• Guillermo Miguelena, analista internacional, dijo en exclusiva para El Diario que hasta el momento no se tiene información sobre la mayoría de los detenidos. Por ello lo califican como secuestros. Foto: Efe

Al menos 18 opositores, entre periodistas, activistas, políticos y exaliados del régimen, han sido detenidos en Nicaragua desde el 2 de junio por la Policía Nacional, órgano adepto al presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. Cinco de ellos aspiran a ser candidatos presidenciales en las elecciones generales el 7 de noviembre, donde Ortega busca su tercera reelección. 

El analista internacional, Guillermo Miguelena expresó para El Diario que estas acciones, las cuales califica como secuestro, son una evidencia de la arremetida “brutal” que ejecuta el régimen de Nicaragua contra todo aquel que piense distinto a ellos. Agregó, que hasta el momento no tienen información del paradero o estado de salud de la mayoría de los detenidos. 

“Ortega y Murillo se siguen arropando bajo una bandera como el Movimiento Sandinista que en la década de los 80 luchó contra la dictadura de Anastacio Somoza. Pero la realidad es que ya ellos no representan al sandinismo. Se volvieron conservadores abnegados a doctrinas de la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas que están dominando socialmente a Nicaragua”, detalló el analista internacional.

Crisis en Nicaragua
Foto de Lenin Nolly – EFE

Escalada represiva

Miguelena presentó un balance sobre la represión en Nicaragua desde el año 2018 realizado por el partido Unamos, coalición nicaragüense con la que mantiene contacto. El documento dice lo siguiente:

“Desde 2018, el régimen de Daniel Ortega ha asesinado a más de 350 personas por manifestarse y disentir. Ha criminalizado y judicializado a más de 1.400 personas, ha torturado, golpeado, hostigado, y perseguido de forma sistemática y generalizada a hombres y mujeres por pensar distinto, por demandar libertad, democracia y justicia.

Actualmente se encuentran en las cárceles de la dictadura más de 130 presas y presos políticos. Varios de ellos y ellas llevan más de 900 días en prisión sin garantías a sus derechos.

El secuestro de una parte de la dirigencia de Unamos entre el sábado 12 y el domingo 13 de junio de 2021, es parte de esa escalada represiva y del intento de la dictadura de descabezar a la oposición.

A todas las personas detenidas, el orteguismo las mantiene secuestradas, sometiéndolas al aislamiento y a procesos ilegales en el que todos sus derechos están siendo atropellados. Mientras el orteguismo no los presente, mientras no se permita su derecho constitucional a la debida defensa, serán considerados como desaparecidos.

Rechazamos la manera arbitraria e inhumana con la que ha operado la policía, así como los argumentos inverosímiles que utiliza el régimen invocando leyes espurias que no tienen otro objetivo que intentar justificar los secuestros de 17 ciudadanos nicaragüenses de distintos ámbitos sociales e identidades ideológicas, ejecutados en las últimas tres semanas.

¡Exigimos el respeto a la integridad física y a la vida de todas las personas secuestradas!
¡Exigimos la libertad incondicional de las presas y presos políticos!
¡Nada nos detendrá!”

Oposición nicaragüense se unió para luchar contra Ortega 

El analista internacional explicó que en Nicaragua existen dos tendencias políticas: la que está conformada por movimientos sociales y políticos independientes; y las que integran los partidos que salieron del sandinismo. Sin embargo, de cara a los venideros comicios presidenciales, se unieron todos los que hacen oposición a Daniel Ortega para participar en el evento electoral, aun cuando admiten, de acuerdo con Miguelena, que en el país no existen las condiciones para unas elecciones. 

Hay muchos partidos y políticos inhabilitados por el gobierno, incluyendo partidos donde militan exministros y exlíderes de la antigua revolución sandinista. Pero a pesar de todo esto, la oposición se unió y no ha dudado, ni un segundo, en participar en las elecciones. Han dicho públicamente que si de verdad existieran las condiciones, entonces el régimen de Ortega sería un gobierno democrático”, fustigó Miguelena.

Destacó que este discurso y el hecho de que se unieran dejando a un lado sus diferencias, les sumó votantes y seguidores a la oposición en Nicaragua.

Ortega busca la reelección a cualquier costo

Miguelena recordó que Daniel Ortega no participaría en estas elecciones, pues le daría paso a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. Sin embargo, debido al descontento en las filas del movimiento sandinista por esto Ortega decidió continuar en la contienda. 

“En el movimiento sandinista se percataron de que Murillo se había desviado de la otrora revolución sandinista y se concentró en en movimientos conservadores. Eso hizo que muchas personas les dieran la espalda, lo que luego generó que Ortega volviera a postularse para el 7 noviembre”, dijo el analista internacional. 

De acuerdo con Miguelena, Ortega no “tiene freno” en su recorrido por conseguir la reelección para la presidencia de Nicaragua. Todo comenzó con el arresto domiciliario de Cristiana Chamorro el 2 de junio, hija de Violeta Barrios de Chamorro, expresidenta del país y quien era una de las precandidatas. Desde entonces, dijo el analista internacional, el régimen ha ido tras los posibles contrincantes de las elecciones.

“El régimen está arremetiendo contra cualquiera que pueda ser un obstáculo ahora o en el futuro. Uno de los arrestos recientes, el 12 de junio, que además impactó mucho, fue el de Hugo Torres, vicepresidente del partido Unamos y quien luchó mano a mano con Ortega contra la dictadura de Somoza. Algunos dicen que incluso le salvó la vida en esa época y ahora lo detiene solo porque no está de acuerdo con él”, sentenció.

Foto de AFP – MARVIN RECINOS

Precandidatos detenidos

Cristiana Chamorro de 65 años de edad, fue detenida el 2 de junio. Según los sondeos era la más popular de los postulantes a la silla presidencial y potencial rival de Daniel Ortega en noviembre. Chamorro es acusada de lavado de dinero a través de una fundación con el nombre de su madre.

Arturo Cruz, un catedrático y diplomático de 67 años de edad que entre 2007 y 2009 fue el embajador del Gobierno sandinista en Washington (EE UU). Cruz fue detenido el 5 de junio y acusado de atentar contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo.

Félix Madariaga de 44 años de edad, quedó bajo arresto luego de acudir a la sede del Ministerio Público el 8 de junio. Días antes la institución, acusada de actuar bajo órdenes del Poder Ejecutivo, abrió una investigación contra el precandidato. Es acusado de realizar “actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos y pedir intervenciones militares”.

Juan Sebastian Chamorro, exministro de hacienda de 50 años de edad y primo de Cristiana Chamorro, fue arrestado el 8 de junio durante un allanamiento de su vivienda. Fue acusado de incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos y de “la posible comisión de actos ilícitos a través de Funides y por contar con fuertes indicios de que ha atentado contra la sociedad nicaragüense”.

Miguel Mora, periodista de 57 años de edad, es el quinto y más reciente aspirante a la presidencia detenido por el régimen nicaragüense. El 20 de junio fue arrestado y acusado de incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos y pedir intervenciones militares.

“No podemos callar porque nos volvemos cómplices” 

Miguelena opinó que la comunidad internacional se ha tardado en fijar posición sobre lo que se sucede en Nicaragua. Esto debido a que no se pone el foco en la situación, Daniel Ortega “hace lo que le da la gana” porque sabe que no es observado por nadie. 

“Nosotros tenemos el deber de denunciar y hacer público lo que está ocurriendo en ese país. No podemos callar porque nos volvemos cómplices de la dictadura. Ortega quiere asegurar su reelección y hará lo que sea necesario, no podemos permitir que viole derechos humanos en ese proceso”, expresó el analista internacional. 

Criticó que muchos gobiernos de izquierda en Latinoamérica se pronunciaron “fuertemente” luego de las acciones que tomó Nayib Bukele en El Salvador contra la Corte Suprema de ese país el 1° de mayo, pero ahora mantienen el silencio ante los hechos en Nicaragua porque “son aliados”.

Crisis en Nicaragua
Activista Carolina Sédiles, de la Coalición por la Libertad de Nicaragua, protestó por los arrestos de políticos en Nicaragua frente a la sede de la OEA – Foto: EFE

Pronunciamientos internacionales

Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) o Amnistía Internacional denunciaron que el régimen sandinista inició una arremetida contra la oposición para despejarle el camino a Ortega en los comicios. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, también se pronunció para condenar la violación del derecho a la participación política.

La alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, exigió que Daniel Ortega libere a todos los candidatos presidenciales encarcelados. Además que se les permita participar en las elecciones. 

La diplomática manifestó que desde la presentación de su último informe el pasado 23 de febrero, su oficina ha observado un preocupante deterioro de derechos humanos. “Alejan la posibilidad de que se pueda elegir libremente en las elecciones”, concluyó.

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