• Jean Gough, directora regional de la Unicef, se reunió con las primeras damas de Argentina, Paraguay, Colombia y República Dominicana para debatir sobre el aumento del maltrato infantil, los factores que lo provocan y empezar a trazar posibles soluciones. Foto: Pixabay

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) afirmó que una de las consecuencias de la pandemia del covid-19 ha sido el incremento de la violencia contra niños y niñas en Latinoamérica y el Caribe. 

La violencia doméstica hacia los infantes en la región ya era significativa antes de la pandemia. Casi el 75% de los niños con edades entre 3 y 4 años de edad eran sometidos a disciplinas violentas y más de la mitad recibía castigos físicos, según el Unicef.

El experto en prevención de violencia y desarrollo infantil, Jorge Cuartas, explicó que es muy difícil medir la violencia hacia los niños, pero hay una opinión general que concuerda en que ha aumentado.

«Con encuestas telefónicas en Argentina se ha visto que el 50% de las familias reportan incremento en conflicto familiar y algunas formas de violencia contra los niños. Y en general, en toda la región y el mundo se evidencian incrementos muy importantes en llamadas a las líneas de atención de violencia doméstica», dijo a Efe (este 24 de junio) el también investigador doctoral de la Universidad de Harvard, Estados Unidos. 

Unicef y ALMA

Involucrados en la conversación con el Unicef.

La directora regional de la Unicef, Jean Gough, se reunió con las primeras damas de Colombia (María Ruíz), Argentina (Fabiola Yañez), Paraguay (Silvana Abdo) y República Dominicana (Raquel Arbaje) –pertenecientes a la Alianza de Cónyuges de Jefes de Estado y Representantes (ALMA)–.

En el encuentro de las primeras damas –realizado el 23 de junio de 2021– se determinó que el confinamiento para evitar el contagio del covid-19 también elevó la exposición de los jóvenes a situaciones violentas. “La familia es el mejor lugar para el desarrollo de un niño o una niña. Sin embargo, estar encerrados en casa algunas veces ha supuesto, para los más pequeños, un mayor riesgo de ser golpeados y maltratados”, comentó Jean Gough, directora regional de la Unicef. 

Fabiola Yañez, primera dama de Argentina, indicó: “La violencia es un acto deliberado (…) que se puede y se debe evitar”. Por tanto, consideró importante no solo definir el problema, sino también las causas y factores de riesgos para idear un plan de intervenciones cuando se ameriten. Esto, a su juicio, ayudaría a cuidar la primera infancia.

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Violencia infantil | Foto: Télam.
La primera infancia es un periodo único en la vida del ser humano que abarca desde la concepción hasta los ocho años de edad. Esta etapa se caracteriza por un rápido desarrollo cerebral, especialmente en los tres primeros años, a una velocidad que no volverá a repetirse en la vida, sentando las bases para la salud, el aprendizaje, la productividad y el bienestar individual y social en la niñez, adolescencia y adultez”. –Unicef.

La relación entre la pobreza y la violencia doméstica 

En su intervención, la directora regional del Unicef admitió que afrontar la pandemia y la realidad actual es un reto complejo para todos, aunque en los casos de los núcleos familiares que están en pobreza económica, que se exponen a la exclusión y mantienen un estilo de vida nómada, el estrés es mucho mayor, principalmente para quienes están a cargo de niños. 

“En estas familias, los pequeños están expuestos a mayores riesgos de abuso físico y psicológico, e incluso de negligencia y abandono”, añadió Jean Gough. 

Pobreza en Latinoamérica y el Caribe.

Buena parte de los gobiernos de la región se endeudaron poco después del comienzo de la pandemia, precisamente para reforzar los sistemas de salud. La recesión de la mayoría de las empresas ocasionó que la actividad económica disminuyera aproximadamente 7,7% en 2020.

De acuerdo con las proyecciones realizadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) la pobreza llegó a su nivel más alto en los últimos 12 años y actualmente afecta al 33,7% de la población latinoamericana. Por otra parte, la pobreza extrema también llegó a su punto más alto conocido en las últimas dos décadas: 12,5%. Esto se traduce en graves problemas de hambruna.

Gough propuso unir esfuerzos y conformar alianzas para velar por el debido cuidado que requieren los infantes. Estimó que los resultados serán brindarles una sensación de seguridad y hacerlos sentir amados, lo cual es fundamental para que “logren alcanzar su pleno potencial”.

Consecuencias de la violencia doméstica 

En su conversación con Efe, Jorge Cuartas hizo alusión a un estudio que recientemente llevó a cabo por la Universidad de Harvard. Los niños que fueron castigados físicamente durante la primera infancia mostraron un “funcionamiento cerebral atípico. (…) En vez de reducir problemas de comportamiento, el castigo físico lo que hace es todo lo contrario, genera más dificultades para que el niño se autorregule, lo que puede traducirse en peor comportamiento y más agresividad».

A largo plazo, continuó, este tipo de violencia física-psicológica puede impulsar a que los afectados tengan más probabilidades de ser violentos –y repetir el mismo patrón hacia los hijos o parejas–, así como también podría conllevar al consumo de sustancias ilícitas. 

También comentó que en la mayoría de los casos los padres y cuidadores no son “malos”, sino que también son “víctimas” de situaciones complejas que salen de su control. Opinó que es necesario atenderlos, apoyarlos psicosocial y económicamente. 

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