estamos pensando. Es decir, es descubrir qué es lo que está dentro de mí que me está haciendo actuar de cierta forma y pensar de cierta forma. Es un proceso de introspección, por ejemplo, en el tiempo de la cuarentena, en el año 2020, que nadie podía salir, fue un espacio muy bueno para el autodescubrimiento y la introspección. ¿Por qué?, porque no había trabajo, no había salidas, estábamos obligados a estar en nuestras casas con nosotros mismos y encerrados en nuestros propios pensamientos. 

¿En un entorno como el venezolano se puede aprender a ser fuerte sin perder la ternura del ser humano? 

—En el contexto venezolano hay mucho de lo que no podemos controlar, por ejemplo, la situación económica no la podemos controlar, la gasolina, entre otros, es algo mucho más grande que nosotros, y sale de nuestras manos. Entonces, aprender a ser fuerte, es aprender a enfrentar todas esas dificultades que si podemos controlar, que sí está dentro de nuestras manos sin necesidad de convertirnos en una persona amargada, en una persona que solamente desprende odio contra toda la situación venezolana y contra Venezuela. Aprender a diferenciar entre los problemas puntuales que efectivamente nos afectan y todo lo demás. Es decir, no arropar toda nuestra esencia y ser en el odio generalizado hacia Venezuela, porque eso se está viendo mucho lamentablemente, personas que te dicen “odio Venezuela” o “detesto estar en Venezuela”.

No se trata de que odies a tu país, es que tú, al igual que todos están enfrentando unas situaciones bien particulares, muy complicadas en el contexto venezolano, y eso es lo que tú estás odiando, eso es lo que te molesta. Aprende a diferenciarlo, no te conviertas en esa destrucción masiva, aprende a ser fuerte, aprende a enfrentar esas dificultades sin perder la esencia de lo que es ser feliz, de lo que es estar tranquilo, estar en paz, incluso dentro de las dificultades.

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